Faltaba un día para que viajara a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, una de las competencias más importantes de su carrera. Sin embargo, su cabeza en esos momentos no estaba puesta en el mayor certamen del atletismo mundial.

Sanya Richard-Ross (32), atleta estadounidense nacida en Jamaica, una de las competidoras de más alto rendimiento tanto en 400 metros planos como en posta larga, debió enfrentar la decisión más difícil de su vida: interrumpir su embarazo.

De acuerdo a su recién publicado libro, “Chasing Grace: What the Quarter Mile Taught me About God and Life”, en esa época Sanya se encontraba comprometida con el futbolista americano Aaron Ross -cornerback-y tenían planes de casarse en 2010, pero el embarazo llegó de sorpresa.

“La culminación de toda una vida de esfuerzo estaba ante mí. En ese momento, no parecía que hubiese otra opción. El debate acerca de cuándo empieza la vida daba vueltas en mi cabeza, y el velo de un hijo fuera del matrimonio en el tope de mi carrera me fue insoportable. ¿Qué pensarían mis patrocinadores, mi familia, mi iglesia, mis fanáticos?”, escribió la atleta en sus memorias.

El procedimiento fue rápido y sin problemas, pero le dejó un gran dolor emocional. “Tomé una decisión que me destrozó y de la cual no sanaría inmediatamente”, afirmó.

“Me sentí abandonada en la decisión”

Sanya Richards suma medallas de oro consecutivas en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Beijing 2008 y Londres 2012 a nivel colectivo. En solitario, en tanto, obtuvo preseas doradas en Londres 2012 y en los mundiales de París 2003, Osaka 2007, Berlín 2009 y Daegu 2011.

Tras su aborto en 2008, ganó oro en posta larga y bronce en la carrera de 300 metros, pero de todos modos la pasó mal. Según ella, el aborto le costó la medalla de oro en los 300 metros y mucho dolor, porque Si bien la decisión la adoptó en conjunto a su pareja, hasta hoy siente que gran parte del peso de la determinación pasó por ella, pese a finalmente haberse casado con Ross.

“Siempre sentí un resentimiento hacia él. Fue nuestra metida de pata, pero me sentí abandonada en la decisión. Como si al él no decir nada, ni a favor ni en contra, mantenía su conciencia limpia, pero no era justo. Él creía que ese bebé fue una bendición que rechazamos por siempre querer estar en control”, dijo Sanya.

En conversación con Sports Illustrated, la oriunda de Kingston afirmó respecto al duro momento que le tocó vivir: “No conozco una sola atleta que no haya tenido un aborto”.

“Es un asunto muy triste para mí y espero que esto abra una discusión acerca de esta materia para que otras mujeres jóvenes no pasen por lo mismo en una situación como la mía”, sentenció.

Sanya Richards-Ross se retiró en 2016 tras no lograr clasificarse para los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Nueve años después de aquel episodio que marcó su vida, espera su primer hijo.