Hoy, Chile visita a Rusia en Moscú, en un partido amistoso previo a la Copa Confederaciones.

Hace 44 años, ambas selecciones -aunque entonces era la Unión Soviética- debían jugar en Santiago el partido de vuelta del repechaje para clasificar al mundial de Alemania 74. Era el 21 de noviembre de 1973. Chile era gobernado, desde hace dos meses, por una dictadura militar que derrocó al gobierno socialista de Salvador Allende y que había convertido en el Estadio Nacional uno de los principales centros de tortura. El mismo recinto donde ambas selecciones debían jugar ese día.

La federación de fútbol de la Unión Soviética se negó a jugar el partido, por razones de seguridad de su equipo, y por moral: No pisarían una cancha manchada por la sangre de los propios chilenos. La FIFA, hizo oídos sordos y obligó a que el encuentro se disputara. Así se forjó el partido de la vergüenza, cuando un Chile saltó a la cancha sin equipo rival, cuando tocaron la pelota sin oposición alguna y Francisco ‘Chamaco’ Valdés marcó un gol en la línea del arco.