Nadie esperaba que, a pocos días de celebrarse las elecciones parlamentarias y tras el impacto de dos atentados en menos de quince días, las encuestas británicas registraran un sorpresivo aumento de los apoyos al líder laborista, Jeremy Corbyn. El socialista fue estratégicamente señalado como el candidato perdedor incluso antes de empezar la campaña. Sin embargo, ahora acortó distancias contra la candidata conservadora Theresa May, pasando de 20 puntos de diferencia entre ambos a sólo cuatro. Hoy los tories obtendrían un 42 por ciento, mientras que los laboristas llegarían al 38 por ciento.

El debate que copó la agenda mediática y política en Reino Unido gira alrededor de los recortes en las fuerzas de seguridad que se vienen aplicando en los últimos años y la política exterior del gobierno de los tories. May anunció este domingo un programa completo de seguridad si resulta ser ganadora de las elecciones y propuso endurecer las penas y a persecución en redes sociales. Medidas y más medidas que vienen introduciéndose en las leyes británicas –en total se añadieron nueve piezas de legislación– desde que se instaló la amenaza terrorista, pero que parece que no dan ningún resultado efectivo. Y, por otro lado, Corbyn abrió el debate al subrayar la conexión entre las guerras que Reino Unido ha promovido en Oriente Medio, en Irak o Libia, y el terrorismo al interior de sus fronteras.

En este contexto, la premier británica, quien convocó los comicios como una exhibición de fuerza y para mostrar su supuesto respaldo popular, enfrenta este jueves unas elecciones que podrían dejarla en una posición de más debilidad frente a los negociadores de la Unión Europea. Los resultados tendrán, evidentemente, consecuencias determinantes para la evolución del Brexit, las políticas de seguridad y la protección de los servicios sociales.

El académico y profesor británico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, Hassan Akram, conversa con El Desconcierto sobre los escenarios  que pueden desencadenar los resultados de este jueves.

hassan akram

¿Crees que el alza de Jeremy Corbyn en las últimas encuestas tiene que ver con los tres atentados que Estado Islámico ha perpetrado en Londres y Manchester en los últimos tres meses, dos de ellos en plena campaña electoral?

Es algo muy curioso, pero parece que los atentados no han tenido un efecto en los resultados electorales. Normalmente, en Europa, cuando hay este tipo de ataques los resultados van hacia la derecha, hay una reacción de querer defenderse, de aumentar el gasto militar, castigar al fundamentalismo islámico y esto implica también castigar a la población migrante musulmana residente.

Así ha sido como se ha fortalecido el Frente Nacional en Francia o Pegida en Alemania. El único ejemplo que se me ocurre de cuando un atentado tuvo un efecto en otra esta dirección fue con José María Aznar en España, para los atentados de A Qaeda en la estación de Atocha en 2004. Pocos días después del atentado, el electorado, que inicialmente apuntalaba al gobierno conservador del Partido Popular, acabó eligiendo a los socialistas que acusaron al oficialismo de haber provocado ese ataque al intervenir militarmente en el Medio Oriente.
Eso fue una excepción.

Sin embargo, en Inglaterra Corbyn ha logrado neutralizar el efecto hasta cierto punto porque vinculó los ataques con la falta de gasto social y sobre todo en las fuerzas policiales, muy afectadas por la austeridad fiscal. Hubo mucha tensión entre la primera ministra Theresa May y los representantes de la Federación de Policías.

May aplicó recortes de hasta 20.000 policías de proximidad durante los seis años que ejerció como responsable del Ministerio de Interior. ¿Eso podría haber tenido un efecto rebote ahora en las encuestas, tras los atentados?

El surgimiento de Corbyn en las encuestas es algo que ya venía pasando. Los malos resultados del laborista empezaron antes de la campaña electoral y fueron mejorando lentamente durante la campaña porque ésta ha sido, sin duda, muy buena.

En este repunte de las encuestas hay que destacar dos factores. Primero, la equidad de aparición en medios de comunicación británicos. La prensa estaba muy en contra de Corbyn, sobretodo los medios conservadores y de derecha del grupo Murdoch. Éstos sólo apoyaron al Partido Laborista durante la época de Tony Blair. Pero también los medios de comunicación de centro y de centro-izquierda estuvieron en contra del líder laborista porque éstos son bastiones de la llamada “tercera vía”, vinculada a la posición de Tony Blair. Por eso, veían a Corbyn como un radical extremista, se sentían aludidos por sus ataques porque él estaba en contra de este establishment que defendía el neoliberalismo, y además ideológicamente ellos están a favor de la Unión Europea (UE).

¿Eso también le jugó en contra?

La UE es un tema que en el que la gente está muy dividida. Los más jóvenes, con educación universitaria y de clase media-alta, están a favor de permanecer dentro, y entre ellos había personas influyentes de los medios de centro-izquierda que culparon a Corbyn porque ser parte de una vieja izquierda que no es tan proeuropea. Fue bloqueado por todos los medios de comunicación, lo ridiculizaron y lo atacaron de forma más fuerte que como lo hicieron en España con el Partido Socialista hace unos meses pasó con el PSOE en España o con el PS acá en Chile con Fernando Atria. Los viejos cuadros maquineros que dominan el Partido Laborista, enfurecidos con Corbyn le declararon una guerra interna y los medios de centro-izquierda y la BBC apoyaron este conflicto. Invitaban a los cuadros de Tony Blair a sus programas y todos terminaban atacando a Corbyn. Pero cuando empezó la campaña, los medios estuvieron obligados por ley a cubrir al representante laborista y ahí fue cuando la gente pudo escuchar las propuestas y opiniones de Corbyn y empezaron a quererlo más.

