Con solo 27 años, se convirtió en 2012 en uno de los alcaldes más jóvenes en Chile al asumir en el municipio de Tocopilla. Fernando San Román se perfilaba como una las figuras con más proyección del Partido Progresista, la agrupación creada por Marco Enríquez-Ominami tras obtener el 20% en las elecciones presidenciales en 2009.

Pero cuatro años después, San Román, el conocido edil de los “supermercados populares”, sufrió una dura derrota en Tocopilla y no pudo retener la alcaldía. Hoy es militante de Izquierda Libertaria (IL), una de las organizaciones que conforman el Frente Amplio, y es candidato a diputado por el distrito 3 (Calama, María Elena, Ollagüe, San Pedro de Atacama, Tocopilla, Antofagasta, Mejillones, Sierra Gorda, Taltal).

En conversación con El Desconcierto, San Román repasa su gestión, su nueva casa política y lo que fue su paso por el Partido Progresista. Reconoce que cuando estalló el escándolo de financiamiento de SQM a Marco Enríquez-Ominami, pensó que el tema se aclararía con el tiempo. Pero fue en noviembre de 2016, justo después de perder la alcaldía de Tocopilla, cuando decidió renunciar “por diferencias profundas”.

– ¿Cuáles fueron esas diferencias que te hicieron renunciar al PRO?
– El Partido Progresista, con Marco, encaró en un proyecto colectivo atractivo que a muchos nos sedujo. El liderazgo de Marco era interesante, después de esa elección surge el PRO como un proyecto en construcción, pero en el camino se fue transformando en el partido de Marco, dejó de ser un proyecto colectivo, dejó de escuchar a las comunas y regiones, todas las decisiones se tomaban en Santiago entre las cúpulas políticas y empezó a generarse proceso de desconfianza. A eso se sumó el caso del financiamiento irregular a las campañas. Muchos dijmos: ‘Ok, vamos a confiar…’.

– ¿Le creíste a Marco?
– Al comienzo sí. Nosotros confiábamos que se iba a aclarar pero en el camino surgieron más antecedentes. Y todo lo que se maneja hasta hoy genera una sospecha bastante fundada de que hubo financiamiento ilegal. Obviamente es un tema que dejamos a la justicia, pero todo apunta a eso. El colaborador más cercano, Cristian Warner, recibió financiamiento de SQM en plena campaña y hasta ahora no hay explicación lógica a eso. Hay una desconfianza profunda y eso provocó que muchos nos alejáramos del Partido Progresista.

– Pero tu renuncia fue después de perder las municipales, cuando ya se sabía el tema de SQM…
– Nosotros pensábamos que después de las municipales iba a haber un mea culpa del PRO, porque hubo muy malos resultados. Pensamos que se venía esa instancia donde toda la militancia pudiera opinar y tomar las decisiones del rumbo que iba a seguir el Partido Progresista, e incluso se esperaba que Marco diera un paso al costado. Eso se conversó mucho en la militancia, pero Marco siguió firme como candidato a presidente, el PRO no hizo ningún mea culpa, es más, salieron triunfantes celebrando la derrota. Perdieron casi todos los alcaldes, redujeron más de dos tercios los concejales, fue una derrota estrepitosa, y sin embargo no hicieron nada.

– ¿Cómo ves la tercera candidatura presidencial de ME-O?
– Todas las personas tienen derecho a presentarse a una candidatura presidencial, este es un país democrático. Pero yo creo que hoy Marco Enríquez ya no es el de 2009 y el proyecto hoy ya es otra cosa. Lo escuchaba en una entrevista y de verdad es otro. Moderado, hablándole a no sé qué electorado, planteando sistema mixto para las AFP. Incluso dentro de la Nueva Mayoría hay posturas más radicales que eso. Además, critica infundadamente al Frente Amplio. Todas las críticas son bienvenidas, pero discúlpenme, Marco en diciembre le estaba golpeando la puerta al Frente Amplio. Como le dijeron que no, ahora lo critica. Es más, cuando yo estaba en mi proceso de renuncia me llamaron y me dijeron que estaban hablando con el Frente Amplio. O sea, todo el mundo supo que el PRO se acercó al FA, ahora reniegan de eso e intentan desesperadamente ingresar a la Nueva Mayoría porque ven que no les queda espacio. Hago un llamado a la militancia del PRO, a las bases, a que decidan cuál es el proyecto colectivo que quieren. Hay muchos con ganas de cambiar Chile.

