Estos días, los partidos de la Nueva Mayoría, prácticamente “negociaban” si este año tendríamos o no elección democrática de Gobernadores Regionales. Lo que parecía una moneda de cambio para ir unidos en lista parlamentaria, para Chile significa algo tan importante, que enrabia ver que una vez más definen el futuro de todos nosotros con una calculadora electoral en la mano.

Chile se decide en Santiago. Nuestro país es centralizado en lo social, en lo político y en lo económico. Este modelo, que crea ciudades dormitorios, que obliga a muchos a estudiar o trabajar en la capital, y que hace que todo o casi todo se decida allá, no da para más. Si Chile quiere ser desarrollado y justo, debe descentralizarse.

Independiente del sector político, son muchos los que han hablado de descentralización.  El País que las regiones necesitan, debe regionalizar la economía y el presupuesto fiscal, pero con frustración vemos todo lo contrario…

El Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), es el principal instrumento del cual disponen en Chile los Gobiernos Regionales para el financiamiento de la inversión pública. De acuerdo a datos de la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda la Región Metropolitana siempre recibe la mayoría de los recursos, pero además, entre los años 2008 y 2015, este Fondo aumentó en Santiago un 145%, mientras que el dinero destinado a regiones tan sólo creció un 51%. Es decir, el instrumento que fue pensado para las regiones, fue acaparado nuevamente por la capital.

El año 2014, la Comisión Asesora Presidencial por la Descentralización, formuló una serie de recomendaciones encaminadas a no sólo dotar de mayor autonomía administrativa a las regiones, sino a que también parte de los tributos que genera la actividad económica quede en los territorios, siguiendo la tendencia de los países “desarrollados” que tanto nos gusta mirar y comparar. Con esto, hablamos, por ejemplo, de una Ley Ciudad Puerto, asunto que ya escribí en una opinión en este mismo medio, y que es proyecto en que lleva un avance, pero requiere de una voluntad ausente, y que permitiría cambiar el rostro de ciudades como San Antonio, Valparaíso, Coquimbo, y las otras 7 ciudades donde residen los puertos del País.

Una descentralización política sin recursos, es sólo un saludo a la bandera. Queremos construir un país en el cual se pueda nacer en regiones, educarse, trabajar, pensionarse dignamente y poder ver crecer a nuestros hijos y nietos sin tener por necesidad que migrar a la capital.

La presidenta Bachelet, en la cuenta pública del año pasado, anunció la Ley de Responsabilidad Fiscal Regional con el que aumentaría la autonomía de los gobiernos regionales en materia de administración financiera, sin embargo, ese anuncio, al igual que otros; ¡tiene avance cero! Están decidiendo Chile, desde Santiago y con calculadora electoral en mano.

Nuestro compromiso es total, pero la voluntad de muchos es meramente electoral, y esperamos que todos quienes aspiramos a representar a las regiones desde el parlamento, salgamos a la pizarra y expresemos nuestro manifiesto, pues Chile será descentralizado, o no será desarrollado.


Pre-Candidato a Diputado de Revolución Democrática, Frente Amplio por el Distrito 7 - Quinta Costa