A días del reportaje publicado por The Clinic, en que se evidencian los abusos, el hostigamiento laboral y la insalubridad con que opera la empresa Fruna, las representantes del Sindicato Número 3 de la compañía se explayan sobre el duro momento que atraviesan, la necesidad de la organización, y se refieren a las campañas que han aparecido en redes sociales para funar a la confitería de los Tabletones y las Serranitas. Aseguran con fuerza que su único objetivo es que cambie el trato a los trabajadores y que se haga justicia con la muerte de Rolando Venegas, operario que se suicidó dejando una carta con denuncias por hostigamientos laborales.

La voz CH corresponde a Celinda Herrera, secretaria del Sindicato, y BM es Beatriz Maldonado, presidenta del Sindicato, quienes recibieron a El Desconcierto en la sede de la CUT de Maipú.

¿Cómo han sido estos primeros días con el tema de Fruna puesto en primera plana nacional tras la publicación del reportaje de The Clinic?

BM: Para nosotros ha sido súper duro, por el hostigamiento de la empresa. A nosotros nos prohíben de todo, nos tienen prácticamente en un puesto presionadas y perseguidas por la jefatura. Para nosotros la libertad sindical es cero, no existe dentro de la empresa. Somos perseguidas a diario.

Y ahora que el tema de los abusos es más público, ¿cómo han reaccionados los jefes, cómo está esa relación?

CH: Está muy tenso el ambiente, porque los jefes cada media hora, cada diez minutos, llegan ahí, a ver si estamos ahí, para que no nos movamos del puesto de trabajo, no nos permiten salir a otros lugares de la empresa.

¿Los jefes tienen temor a que sigan hablando en los medios? Este miércoles apareció la viuda de Rolando en Chilevisión. ¿Cómo estuvo el ambiente en la empresa durante esa entrevista?

BM: Peor, más tenso, más perseguían a la gente, que no anduviera con los celulares, que la gente prácticamente no supiera nada de lo que estaba pasando dentro de la empresa. Ellos querían tapar el sol con una mano y no podían, porque estaba a la luz.

CH: A nosotros nos prohibieron la salida de la empresa, porque nosotros quisimos salir a apoyar a la viuda y a los socios que estaban afuera con el medio de noticias y se nos prohibió la salida bajo la amenaza de ser despedidas si abandonábamos el puesto de trabajo.

Es decir, hay un mayor control sobre ustedes…

Ambas: Sí, mucho.

La empresa sacó un comunicado donde señalaban que es irresponsable decir que había un vínculo entre el suicidio de Rolando y las acusaciones de agobio laboral. ¿Qué les pareció ese comunicado?

BM: Yo leí el artículo y creo que ellos simplemente se están lavando las manos, nada más; porque la verdad es que ellos sabían mucho antes, tanto por nosotras y el personal en general, que sí existía hostigamiento dentro, y sigue pasando.

¿Ustedes tienen la seguridad de que Rolando sí tuvo problemas que lo llevaron al suicidio a partir del hostigamiento?

CH: Claro que sí, eso es así. Mucha gente quizás no lo hizo como don Rolando, de quitarse la vida ahí, pero hay gente que por años ha tenido hostigamientos y al final decide irse, perdiendo años de trabajo; esto pese a que del 80% de las mujeres que trabajamos ahí somos pilares fundamentales de la familia, y ellos abusan, porque los trabajadores no quieren perder su fuente laboral. Ellos también lo hacen como un prejuicio hacia el trabajador.

¿Sigue existiendo riesgo para personas que están siendo hostigadas en este minuto?

Ambas: Sí, porque siempre hay hostigamiento.

En el reportaje de The Clinic se menciona a un personaje temible, instrumento de hostigamiento, a quien se denomina “El Perro” ¿Cómo es este personaje?

BM: Yo varias veces hablé con José Luis Flores, y él tenía esa conducta de tratar mal, porque yo varias veces lo pillé insultando tanto a los supervisores como a la gente. No trataba a la gente de buena manera, siempre estaba criticándola, diciendo que él era profesional, menoscabando a las otras personas que tenían puestos inferiores. Entonces, el hostigamiento era diario. Él llegaba a la planta y la gente temía.

¿Y ustedes acusaron a los superiores a este personaje?

BM: Siempre se les dijo, siempre se le dijo a la gerencia que él tenía malos tratos con la gente. De hecho, ellos -personajes como El Perro- lo único que repetían era que por orden de la jefatura reaccionaban de esa forma.

¿Cuál es la diferencia que ustedes tienen con el Sindicato Número 2?

BM: La diferencia que hay es que ellos, por contrato colectivo, dicen que en el período de dos meses los trabajadores van a recibir su caja de mercadería. Está para ambos sindicatos ese beneficio de la mercadería. La única diferencia es que ellos automáticamente cuando le hacen el contrato le dicen al trabajador ‘si usted no firma en el Sindicato Número 2 no va a recibir la mercadería’. Y la gente obviamente por necesidad va a firmar por el Sindicato 2, aunque ellos no hacen asamblea, no le informan al personal…

CH: Y no hacen negociación, ellos negociaron entre la directiva del sindicato y la empresa.

