El espionaje en la Sofofa se enreda cada vez más. Ayer, los fiscales Lorena Parra y Roberto Contreras, junto a equipos del Cibercrimen y el Laboratorio de Criminalística de la PDI llegaron hasta las oficinas del gremio empresarial para llevarse la evidencia del supuesto caso de espionaje que aqueja a los empresarios.

El fiscal Manuel Guerra ya había manifestado su crítica a la Sofofa por la demora en hacer la denuncia y por confiar en una empresa privada para realizar la investigación. Ayer, los fiscales Contreras y Parra conversaron con el representante del gremio, Hermann von Mühlenbrock y requisaron su celular para periciarlo, como parte de las diligencias ordenadas por Guerra.

La Sofofa realizó el viernes pasado la denuncia, donde describían la detección de dos aparatos electrónicos, uno bidireccional -capaz de captar audio de la oficina de Von Mühlenbrock y de la contigua, del secretario general Jorge Ortúzar- y otro en la oficina del primer vicepresidente del gremio, José Juan Llugany, de Empresas Carozzi.

La empresa que descubrió los aparatos es Profacis, perteneciente al ex sargento segundo de Carabineros Rubén Aros Oñate, quien ayer declaró por tres horas como testigo y relató cómo dio con los dispositivos.

Sin embargo, toda la situación ha generado una serie de dudas en torno al “Sofofagate”. Primero, por la contratación de Profacis en vez de ir directamente a Carabineros una vez descubierto el primer aparato. Además, esta empresa no aparece en los registros públicos, ni el Diario Oficial ni el Servicio de Impuestos Internos y se desconocen antecedentes de esta.

El tema además ha generado aprehensiones entre expertos en seguridad. El Mercurio cita a Maurio Eastman, quien cuestiona los aparatos encontrados por ser de principiantes porque “se encuentran por $100 mil en San Antonio. La cámara no tiene un buen campo de visión y no serviría para su propósito. El micrófono es omnidireccional, por lo que la mayoría del tiempo lo que se escucha sería ininteligible”.

Además, el hecho de que la Sofofa haya llamado a un notario y no a un técnico para comprobar el aparato también genera duda.

Al interior del gremio también hay ruido por el supuesto espionaje, pues no se entiendo cómo, si una de las cámaras estaba en el entretecho, no se identificó antes si se hace mantención del aire acondicionado cada 15 días.

Ayer, Araos entregó los aparatos a los fiscales, junto con repetir lo dicho en el informe que él mismo le dio a la Sofofa. Sin embargo, según publica El Mostrador, no está claro quien ni cuándo se contrató a Profacis, ya que hay versiones contradictorias respecto a esto.

Este miércoles, en tanto, se realizarán las esperadas elecciones en el gremio, en medio del impacto por el caso del supuesto espionaje. Se renovarán 30 de los 60 miembros del Consejo General del principal gremio industrial del país. En total, hay 53 postulantes, de los que solo cuatro son mujeres, además de tener la presencia de tres ex ministros de Sebastián Piñera: Rodrigo Álvarez, Rodrigo Hinzpeter y María Ignacia Benítez.

La misma instancia debería definir la nueva presidencia del gremio para Bernardo Larraín Matte, único candidato.