El otro punto tiene que ver con impulsar una campaña muy de base, con gente muy joven participando en la calle. El Partido Laborista es la formación de izquierda más grande de Europa, tiene muchos miembros. Esto se traduce a un apoyo a nivel nacional con militantes muy comprometidos que le permitieron hacer una buena campaña en la calle.

¿Theresa May salió perdiendo de su campaña?

Definitivamente. Ella decidió convocar esta elección porque vio sus resultados en las encuestas y pensó en hacer una elección rápida porque pensó que lograría una tremenda mayoría porque Corbyn estaba recibiendo muchos ataques. Sin embargo, May no estaba muy preparada para una campaña y no es una persona muy carismática. No ha ido a los debates públicos porque le dan miedo. Su estilo es muy robótico y le cuesta mucho conectarse en el tu a tu. Repite todo el rato consignas y es muy evidente que no tiene una conversación fluida. Además tuvo una pésima planificación de su programa.

El caso más relevante fue el del impuesto de la demencia, bautizado así por los laboristas, y que tuvo que ser modificado, que consistía en un copago sanitario que los jubilados tenían que abonar. Se trataba de enfrentar su atención sociosanitaria con sus recursos, hasta que les quedara un máximo de 100.000 libras (unos 115.000 dólares). Y si disponían de vivienda y no de cash (dinero en efectivo), debían venderla.

Si lo que predicen las encuestas se cumpliera, y Corbyn acumula apoyos y May perdiera la mayoría absoluta, ¿se podría dar un escenario de gobierno de una coalición de izquierda en la que los laboristas se unieran al partido Liberal Demócrata y a otros proeuropeístas, como el Partido Nacionalista Escocés (SNP), lo que la premier bautizó como la “coalición del caos”?

Lo veo muy difícil y creo que hay que tener mucho cuidado con las encuestas.

Sí, después de la sorpresa del Brexit, ¿hasta qué punto son confiables los resultados?

Hay que considerar un quiebre generacional muy fuerte entre los jubilados de más de 65 años que apoyan mayoritariamente a los conservadores y los de menos de 30 que arrasan a favor de los laboristas. Pero los que tienen menos de 30 no van a votar. La intención de voto de los jóvenes es del 50 por ciento y la de los viejos alrededor del 80 por ciento. Hay muchos jóvenes militando y movilizados en la calle, convenciendo gente, pero no sabemos cómo esto se traducirá en la elección real.

Yo no confiaría mucho en una coalición de izquierda. Creo que habrá una mayoría conservadora pero muy muy reducida y que va a generar mucha inestabilidad porque dentro del Partido Conservador hay grupos que están fuertemente a favor de la UE, sobre todo los profesionales liberales y a la clase media-alta, y presionarán mucho al interior de su partido. Se viene un escenario de mucha incertidumbre y difícil gobernabilidad.

¿Cómo quedaría condicionado el Brexit con poca estabilidad gubernamental y estos resultados que planteas?

Theresa May ya ha dicho que si no hay acuerdo con la UE, se van sin acuerdo. Esto implica volver a las reglas de la Organización Mundial del Comercio, que posibilita poner aranceles altos, y complicaría a Gran Bretaña porque tiene más dependencia del continente que el continente de la isla. May apostó que si obtenía una gran mayoría podría negociar con más fuerza pero esta apuesta definitivamente ha fracasado y entrará en las negociaciones muy debilitada.

El problema es que hay una posición moderada que quiere salirse porque es la voluntad popular pero sin salir de verdad, lo que se conoce como la opción noruega, porque los noruegos están fuera de la UE pero en todos los sentidos están a dentro. Pagan un poco menos y tienen menos influencia a nivel legislativo, pero tienen que aceptar todas las leyes por estar igual dentro del mercado común. Esta opción es probablemente la mejor y lo que Corbyn negociaría porque concilia el resultado del plebiscito con poder mantener la economía, totalmente inserta en las redes de producción a nivel continental. Theresa May propone esto pero con controles en la frontera, cosa que Noruega no tiene. El problema para conservadores y laboristas es que la UE ha sido muy clara y no permitirá que los británicos entren al mercado común si no aceptan el libre movimiento. Pero May quiere controlar la inmigración y para eso tendrá que salir del mercado común.

Sobre la ultraderecha del UKIP, ¿cree que tiene alguna posibilidad de entrar a la Cámara, como ha ocurrido en otros países de Europa, pensando también en el cambio de liderazgo del partido, encabezado ahora por Paul Nuttall?

El UKIP está en una posición de mucha debilidad. Al final consiguieron salir de la UE, y ahora muchos de los que siguieron a este partido están volviendo al Partido Conservador. Nunca logró entrar en serio en la Cámara porque en Gran Bretaña existe un sistema uninominal donde la entrada es muy alta: se necesita el 50 por ciento más uno de los pequeños distritos electorales. Quedar en segundo lugar nunca da nada porque siempre va todo directamente al que queda primero.