BM: Ni siquiera le informaron a la gente qué iban a negociar y qué no iban a negociar. No hubo votación, no hubo nada, trabajan al servicio de la empresa.

¿Y ustedes como sindicato surgen como una respuesta a esa situación?

BM: Sí, nosotros hacemos todo diferente, porque hacemos todo legalmente. Votaciones legalmente, con ministros de fe, asambleas. Pero ellos llevan la mayoría, porque automáticamente inscriben a la gente ahí.

CH: La gente que nosotros tenemos es gente que se ha desafiliado del Sindicato Número 2 para pasar al nuestro, y muchos han sido amedrentados o despedidos.

¿El Sindicato Número 2 ha mostrado solidaridad con la situación de don Rolando?

BM: Nada, yo he hablado con la viuda, he estado permanentemente con ella, y no, cero aporte en cuanto a todo. Ni siquiera se han dignado a llamarla, para decirle ¿cómo está compañera? Nada. Nosotros estamos con ella, apoyándola, tratando de que tire para arriba, pero ella ratifica en todos lados que en ese sindicato, al que pertenece, prácticamente está obligada. Ella está en ese sindicato únicamente para que no la despidan. Rolando también era del Sindicato Número 2. De hecho, un día antes de que muriera, él se acercó a mí y me dijo que quería pertenecer al 3, pero yo nunca pensé que iba a tomar la decisión que tomó.

¿Y como sindicato qué trabajos están haciendo para enfrentar la situación de los abusos?

CH: Ayer -martes- fuimos a la inspección del trabajo a poner una denuncia porque a nosotros nos reintegraron el día 25, luego de diez meses en que fuimos despedidas ilegalmente, y la empresa tenía que devolvernos todo lo que teníamos anteriormente, un container adecuado como oficina para atender a nuestra gente, para darle información a las personas. Cuando entramos no encontramos nada de eso, teníamos que andar escondidas dando información a la gente, y cuando lo hacíamos amenazaban a la gente, diciéndoles que los van a despedir por abandono de trabajo. Los jefes andan detrás haciendo hostigamiento.

¿Cómo es el día a día de un trabajador de Fruna?

BM: Es súper agotador, es inhumano, porque a pesar que nosotros empezamos nuestra labor a las siete de la mañana y terminamos a las dos y media, muchos viven súper lejos, entonces llegamos a almorzar a las cinco de la tarde. Nosotras como dirigentes a veces estamos todo el día sin comer, nos comemos un pan. Y muchas veces no lo hacemos porque no tenemos cómo. Tampoco hay condiciones para esconderse un pan e ir a comerlo al baño.

CH: La empresa da desayuno sólo al turno que está en la mañana, de siete a dos y media, pero da desayuno hasta un cuarto para las siete. La gente que llegó temprano alcanza a tomar desayuno y ahí comienza a trabajar hasta las dos y media, cuando se van a su casa a comer. El turno de la tarde no tiene nada, tienen que llegar de su casa comidos hasta las diez de la noche. El turno de noche tiene once también, tienen que llegar a las diez de la noche para trabajar hasta las siete de la mañana sin descanso. De hecho, ninguno de los tres turnos tiene un break para que la gente salga a tomarse un yogur.

O sea, hay un riesgo de salud también…

CH: Pregunta cuánta gente ya se volvió diabética o sufre de sobrepeso como nosotras, es la mayoría.

Respecto a la insalubridad y el ahorro para la producción de productos, ¿cuáles son los mayores riesgos que ustedes ven?

BM: No están las condiciones, hay mucha contaminación cruzada. De hecho, no hay desinfección para las manos, no hay guantes para manipular alimentos, no hay un alcohol gel para luego de ir al baño, y en el baño no hay ni confort. Sólo hay un rollo que se lo dan a los supervisores para que ellos repartan a los trabajadores. Pero eso se acaba en la mañana, en la tarde hay menos y en la noche nada. En el turno de noche cada persona tiene que llevar su confort, porque el baño no tiene el servicio adecuado para una planta de alimentos. En los baños ponen cartones para que no salgan las filtraciones, la orina o las fecas, en los costados ponen cartones. Es horrible, tú entras a los baños y es asqueroso. Y cuando reclamamos dijeron poco menos que éramos alaracas.

¿Qué esperan que ocurra ahora que este tema es conocido?

BM: Un cambio para los trabajadores y que con don Rolando se haga justicia. Que esto no quede ahí nomás. Ellos dijeron en su publicación que estaban preocupados por nosotros, y eso es mentira. A diario yo hablo con la afectada y eso es totalmente mentira, por eso ella va a todos los medios, para que esto se haga público y se escuche. Uno de los principales objetivos es que la gente descanse y que esté tranquila, porque ¿cómo un empleador no va a querer que su gente, que le produce la riqueza, vaya a estar bien?

