Un estudio de la Universidad Alberto Hurtado (UAH) denominado “Impacto en la Economía de un aumento en el beneficio de jardines infantiles”, publicado en Pulso, analizó el efecto macroeconómico de un posible cambio en el beneficio de sala cuna y jardín infantil, proyectando cómo sería si este se entregara en forma universal, es decir, que llegue a todas las madres y padres de niños menores de dos años, y que sea de financiamiento tripartito.

La idea ha sido propuesta en distintos proyectos de ley, como el de las diputadas Camila Vallejo y Karol Cariola (PC), así como en una indicación del proyecto de ley “8M” de Gabriel Boric y Giorgio Jackson.

En el informe, hecho por el economista Carlos García, se proyecta que si el gasto en esta materia aumentara a 1% del PIB, tal como sucede en los países OCDE, el Producto nacional anual aumentaría en un 0,55% (US$1.375), la productividad un 0,15%; el empleo un 0,18%; la inversión en un 0,9% y habría un aumento en la recaudación fiscal de 0,09%, en un horizonte de un año. Según los autores, el fuerte aumento del PIB ocurre básicamente por el efecto positivo de los jardines infantiles sobre la Productividad Total de Factores (PTF).

La investigación también proyectó los posibles efectos de un financiamiento tripartito del beneficio. Así, si el gasto en sala cuna aumentara a 1% del Producto, bajo un modelo de financiamiento tripartito, el Estado seguiría gastando el actual 0,54% del PIB y la diferencia del 0,46% tendría que ser financiada por el empleador y trabajador, en diferentes combinaciones posibles, salvaguardando que el gasto del trabajador sea inferior al del empleador. En este caso el gasto privado debiera subir en 3,3 veces (de 0,14% a 0,46%).

Así, de aumentar el gasto de los  de las simulaciones que realizan los expertos para financiar los recursos que faltan apunta a que los trabajadores debieran colaborar con 0,6% de su salario para financiar jardines infantiles. En el caso de las empresas, se plantea que el excedente bruto de explotación es el 59% del PIB, en contraposición al 40% de las remuneraciones de asalariados. En ese sentido, el gasto en jardines como porcentaje de este excedente bruto es 0,24%. Así, las empresas debieran colaborar con un 0,4% de sus utilidades.

“Es de nuestro interés ser un aporte a la discusión sobre el cambio que necesita el actual artículo 203, con el objetivo de terminar con la discriminación contra la mujer, y seguir potenciado la Ley de No Discriminación (Ley 20.609), adecuarnos a las normas internacionales e incorporar la corresponsabilidad familiar en las políticas públicas. Además de ampliar el uso de los establecimientos a otros horarios y periodos e incentivar el cuidado infantil, en sus diversas modalidades”, concluye la investigación que ya está en manos del Ministerio del Trabajo.