Es un denominador común en la práctica cotidiana de la empresa Aguas Chañar S.A. funcionar en base a la cultura reactiva, reaccionando sólo cuando ya causó daño a terceros, sin una política preventiva y de mantención de sus servicios.

¿Funciona Empresa Aguas Chañar S.A. en base a una política reaccionaria? ¿Hay que re pensar la forma en que convivimos con la empresa sanitaria de la región? Ante todo, es relevante versar sobre su plan de desarrollo, específicamente en su cláusula 27, 30 y 46 del Contrato de Transferencia de Derechos de Explotación de Concesión Sanitaria vigente (desde el 29 de marzo 2004), que trata del programa de desarrollo; establece que la calidad y continuidad del servicio deben ser garantizados; y el desarrollo y reposición de los sistemas, particularmente de la infraestructura sanitaria.

Es por ello que el ex Gerente de Aguas Chañar S.A., Sr. Enrique Calcani, el día 21 de abril en la reunión que mantuvo con la Unión Comunal de Junta de Vecinos de Copiapó, señaló explícitamente que “se realizará una inversión inmediata de 3.000 mil millones de pesos que considera el cambio de 4.500 redes y matrices”. Esto evidencia una contradicción puesto que, hasta la fecha, esa importante inversión no se ha visto reflejada en la realidad. En aquella ocasión no dio respuesta a las consultas de los y las vecinas, así como tampoco entregó información respecto a las redes y matrices actuales, el criterio de cambio y las medidas de mitigación.

A su vez, el Presidente de Econssa S.A. (Empresa concesionaria de Servicio Sanitarios del Estado), Sr. Juan Carlos Latorre, mencionó en la reunión del miércoles 24 de mayo -realizada en el Salón Carlos María Sayago de Copiapó, donde se reunió a la comunidad preocupada por el tema del agua en la comuna-, que “habrá una inversión de 9.000 mil millones por parte de la empresa Aguas Chañar S.A. y una inversión nacional por parte del Estado de una desalinizadora de 60.000 mil millones de pesos”. En consecuencia, quedan muchas interrogantes en la ciudadanía respecto de quién administrará la desalinizadora aludida, porque el plan de desarrollo exigido no ha contemplado la crisis hídrica ni medidas de mitigación ecológicas sobre los humedales del distrito 5 y 6 que están en niveles preocupantes actualmente.

Por otro lado, la otra la obligación primordial contemplada en su contrato aludido como la continuidad y calidad del servicio garantizado de agua potable no se ha cumplido en reiteradas oportunidades. En Atacama Aguas Chañar S.A. ha sido protagonista de situaciones vergonzosas e indignantes en lo que va del año. Señalo esto porque ante el corte de agua en localidades como Chañaral, que se vieron afectadas en febrero y por el aluvión de mayo, la empresa sanitaria no halló mejor solución que entregar a un grupo importante de dicha comuna un par de bidones de agua por familia, solución que resulta tan irrisoria como el que no exista un estándar normativopara cumplir la promesa del servicio cuando se corta el suministro.

Por lo anterior, es evidente que no existe actualmente un plan de almacenamiento de agua en casos que por emergencia el suministro se suspenda. Tampoco hay una continuidad de servicio alternativo con un estándar de emergencia mínimo. Por otro lado, por parte de las más altas autoridades de la empresa aludida no se habla de la planificación territorial, medidas de mitigación, preparación ciudadana, en caso de corte de suministro se debe dar aviso previo e incluso tomar las medidas de emergencia necesarias ante los fenómenos climáticos que afectan la continuidad del servicio y la capacidad de respuesta ante esto.

En el mismo sentido, no sólo hubo cortes en el mes de febrero en Chañaral por varios días, contaminación del agua potable en Freirina a fines de marzo. Se suma el que no hubo alerta sanitaria por parte de ninguna entidad gubernamental en la comuna, salvo el Ministerio Público de la región con fecha 04 de Abril de 2017. También a comienzos del mes de abril en Copiapó hubo una alerta sanitaria decretada, a causa de la turbiedad del agua, sólo por nombrar algunas de las últimas situaciones en que Aguas Chañar S.A. infringió explícitamente las cláusulas del contrato de la empresa sanitaria e incluso ocultó dolosamente información a la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) de Atacama, según el mismo director Sr. Francisco San Martín Osses, en la reunión con ECONSSA S.A. del miércoles 24 de mayo referido.

Actualmente la aludida empresa Aguas Chañar S.A. tiene ochenta y ocho sumarios sanitarios en investigaciones administrativas y sanciones de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) de Atacama que ascienden a 450 millones de pesos en el 2016 y a $340 millones en lo que va del 2017. Además ha vulnerado en bastantes oportunidades derechos fundamentales de personas y sus familias, por lo cual tiene una considerable cantidad de acciones judiciales actualmente en los tribunales de justicia y la empresa todavía no ha cumplido los fallos emblemáticos que tiene en su contra. Lo anterior demuestra en la práctica que para la empresa es una política institucional el hecho de pasar por sobre toda norma, el ser sancionados parece ser un castigo del todo cómodo para la empresa, algo normal en su actuar. Las sanciones de la SISS no representan escarmiento alguno a las malas prácticas de la empresa, este hecho refuerza la pertinencia del reclamo general en nuestra región por la revocación del contrato de concesión.

Por otra parte, el intendente de Atacama, Sr. Miguel Vargas Correa, Superintendente de Servicio Sanitarios (SISS), Gabriel Zamorano Seguel, Director de Econssa S.A., Sr. Juan Carlos Latorre, debieron en su oportunidad analizar estas situaciones desde sus distintos ángulos, contextos, impactos, soluciones y requerir una reunión de trabajo con las autoridades, agrupaciones ciudadanas, donde prevalezca la conversación técnica y establecer una agenda de trabajo con plazos certeros e improrrogables, lo cual no ha sucedió e incluso hasta el día de hoy no hay instancias regionales para resolver estos problemas, y tampoco se han definido desde el gobierno regional mecanismos ni plazos calendarizados para abordar de manera seria y participativa el problema, con lo que se explicita una evidente falta de voluntad política en la búsqueda de soluciones concretas para la comunidad de la región, más considerando la amplia convergencia regional en torno al rechazo a las constantes negligencias de la empresa sanitaria.

En conclusión, hay muchos fundamentos ineludibles para que Econssa S.A. efectúe una revisión exhaustiva del contrato previamente mencionado y concluya la concesión de la empresa sanitaria Aguas Chañar S.A. no sólo por incumplimientos reiterados de las cláusulas del contrato -lo cual ha sido avalado por las sanciones de la SISS-, sino porque hay un consenso unánime sobre la cultura reactiva y paupérrima percepción ciudadana de la empresa, algo compartido por la mayoría de las más altas autoridades de la región. Sin embargo, hasta ahora se mantiene la incertidumbre de si seguirá funcionando la cultura del daño con que procede la empresa sanitaria, que arrastra por años una deuda con los habitantes de Atacama.

Solo queda esperar algún día que las autoridades regionales demuestren que miran el recurso del agua con enfoque integral de Derechos Humanos, que contemple la perspectiva ética y de futuro. Y hacer sentido al canto que entonaremos en los próximos días por nuestra selección nacional, que en su primera estrofa nos invita a conservar la ecología y responsabilidad ecológica.