– ¿Qué autocrítica haces de tu gestión en la municipalidad de Tocopilla?
– Nunca se puede decir que todo fue perfecto. Creo que pecamos de soberbia al no advertir que no basta con hacer obras concretas, sino que uno tiene que llegar a la ciudadanía, conversar, comunicar los avances y escuchar más. Nos faltó escuchar, creímos que estaba ganada una elección. Pensamos que con los hitos de la gestión era suficiente para la reelección y continuar el proyecto, pero nos faltó conectar con la gente y subestimamos al adversario, a las termoeléctricas en Tocopilla que levantaron a un candidato que fue electo, Luis Moyano.

– ¿No es un fracaso haberle ganado la alcaldía a Luis Moyano y después perder contra él 4 años después?
– Es un retroceso para Tocopilla. Debimos haber sido capaces de darle continuidad a nuestro proyecto político y en eso hacemos la autocrítica. La derrota es nuestra, nosotros perdimos, pero sí creo que lo que influyó fue el rol de las termoeléctricas.

Moyano te acusa de dejar el municipio en déficit.
– Y hemos demostrado que no es así, con información oficial de la Contraloría. Demostramos que cuando asumimos la alcaldía en 2012, ahí nos encontramos con una deuda de más de 800 millones de pesos y más de mil en educación. Esa deuda la saneamos, pagamos la deuda histórica y, cuando salimos de la alcaldía, no superaba los 100 millones. Asumimos con 800 y la dejamos en 100. No es que esté contento con una deuda, nadie anda mostrándola como que nos enorgullezca. Pero ojo, el municipio de Tocopilla es el más pobre de la región de Antofagasta y uno de los más pobres de Chile y a pesar de eso tuvimos grandes hitos. Hicimos la pega, nos hicimos cargo de tremendos problemas sociales que nunca se habían atendido en la comuna.

– ¿Qué consejo le darías a Jorge Sharp?
– Que no subestime al adversario y que nunca pierda el contacto con la gente.

– ¿Qué opinas de la polémica de elección de intendentes?
– Hoy todos hablan de descentralización y de regionalismo, pero una elección de intendentes sin facultades ni presupuesto propio es una figura decorativa. Vamos a tener intendentes electos que no van a poder hacer nada. Estamos de acuerdo, pero con presupuesto propio y facultades concretas. El tema es que el poder central no está dispuesto a cederle poder a las regiones y a las comunas, hay un miedo a tener autoridades electas que controlen la política pública de una región porque eso puede significar que Santiago pierda poder y Santiago no está dispuesto a eso.

– ¿Por qué la gente del distrito 3 debería votar por ti?
– Porque somos parte del Frente Amplio, estamos constituyendo un proyecto colectivo nuevo para la región de Antofagasta y el país. Creemos que es momento de renovar el Parlamento, la región necesita diputados que luchen realmente por los temas del norte. Que no respondan a las cúpulas políticas, que no le respondan a Santiago y que sí le respondan a sus comunas con sus particularidades. Tenemos muchos problemas en la región y los parlamentarios no han estado a la altura.

– Ahora eres militante de Izquierda Libertaria. ¿Qué puedes contar de esa organización?
– Izquierda Libertaria me convocó en febrero y me entusiasmó, me gustó mucho el proyecto. La IL tiene una historia rica previa, no son nuevos, vienen del Frente de Estudiantes Libertarios y otras organizaciones políticas que confluyen en IL. Hoy son parte de la construcción del Frente Amplio, hay hartos jóvenes y gente con experiencia de luchas sociales.

– ¿Cómo se entiende hoy en día el pensamiento libertario?
– Creo que hoy algunos podrán decir que sea una contradicción que los del pensamiento libertario participemos en la vía institucional. Pero Izquierda Libertaria recoge lo mejor de la historia y la tradición libertaria y lo combina muy bien con las luchas sociales de hoy y el momento político que vive Chile hoy día. Un momento especial, donde hay una desconfianza transversal hacia la política tradicional -y con razón, debido a los casos de corrupción- y donde urge levantar una alternativa viable, concreta. IL entiende eso y se pone al servicio.

– ¿Qué es lo particular que los distingue de otras organizaciones del Frente Amplio? ¿En qué se traduce lo libertario?
– Yo soy una persona de izquierda y tengo mi domicilio en la izquierda. Quiero ser parte de un proyecto colectivo e Izquierda Libertaria entiende muy bien eso. Obviamente vemos con muy buenos ojos que existan diferentes colectividades en el Frente Amplio, y cada uno tiene su particularidad y hace su aporte. Pero a mí me gustó mucho Izquierda Libertaria porque soy una persona de izquierda, porque soy libertario, siempre he tenido ese sentimiento y porque creo que hay una vocación de construir un proyecto colectivo.