Valparaíso fue copado este 21 de mayo por la Armada de Chile, realizando un desfile que cubrió todo el plan del puerto, para regocijo de las autoridades regionales y municipales quienes, en forma transversal, se la jugaron por cambiar la fecha de la cuenta pública presidencial y dejar la ciudad “ libre y a completa disposición” de la Marina.

A muchas autoridades les molestaba que el día 21 de mayo se expresara el “Chile real” acá en Valparaíso. En efecto, hasta el año pasado en esta fecha podíamos observar al Poder Ejecutivo y Legislativo enclaustrado en el Congreso Nacional, mientras en la Plaza Sotomayor realizaban una ceremonia y desfilaban las Fuerzas Armadas. En el centro de Valparaíso, en medio de ambos poderes, el político y el militar, el pueblo chileno protestaba manifestándose con fuerza en defensa de sus reivindicaciones y derechos. Esta incómoda imagen no era del agrado de las elites, razón por la cual emplearon todos sus medios para terminar con ella.

Este 21 de mayo, en medio de este enorme despliegue militar, que en algunos rincones de Valparaíso parecía estar en lugares tan apartados como Irak, con enorme sorpresa pude constatar como un uniformado de la Armada ostentaba con desvergüenza en su pecho la medalla pinochetista “misión cumplida”, una clara demostración de la impunidad conferida por los gobiernos civiles de la post dictadura que incluso permiten que, hasta el día de hoy, exista una estatua gigante en los jardines del Museo Naval, en “honor” a José Toribio Merino, principal promotor y ejecutor del Golpe de Estado de 1973.

Pero en medio de esta parafernalia militar, la dignidad se hizo presente y distintas organizaciones de Derechos Humanos, haciendo uso del legítimo derecho a manifestarse libremente, consagrado en el Artículo N°19 de la Constitución Política de Chile que expresa “el derecho a reunirse pacíficamente sin permiso previo y sin armas”, se dispusieron sobre las escalinatas de la Plaza Aníbal Pinto, un espacio de uso público, con lienzos y pancartas, para expresar su repudio a los “pactos de silencio” que no han permitido conocer la verdad en la gran mayoría de los casos de Detenidos Desaparecidos y las violaciones sostenidas de los Derechos Humanos cometidas por personal uniformado durante la dictadura cívico-militar.

La Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Valparaíso repartió un comunicado titulado: “La Armada debe ser digna de su pueblo y responder”, en el cual se podía leer: “Nuestro país y la Comunidad internacional conocen la gran responsabilidad de la Armada en el golpe de Estado en contra del gobierno constitucional de Chile y en la aplicación del terrorismo de Estado que significó que miles de chilenas y chilenos fueran expulsados de sus trabajos, detenidos, secuestrados, torturados, asesinados y más de 2.500 hechos desaparecer. La Armada, hasta ahora, no entrega ninguna información de lo ocurrido…”.

Por su parte, Javier Rodríguez, vocero de la Agrupación de Amigos de Miguel Woodward, sacerdote asesinado por miembros de la Armada, cuyo cuerpo permanece como detenido desaparecido, manifestó:

“Estamos acá, una vez más, para exigir verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad. Esta vez también estamos acá para exigir a la Armada que entregue de una vez por todas, todos los antecedentes que tiene en sus cuarteles. Estamos acá para exigir a la Armada y a las Fuerzas Armadas en general, que pidan perdón a Chile, que se terminen los pactos de silencio, que el Buque Escuela Esmeralda deje de navegar como Embajadora de Chile, sino que simplemente sea declarada un barco normal, porque ahí en el Buque Escuela murió el Sacerdote Miguel Woodward con un balazo en el pecho.

Entonces sabemos que la Armada no ha hecho ningún acto de reconocimiento en ese sentido. Tampoco ha pedido perdón a las víctimas. Estamos acá también para exigir que saquen el monumento a José Toribio Merino Castro, que está en el Museo Naval, que es una vergüenza que se haga honor y gloria a un asesino. Estamos acá también para que se cierre Punta Peuco para que todos los criminales de lesa humanidad paguen en una cárcel común y corriente. Estamos acá para exigir verdad y justicia, estamos acá para saber dónde están todos los cuerpos de los detenidos desaparecidos”.

Las Fuerzas Especiales de Carabineros, en forma arbitraria y violenta, procedieron a disolver esta manifestación pacífica, confiscando lienzos y llevándose detenidos a varios manifestantes, entre ellos a Javier Rodríguez, integrante de la Agrupación de Amigos de Miguel Woodward, y a Gladys Barrios, integrante de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y hermana de Marcelo Barrios, estudiante de Historia y Geografía de la universidad de Playa Ancha, que fue asesinado por una patrulla naval el 31 de agosto de 1989 en el cerro Yungay de Valparaíso.

Esta es la cara de la “democracia pactada” por civiles y militares, que acordaron obedecer el itinerario fijado por la propia dictadura encabezada por Pinochet en la Constitución del ’80 e impulsaron entusiastamente el Plebiscito del Sí y el No, en donde daba lo mismo el resultado, ya que lo importante era legitimar el modelo impuesto a sangre y fuego. Los gobiernos civiles, desde el año ’90 en adelante, se han dedicado a administrar y profundizar el modelo instaurado en dictadura, realizándole algunas reformas cosméticas, pero garantizando una “justicia en la medida de lo posible”, que se ha traducido en la política de impulsar mecanismos que han buscado asegurar la impunidad, incluso construyendo cárceles especiales como Punta Peuco, impunidad que ha podido contrarrestarse, con un éxito relativo, gracias a la lucha constante y tenaz desarrollada por las Organizaciones de Derechos Humanos y de Familiares de Víctimas de la Represión.

El 21 de mayo de 2107, en el denominado “Día de las Glorias Navales”, ha quedado al descubierto el rostro de la democracia que impera en nuestro país, que continúa tutelada por los poderes fácticos, sin hacerse cargo realmente del papel que jugaron las Fuerzas Armadas en el derrocamiento del gobierno legítimo y constitucional del presidente Salvador Allende, y la secuela de horrores que siguen sin verdad ni justicia plena.

En el sitio web Memoria Viva se menciona una enorme cantidad de centros de detención y tortura entre los que aparecen respecto a la Armada en la V Región: la Academia de Guerra, la Base Aeronaval El Belloto, el Buque Escuela Esmeralda, el Cuartel Silva Palma, la Ex Escuela Naval, el Fuerte Papudo, la Fiscalía Naval, el Fuerte Vergara, la Gobernación Marítima y el antiguo Hospital Naval.

No está de más recodar, en este “día de las glorias navales”, que el edificio de la Academia de Guerra fue recientemente demolido, en el mes de febrero de este año. Tal vez como una manera de querer borrar nuestra dolorosa memoria histórica.