Las empresas chilenas movilizaron inversiones directas por 64.545 millones de dólares al extranjero desde el estallido de la ola de protestas sociales iniciadas el año 2011, según estadísticas del Banco Central revisadas por El Desconcierto.

La mayor fuga ocurrió durante el mandato de Sebastián Piñera (2010-2014), en especial entre 2011 y 2012 cuando emigraron recursos por 38.858 millones de dólares, en medio de la incapacidad del gobierno por aplacar políticamente las manifestaciones en la capital y las regiones. Esta cifra equivale al costo de construir unos 250 hospitales de alta complejidad, por ejemplo.

A esta salida de capitales se suman otros 70.000 millones de dólares que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) mantienen fuera del país, como parte de su estrategia de diversificación de los fondos que gestionan.

Los activos totales de Chile en el extranjero, en tanto, sumaron 358.000 millones de pesos a fines de 2016, cifra equivalente a la construcción de sesenta mil colegios de excelencia, capaces de albergar a sesenta millones de escolares.

Durante el gobierno de Sebastián Piñera comenzó la salida masiva de inversiones.

Crecimiento y empleo

La salida de inversiones, clave para apuntalar crecimiento y empleo, sucedió justamente en los años previos al estancamiento económico que se observó desde 2013 hacia adelante.

Las proyecciones del Fondo Monetario Internacional prevén incluso que el bajo dinamismo persista hasta 2022, con tasas de expansión inferiores a tres por ciento, en medio de un cuadro exterior deprimido.

Paraísos fiscales

La salida de capitales iniciada bajo el gobierno de Piñera coincidió además con un aumento del stock de activos en paraísos fiscales entre 2011 y 2015, según la base de estadísticas del Banco Central, la que no tiene cifras detalladas por país para años posteriores.

Sin embargo, solo un puñado de estos refugios tributarios concentraron la mayor cantidad de capitales. A 2015, de hecho, Bermuda, Islas Vírgenes, Luxemburgo y Suiza acaparan más del noventa por ciento de los fondos que las empresas destinaron a paraísos fiscales.

Riqueza desigual

Toda esta fuga de capitales no fue ni será gratuita, pues habrá un efecto sobre la actividad económica y el empleo.

Por ejemplo, el producto interno bruto per capita por paridad de compra, que estima el ingreso promedio de cada chileno año, crecerá al año 2022 a unos treinta mil dólares, según el Fondo Monetario Internacional. Es decir, unos veinte millones de pesos.

Sin embargo, la desigual distribución del ingreso hace y hará inviable que cada chilenos disponga de esos recursos.

En cifras, el noventa por ciento de las personas que viven en nuestro país tienen ingresos autónomos per capita inferiores a los 620.000 pesos, según la encuesta Casen 2015.