Hace poco más de un año que Estrella Bravo Roa empezó a vivir lo que ella considera que es “una de las experiencias más dolorosas que puede vivir una mamá, una agonía”.

Este lunes, 29 de mayo, es la fecha que la jueza de los tribunales de Familia de Concepción determinó para hacer cumplir el fallo que otorga el cuidado de su hija Amelia, de seis años, a su ex pareja, Pablo Ibarra Ibarra, secretario municipal de Concepción.

Estrella Bravo decidió separarse de su ex pareja, a quien había denunciado previamente por violencia intrafamiliar. Luego de eso, Pablo Ibarra inició un juicio para “quitarle la niña” que, por ahora, tiene ganado. Es por eso que Estrella, antropóloga de la Universidad Católica de Temuco, decidió impulsar la campaña #AmeliaNoSeVa para dar a conocer su caso.

Estrella lleva meses batallando con la Justicia para lograr que su hija pueda permanecer bajo su cuidado y acompañada de sus dos hermanas. “He tenido que soportar un trato indigno como mujer, con frases infundadas y violentas, en contra de mí y de mi actual pareja“, dice la madre a El Desconcierto. De hecho, la abogada demandante, Ximena Palma Luengo, sostuvo, en una solicitud de entrega inmediata de la pequeña, que “la madre lo único que busca es quedarse con la niña para seguir percibiendo la pensión del padre ya que vive con ella en el grupo familiar, incluyendo su pareja artista”.

Entre los puntos que Estrella denuncia públicamente sobre cómo se ha llevado a cabo el proceso judicial, destaca que “la jueza y la abogada demandante cuestionaron la decisión de cambiar de ciudad, en base a juicios infundados; que no se tuvieron en cuenta los peritajes psicológicos que señalan que no está inhabilitada para ejercer el rol de madre y que la niña no corre ningún riesgo; y que no se tomó en consideración el informe de la Oficina de Protección de Derechos de la Infancia y la Adolesciencia (OPD) que acreditan las buenas condiciones de habitabilidad”.

Además, acusa que “se hizo uso de la mentira como argumento, diciendo que la niña no ha iniciado escolarización en Chiloé, cuando lo cierto es que mi hija asiste desde hace un año y medio al colegio San Juan de Ancud”. Varios informes del colegio confirman eso.

En cambio, dice la mamá en el video de la campaña, “el padre logra ganar el juicio de cuidado personal argumentando que, debido al tiempo que le demanda su trabajo, contratará a una asesora del hogar para que cuide a la niña”. Bravo asegura que el argumento de que se valió la jueza para quitarle el cuidado personal de su hija es “la mejor condición económica del padre sin que exista prueba para inhabilitarla a ella en su rol de madre”.

“Los habitantes de Chiloé tienen una idiosincracia especial”

Otro punto que Estrella Bravo considera “discriminador” tiene que ver con los “juicios” a propósito de su decisión de trasladarse a vivir a Chiloé. “¿Cómo es posible que una jueza de la República base un fallo en tu contra argumentando desde la ignorancia y el prejuicio hacia el lugar que elegiste para rehacer tu vida?”, se pregunta.

La magistrada a cargo del caso, Liliana Acuña Acuña, esgrimió sus argumentos en el fallo del pasado 25 de abril: “Sabido es que Chiloé es una isla por lo que no tiene conectividad con el resto del país, salvo el traslado en barcaza en ciertos horarios”. Y agregó: “Es un hecho público y notorio que los habitantes de Chiloé claman porque consideran que han sido postergados en los avances que ha experimentado el país, que no tienen aeropuerto, ni buenos caminos, accesos expeditos, sumado a que las condiciones climáticas son difíciles para alguien que no está acostumbrado a la zona, que sus habitantes tienen una idiosincracia especial, a diferencia de Concepción, que es una urbe, con todos los requerimientos e infraestructuras necesarias para desarrollarse plenamente”.

“No puedo imaginarme el día de la entrega”

Liliana Acuña desestimó los recursos presentados tanto por la abogada de Estrella Bravo como por la curadora ad litem, encargada de velar por los derechos de Amelia en el juicio, para solicitar que mientras durara el proceso de apelación no se hiciera efectiva la entrega de la pequeña, quien tendrá que cambiar de ciudad de residencia y de colegio, entre otras cosas.

La madre ha utilizado todas las herramientas que tiene a su alcance para impedir que la separen de su hija. Ahora espera que la Justicia delibere sobre el recurso de casación para anular el juicio, y también sobre la apelación de la sentencia. Además, entregó un recurso para ampliar la presentación de pruebas que incluyan aquellas evidencias que no fueron consideradas en el procedimiento. La pelea judicial no se presenta fácil. El pasado viernes 26 los tribunales le denegaron la solicitud de la orden de no innovar, para detener, con carácter provisional, los efectos de la actuación. Sin embargo, no se rinde y piensa seguir dando la pelea para Amelia se quede a su lado.

“Desde el día del fallo, no sé si estar contenta porque gano un día más con mi hija, o estar triste porque es un día menos”, se lamenta Estrella. Y añade: “No puedo imaginarme el día de la entrega, ni el minutos ni el día después, no me cabe en la imaginación”.

“¿Como es posible este fallo, siendo considerado una vulneración de los derechos de Amelia por la curadora ad litem?“, se pregunta. La curadora se encargó de transmitir a la jueza que “con la entrega inmediata del cuidado personal de la niña a su padre se vulneran los derechos de la niña (…) quien claramente ha expresado querer permanecer al cuidado de su madre y vivir junto a su hermana”.

Sin embargo, nada de eso fue tomado en consideración. Ante esto, Estrella tiene claro de qué va esta pesadilla: “Es un tema de violencia contra mí, nunca aceptó que me fuera y es pura venganza por el juicio que le puse por violencia intrafamiliar”. La antropóloga explica que tiene muy claro que lo que Pablo Ibarra busca es “cagarme la vida a mí, más que el amor a su hija, por algo ahora presentó también una apelación para que yo pague las costas del juicio”.