No pasó desapercibido para nadie. La presidenta Bachelet entregaba los últimos detalles de su cuenta pública de cara al país y una serie de temas incómodos para la Iglesia Católica debían ser revisados.

“Durante el segundo semestre, ingresaremos a este Honorable Congreso un proyecto de Ley de Matrimonio Igualitario, porque no puede ser que los prejuicios añejos sean más fuertes que el amor”, aseguró la Mandataria, provocando una de las ovaciones más claras en el Parlamento en el desarrollo de su discurso.

Pero eso no fue todo. Bachelet también hizo mención a la pelea del Gobierno por la tramitación de la iniciativa que despenaliza el aborto en tres causales, que ha encontrado una serie de obstáculos incluso en sectores oficialistas.

“Haremos también todos los esfuerzos para promulgar en este Gobierno la iniciativa que este Congreso tramita y que por fin despenaliza la interrupción del embarazo en las causales de inviabilidad fetal, riesgo vital de la madre y violación. Las mujeres de Chile merecen este mínimo reconocimiento a su capacidad de decidir”, sentenció.

Los aplausos se repitieron otra vez, aunque uno de los presentes evidenció su desacuerdo: el cardenal Ricardo Ezzati, declarado opositor del aborto y el matrimonio igualitario, quien no pudo evitar mostrar su incomodidad ante los anuncios.