Un total de 580 mil metros cúbicos de agua pretende retirar la Compañía Minera Cerro Bayo (CMCB) desde los túneles abandonados de la mina Javiera y depositarlos en la laguna Salitrosa, a unos 12 kilómetros de Chile Chico y dos Bahía Jara, como una forma de rehabilitar dichas instalaciones para la extracción de oro.   Las faenas se localizarían a ocho kilómetros del límite de la Reserva Nacional Jeinimeni.

Así se desprende de la declaración de impacto ambiental (DIA) presentada por la empresa el 10 de febrero de este año, la cual deberá ser resuelta por la Comisión Regional de Evaluación Ambiental (CEA), que preside la intendenta regional Karina Acevedo e integran los seremis de Medio Ambiente, Salud, Economía, Energía, Obras Públicas, Agricultura, Vivienda y Urbanismo, Transportes, Minería, y Planificación.

Actualmente los organismos técnicos se encuentran realizando observaciones al proyecto, que ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) por corresponder a “obras, programas o actividades en parques nacionales, reservas nacionales, monumentos naturales, reservas de zonas vírgenes, santuarios de la naturaleza, parques marinos, reservas marinas o en cualesquiera otra área colocada bajo protección oficial, en los casos en que la legislación respectiva lo permita”.

Aunque la propia compañía reconoce que sus operaciones se realizarían en áreas “bajo protección oficial”, dada su ubicación en el Sitio Prioritario de Conservación de la Biodiversidad Estepa Jeinimeni – Lagunas de Bahía Jara, para este caso no se aplicó el artículo 11 letra D) de la Ley de Bases Generales del Medio Ambiente que obliga a la presentación de un Estudio de Impacto Ambiental (y no solo declaración) para toda actividad localizada en o próxima a “poblaciones, recursos y áreas protegidas, sitios prioritarios para la conservación, humedales protegidos y glaciares, susceptibles de ser afectados, así como el valor ambiental del territorio en que se pretende emplazar”.  Según el Sistema Nacional de Información Ambiental el área es “un ecosistema frágil con poca representación en el sistema de protección, con presencia importante de especies en categorías de conservación”.

Además, la tramitación se ha llevado adelante sin un proceso institucional de participación ciudadana con la comunidad local.  El artículo 30 bis de la ley establece que para el caso de DIAs esta podrá realizarse por decisión del director del SEA si, dentro de los 10 días de publicado el proyecto en el Diario Oficial (2 de mayo), es solicitada por dos organizaciones sociales o por 10 ciudadanos directamente afectados.  Plazo que para este proyecto ya se habría cumplido.

Sin embargo, el Estado cuenta con otra herramienta para corregir tal omisión dado que el inciso segundo del mismo artículo estipula que “si durante el procedimiento de evaluación de la DIA, ésta hubiese sido objeto de aclaraciones, rectificaciones o ampliaciones que afecten sustantivamente los impactos ambientales del proyecto, el organismo competente deberá abrir una nueva etapa de participación ciudadana, esta vez por diez días, período en el cual se suspenderá de pleno derecho el plazo de tramitación de la Declaración de Impacto Ambiental”, lo cual es una prerrogativa de la CEA, según estipula el artículo 96 del Reglamento del SEIA.

CMCB ya había presentado una DIA a principios de este año, pero esta fue declarada inadmisible por carecer de información relevante para ser evaluada.   Así lo consigna la resolución exenta del 23 de enero pasado.

 Elementos clave

Según la DIA, actualmente la laguna Salitrosa (conocida en el sector como Salmonosa o Escondida) cuenta con un volumen de 330 mil m3, por lo cual depositar en ella 580 mil m3 prácticamente triplicaría su caudal, aumentaría su cota en 4,5 metros e inundaría unas cinco hectáreas de superficie aledaña.  A esto se agrega que las aguas del interior de la mina presentan “parámetros excedidos tales como boro, fluoruro, manganeso, molibdeno, sulfato, sodio”, tema no menor considerando que los propios pobladores expresaron durante una reunión en diciembre su preocupación porque esta se encontraría “contaminada por aceites y petróleo de la antigua operación”, con el consiguiente riesgo de que el agua depositada escurra (o inunde) el estero El Baño que pasa por Bahía Jara y confluye hacia el lago General Carrera.

