Para la generación nacida en los ’80 y ’90 el primer logro futbolístico de la selección fue la clasificación a Francia ’98. En ese mundial Chile hizo un papel digno empatando los tres partidos y pasando a segunda ronda para luego ser goleado por Brasil.

Nelson Acosta fue el estratega de ese equipo que, sin quererlo, refleja plenamente la filosofía política de los noventa: ganar en la medida de lo posible.

Cuando Chile se ponía arriba en el marcador, el equipo se echaba para atrás buscando aguantar el resultado. La estrategia resultó y nos permitió ir a un mundial luego de 24 años. Después de Francia, siguieron años de sufrimiento en eliminatorias hasta que Bielsa llegó a dirigir la selección. Él no venía a reformar el fútbol chileno, sino que inició una revolución.

Marcelo Bielsa se convirtió en un referente. La selección comenzó a jugar al ataque y nunca renunció a esto. Los primero cuatro partidos tuvo resultados dispares, pero luego del empate en Uruguay se ganó la confianza de los jugadores que se involucraron en el proceso y clasificaron en segundo lugar a Sudáfrica, siendo protagonistas en todas las canchas de Sudamérica.

Después del mundial vino el “oso” de Bielsa a Piñera y la venganza del presidente.

Piñera complotó para sacar a Mayne Nicholls de la ANFP lo que produjo la renuncia del entrenador. La salida de Bielsa se convirtió en un punto de inflexión en la popularidad del gobierno de Piñera. Hasta entonces gozaba del “vuelito” del rescate de los 33 mineros y no midió las consecuencias que iba a tener ser “cómplice pasivo” de la renuncia de San Marcelo Bielsa.

El discurso de renuncia de Bielsa muestra su lado más político: “Esto no es responsabilidad de Sergio Jadue. Los ideólogos de este proyecto son los concesionarios de los (clubes) grandes y lo que empeora, desde mi óptica, lo que han montado es para qué lo han montado, qué objetivos persiguen, cuáles son los motivos y razones por lo que lo hicieron”.

Colo Colo había sido vendido hace poco por Piñera, pero mantenía influencia sobre el directorio. La U estaba a cargo de Federico Valdés, rector de la UDD (Universidad fundada por Lavín) y la UC era dirigida Jaime Estévez, ex ministro de Lagos. Bielsa arremetía en contra del duopolio, el establishment, los poderosos de siempre. Coincidentemente (o no) pocos meses después los estudiantes salían a la cancha.

Las movilizaciones de 2011 fueron creciendo en masividad y en el sentido de sus demandas. Tal como cuando Bielsa se hizo cargo de la selección, los estudiantes no buscaban una reforma sino que una revolución. Luego de dos décadas donde la política universitaria era completamente irrelevante y se hacía en asambleas eternas que derivaban en tomas indefinidas que no le importaban a nadie, aparece una nueva generación de dirigentes que entiende que para lograr cambios no bastaba con reclamar, sino que tenían que disputar las ideas todos los espacios. El 2011 no se consiguió nada, pero sentó las bases para lo que vendría después.

Un ejemplo de esto es Revolución Democrática que en su fundación declara como uno de sus principios la vocación de poder. La idea es, tal como lo dice Bielsa, ser protagonistas y no quedarse en una conversación entre amigos reclamando por lo mal que están las cosas, sino que jugar para ganar.

Esta idea de ir a presionar arriba y disputar siempre la pelota se tradujo en la elección de Jackson y Boric llevando a los dos ex dirigentes estudiantiles al parlamento por fuera de las coaliciones tradicionales.

No es sólo un cambio de actitud, sino de estrategia. Bielsa y su staff pasan horas revisando videos de rivales hasta descubrir sus flancos débiles y encontrar la mejor forma de atacarlos. El Frente Amplio parece haber tomado una página del manual del entrenador cuando levantó la candidatura de Beatriz Sánchez para cambir sorpresivamente el eje del juego. Trajeron a alguien externo que puede desbordar en las encuestas y conseguir muchos más votos y apoyos que un dirigente tradicional.

Anularon completamente la subida de Guillier, ya que Sánchez corre por la misma franja, tienen atributos muy parecidos, pero ella tiene mucha más libertad para atacar y moverse por todo el frente de ataque. Además, terminaron la jugada en el timming exacto al anunciar la candidatura justo el día que Piñera lanzaba la suya. Y no se quedaron celebrando el gol, sino que se desplegaron rápidamente para conseguir 30 mil firmas en tres semanas, algo que le tomó a los partidos tradicionales más de tres meses y ya están marcando cerca del 10 % en todas las encuestas.

¿Que diferencia hay entre esa jugada y los movimientos sincronizados entre Carmona, Medel y Orellana para el gol del primer triunfo de Chile contra Argentina?

Bielsa no ganó nada con Chile, pero cambió la identidad de la selección chilena. En ese entonces el equipo era muy joven y le faltaban unos años para madurar y llegar a su peak. Fue Sampaoli el que supo interpretar de mejor manera el legado de Bielsa para conseguir por primera vez la Copa América. Posiblemente el Frente Amplio no gane esta elección, pero su avance está modificando el sentido de la discusión. Ya no se hablará de cómo hacer las reformas, sino de cambiar el sistema de juego.


@Somagol