El pasado 1 de junio los estudiantes de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile se sumaron a la movilización convocada por distintos movimientos sociales. “En la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, sus estudiantes tenemos una fuerte vocación de vinculación con nuestro medio, y nuestro norte es conquistar un derecho social que ha sido desatendido por nuestras actuales instituciones”, manifestaron en una carta al director en El Mercurio el presidente de la Fech, Daniel Andrade, y el presidente del Centro de Estudiantes de Derecho, Pedro Saavedra.

En la carta los dirigentes explican que “en este contexto, decidimos participar de esta jornada de paralización y, junto con ello, solicitamos a nuestras autoridades respetar la decisión que democráticamente tomamos. Abrimos diálogos desde un comienzo, pues es fundamental tener un entendimiento racional en el marco del desarrollo de una comunidad educativa sana y democrática”, añadieron. No obstante, denuncian que el decano de la Facultad, Davor Harasic, “se negó a respetar nuestra movilización y, más aún, nos exigió una moneda de cambio: o deponíamos nuestra movilización, cediendo ante su posición, o de lo contrario reprobaría con nota 1,0 a la totalidad de los estudiantes que debían rendir evaluaciones aquel día”.

“Los estudiantes de la Escuela decidimos adherir al llamado de movilización por un día, con 574 votos a favor y 172 en contra. Se solicitó el uso de salas y reprogramar las evaluaciones fijadas. Mas, el decano de nuestra Facultad, Davor Harasic, que dice defender la educación pública e incluso algunas de nuestras demandas, nuevamente muestra su verdadero rostro”, explicaron. “Esto nos puso en la posición de tener que elegir entre el avance académico o la movilización, intentando dividirnos por medio de la manipulación y las amenazas”, agregan.

“Como estudiantes, entendemos que el sentido público de las universidades pasa principalmente por su proceso educativo y su democracia interna; arriesgar su desarrollo, para imponer solo una visión de universidad, quiebra la convivencia en todos sus sentidos”, añadieron los estudiantes. Y concluyeron: “Ante esto, queda preguntarse: ¿Son estas las formas de diálogo con que queremos construir comunidad universitaria y defender la educación pública?”.