El proyecto contempla pasar por sobre este curso hídrico una tubería con el caudal extraído desde la mina Javiera, con el riesgo de filtración, según alertaron la Dirección General de Aguas, las seremis de Desarrollo Social y Salud.  Incluso este último organismo requirióproporcionar información relativa a las captaciones  de agua para consumo humano (ubicación, cota, habitantes atendidos) existentes en toda  el área aledaña a la mina Javiera, la laguna Salitrosa y el estero El Baño de tal manera que se pueda establecer que ninguna contingencia podría afectar dichas instalaciones, así como también en lo relativo al agua para el riego agrícola”.

El informe final de la consultoría “Lineamientos de un Plan de Gestión para el Sitio Priorizado Estepa Jeinimeni – Lagunas Bahía Jara”, realizada en 2009, determinó que las lagunas de dicho sector son “un área con valor ambiental relevante”, ya que “como la mayoría de los humedales, corresponden a sistemas frágiles de carácter temporal, muy sensibles a cualquier intervención antrópica, al poder provocar desequilibrios en el ecosistema”.  Aclara que “son hábitat de una gran variedad de aves, como flamencos chilenos (Phoenicopterus chilensis), cisnes de cuello negro (Cygnus melancoryphus), cisnes coscoroba (Coscoroba coscoroba), taguas (Fulica armillata), varias especies de patos, etc. Cabe destaca que no existían registros de cisnes coscoroba en la zona, y es una especie en peligro de extinción”.  Durante la visita que el 19 de mayo realizara la empresa a la laguna, junto a algunos servicios públicos, se constató efectivamente la presencia de cisnes de cuello negro, “lo cual no fue considerado en la línea base de la declaración de impacto ambiental”, según consigna el acta oficial levantada.

En la región existe creciente preocupación sobre los efectos de las actividades productivas sobre la calidad de las aguas del lago General Carrera, fuente de agua potable para gran parte de las localidades ribereñas y el principal atractivo turístico de la proyectada Zona de Interés Turístico del Territorio Chelenko.  Se trata, además, de un lago binacional sobre el cual existe un Tratado de Medio Ambiente y un Protocolo sobre Recursos Hídricos Compartidos suscrito entre Chile y Argentina.

A esto se agrega que la DIA reconoce que “existe una gran cantidad de asentamientos arqueológicos cercanos al sector sonde se localiza el proyecto, sin embargo, todos a más de 2 kilómetros al este del área del proyecto”. Ante esto, el Consejo Nacional de Monumentos Nacionales solicitó una tabla que detalle estos hallazgos y su distancia a las operaciones.

En el proceso, tanto la municipalidad de Chile Chico como Sernatur y Conaf, entre otros servicios, decidieron excluirse de participar en la evaluación.

 Reinicio de operaciones

Las instalaciones corresponden “a una operación de minería subterránea que se mantuvo en funciones entre los años 2003 y 2008”.  Producto de “la falta de recursos y los precios de la plata y el oro de dicha época”, en 2008 CMCB (subsidiaria de la multinacional Mandalay Resources) paralizó sus operaciones, ubicadas en el sector de Cerro Bayo.  En estos años de inactividad, los túneles se inundaron, por lo cual el proyecto de extracción de agua se considera necesario para reiniciar las operaciones de esta sección.

La compañía ha informado que las 250.000 toneladas de mineral presentes en el sector, son “necesarias para la continuidad operacional de CMCB en Chile Chico, dado el requerimiento de explotar simultáneamente desde múltiples vetas, para abastecer la planta de procesos en Laguna Verde y mantener la viabilidad de la operación”.