La vida es muy rara con sus vueltas y tumbos, porque hace más de quince años la Selección Chilena finalizaba última en las Clasificatorias rumbo al Mundial de Corea-Japón 2002. En dicho proceso hubo derrotas dolorosas, pero ninguna como la que le propinó Venezuela en el Estadio Nacional el 4 de septiembre de 2001. En las dos ruedas eliminatorias, desfilaron en la banca los entrenadores Nelson Acosta, Pedro García y Jorge Garcés. Las cosas no parecían mejorar con Juvenal Olmos rumbo a Alemania 2006, ni con Nelson Acosta, en su tercer período entre los años 2005 y 2007.

Marcelo Bielsa marcó un antes y un después, porque el rosarino nos obligó a hacer bien la pega, esa a la que siempre le hacemos el quite. Sí, en Sudáfrica 2010 se llegó a una segunda ronda en el Mundial tal como en 1998,  pero la mentalidad y mecánica definitivamente fueron otras.

Bielsa se fue por los motivos conocidos y Claudio Borghi intentó repetir el método de Colo-Colo 2006, pero el estilo relajado y bonachón no funcionó. El camino lo retomaría Jorge Sampaoli, quien asumió tras su campañón con la Universidad de Chile. El equipo criollo asimiló el espíritu amateur que le impregnó el adiestrador trasandino, y con esa mística clasificó a su segunda cita mundialista consecutiva.

En tierras brasileñas, el juego del equipo chileno embelesó al planeta fútbol con el triunfo ante España, el campeón vigente. En segunda ronda, la “Roja” estuvo a un tris de eliminar al anfitrión, tanto en el alargue como en los penales, pero la falta de experiencia en esas instancias le pesó a los nuestros. En dicha jornada, el “Equipo de todos” se  juró ganar la Copa América de Chile 2015 y la palabra se cumplió un año más tarde ante la Argentina de Messi, Agüero, Higuaín  y compañía. Este cetro le permitió clasificar a Chile a su primera Copa Confederaciones, pero los pillines de la Confederación Sudamericana de Fútbol intentaron, mediante rumores, abrir la posibilidad de que el Campeón de la Copa América Centenario fuera el representante del continente en la cita de las seis federaciones. El nuevo título de la “Roja” no estaba en los cálculos ni siquiera de los más fanáticos.

La Copa Confederaciones se juega desde 1992 y Brasil la ha ganado en cuatro ocasiones (1997, 2005, 2009 y 2013), Francia la consiguió en dos (2001 y 2003), y en una ocasión la han alzado Argentina (1992), Dinamarca (1995) y México (1999).

Chile debuta el domingo 18 de junio ante Camerún, un rival al que enfrentó el 23 de junio de 1998, por la primera fase del Mundial de Francia, donde empató a un gol con anotación de José Luis Sierra a los 20’. El jueves 22 de junio, el rival será Alemania, un viejo conocido al que ha enfrentado en siete ocasiones. Chile les ganó en dos ocasiones en partidos amistosos y jugando de local (1961 y 1968). El último confronte entre ambas selecciones fue el 5 de marzo de 2014, en Stuttgart, donde la “Roja” jugó correctamente pero cayó por 1 a 0 ante el pragmatismo teutón. El 25 de junio, Chile enfrenta a Australia, rival con el que se midió en los mundiales de Alemania 1974 (0-0) y Brasil 2014 (3-1). Este podría considerarse el rival más abordable del grupo, pero siempre en el ámbito de las especulaciones. La vida es rara con sus vueltas y tumbos, porque Chile es favorito para ganar la Copa Confederaciones, algo impensado hace más de quince años. La fiesta comienza y hay que vestirse de frac, porque están invitados sólo los mejores.


Cronista deportivo