Del 15 al 19 de mayo celebramos en Chile la Semana de la Educación Artística, iniciativa impulsada por la UNESCO y que busca “sensibilizar a la comunidad internacional sobre la importancia de la educación artística; y promover la diversidad cultural, el diálogo intercultural y la cohesión social”. La celebración es organizada en Chile por la UNESCO, el CNCA, el MINEDUC, la DIBAM y Balmaceda Arte Joven, y está dirigida a estudiantes de escuelas y liceos del país.

Esta ocasión provee el contexto para reflexionar sobre la importancia y alcance de la educación artística en la sociedad. Algunas preguntas que emergen al respecto: ¿qué entendemos por educación artística? ¿qué estamos educando cuando educamos el “arte”? ¿qué nos enseña el arte? ¿quiénes aprenden del arte? ¿cómo aprendemos artísticamente?

Si pensamos en la infinidad de formas en que las artes pueden “educarnos”, o más bien, producir conocimiento en las personas y comunidades, nos damos cuenta que reducir la educación artística a los procesos de enseñanza-aprendizaje en las escuelas es insuficiente. Innegablemente, el mundo de las artes -y por tanto de la educación artística- incorpora, interpela y moviliza a una diversidad de actores -artistas, estudiantes, instituciones culturales y educativas, comunidades, profesores, familias, barrios, etc.- que en su interacción son capaces de generar nuevos conocimientos y agenciamientos.

Un enfoque crítico y refrescante sobre las potencialidades de las artes en la educación, y en la sociedad en general, es el que aporta el relativamente nuevo concepto de mediación artística. Este concepto importado desde Europa ha sido entendido, a modo general, como una estrategia que permite vincular la programación artística de las instituciones culturales -museos, centros culturales y otros- con sus diversos públicos, entre los cuales las comunidades educativas cumplen un rol importante. Para ello se han ensayado diversos formatos, como por ejemplo: talleres impartidos por cultores en los colegios; material didáctico; instancias de intercambio entre artistas y estudiantes, entre otros.

Sin embargo, más allá de la institucionalidad cultural formal, diversas iniciativas y colectivos desarrollan experiencias que buscan definir localmente la mediación artística. En esta búsqueda, hemos investigado las posibilidades de generar espacios autorreflexivos de producción de conocimiento colectivo -incorporando a la multiplicidad de actores del mundo social, educativo y artístico-, donde las artes y su puesta en diálogo se ha revelado como una poderosa herramienta para la vinculación y la generación de pensamiento crítico, divergente y proactivo.

Así, la mediación artística se perfila como una estrategia para desatar procesos de creación y colectivización, donde las artes, al igual que las comunidades -educativas o no- son un actor más de la transformación social.


Red de Mediación Artística