Esta empresa ha destacado mucho su carácter nacional y para el pueblo. ¿Qué les parece ese slogan?

BM: Yo creo que primero deberían preocuparse un poco más de la gente y después de la publicidad. Porque qué saca con tener a su gente en malas condiciones si él lo único que quiere es tirar sus productos arriba. Pero primero está la gente.

¿Han recibido solidaridad de otros sin sindicatos, actores sociales?

BM: El principal apoyo que nosotros tenemos es de la Federación. Durante todo este proceso ha sido fundamental el apoyo, porque ha sido muy duro todo por lo que hemos pasado. No cualquier dirigente va a aguantar diez meses sin sueldo, en las peores condiciones. En la empresa nos recibían en la calle, poco menos cerrándonos la puerta en la cara.

CH: No nos querían ni ver, decían que como estábamos despedidas ya no pertenecíamos a la empresa. Si no hubiese sido por el apoyo de los otros sindicatos ya hubiéramos desaparecido. Todo esto pasó porque en 2016 fuimos a un congreso de la UIS –federación internacional de sindicatos- en Paris, donde participaron sindicatos de más de 87 países. Ahí estuvimos seis días con el permiso de ellos, con los timbres que nos autorizaban a ausentarnos del trabajo. En enero les avisamos. Cuando volvimos el 20 de junio a trabajar nos avisan que estamos despedidas. Ahí partimos a la inspección y nos dijeron que nos despidieron por cartas de inasistencia.

BM: Lo peor de todo es que nos sacaron de la inscripción como sindicato en el registro nacional. Estuvimos 40 días sin ser sindicalistas, nadie nos quería recibir sin la inscripción, no éramos nada. Quedamos desprotegidas. Para sacarnos de ahí tenían que desaforarnos y eso nunca lo hicieron, fue irregular, nadie dio esa explicación.

¿Cómo están hoy las relaciones con la empresa?

CH: No tenemos buena relación todavía. De hecho, hoy –miércoles 31- fuimos a buscar las liquidaciones y no nos pagaron las horas sindicales, siendo que nosotros les ganamos un juicio por las horas sindicales. Porque ellos siempre nos habían pagado las horas sindicales y en mayo del año pasado nos descontaron las horas. Los demandamos y les ganamos el juicio.

¿Qué les dirían a esas personas que compran Fruna en el colegio, en las esquinas, porque es más barato?

BM: Igual es difícil, porque con todo esto puede que la empresa amedrente y se pongan a despedir a la gente, y ese es el miedo que tenemos nosotros con toda la gente. Es penoso saber que esto puede causar despidos. Nosotros podríamos decir “ya, fúnenlos”, porque tenemos mucha ira con todo lo que nos ha sucedido como personas, como dirigentes y trabajadoras, pero es fuerte decir no compren.

CH: Es difícil decir no compren porque este caballero tiene muchas empresas y si se le ocurre un día decir “si me siguen molestando, la cierro”, es capaz de hacerlo, de cerrar la empresa. ¿Y cuántas personas vamos a dejar afuera, sin trabajo? Ese es un miedo que nosotras tenemos, con las represalias.

BM: La campaña “no más Fruna” puede ser peligrosa no tan solo para nosotros, también para la gente, los trabajadores que pertenecen a Fruna, porque es su fuente laboral. Ellos son pilares de un hogar, la mayoría mujeres. Ellos aguantan hostigamiento, el hambre por ser sustentos de un hogar. Es una pena horrible.

¿Cuál es la mayor forma de apoyo que puede mostrar la gente, qué es lo que más les sirve hoy?

BM: Es pedirle a la empresa que por favor cambien su actitud, que se pongan la mano en el corazón y lo hagan por ellos. Es fácil decir funémoslos, destruyámoslos, pero ¿dónde dejamos a la gente? Nosotras también somos jefas de hogar, y es terrible pensar que él –el dueño- pueda hacer algo así, como cerrar. Hay gente que lleva 30 años, toda una vida ahí, gente jubilada que trabaja ahí, porque necesitan la fuente laboral.

CH: Yo creo que ellos podrían ponerse la mano en el corazón y decir arreglemos esta situación, cuidemos a nuestra gente, cuidemos a esta gente que tenemos.

A continuación, fotografías tomadas al interior de la fábrica, que se han hecho llegar al sindicato, y que muestran las precarias e insalubres condiciones en que han trabajado los operarios en los últimos años. En detalle, instalaciones de baño y depósitos de cajas.

Mira las fotos a continuación:

Cajas de materia prima para hacer helados Fruna

Cajas de materia prima para hacer helados Fruna

Cajas de materia prima para hacer helados Fruna

Interior de los baños para trabajadores de Fruna

Interior de los baños para trabajadores de Fruna

Interior de los baños para trabajadores de Fruna

Interior de los baños para trabajadores de Fruna

Interior de los baños para trabajadores de Fruna