Una joven menor de edad irlandesa acudió a un centro de salud para pedir ayuda con un aborto y terminó siendo internada, en contra de su voluntad, en un recinto psiquiátrico. 

Así lo sostiene un informe de la organización Child Care Law Reporting Project, donde detallan que la joven acudió con su madre a un centro para pedir el aborto, en el que determinaron que la joven tenía “tendencias depresivas y suicidas”. De hecho, tras el diagnóstico, la enviaron a Dublin, donde ella pensó que podría abortar. Sin embargo, al llegar al lugar se encontró con un centro psiquiátrico donde se mantuvo recluida durante varios días.

El psiquiatra que la evaluó determinó que el aborto “no era la solución para todos los problemas del niño en esta etapa” e invocó la Ley de Salud Mental que permite internar a pacientes sin su autorización. La joven fue dada de alta días después, cuando una corte determinó que “ya no tenía ningún trastorno de salud mental”.

Irlanda tiene una de las leyes de aborto más restrictivas de Europa. Las mujeres no pueden abortar en caso de violación, incesto ni enfermedad de la madre. De hecho, sólo es admitido en caso de que la vida de la mujer corra peligro inminente.

El Gobierno aún no se ha pronunciado sobre el caso, pese a las múltiples movilizaciones ciudadanas que exigen un cambio sobre las leyes de aborto. En tanto, el primer ministro, Leo Varadkar, prometió convocar a referéndum al respecto en 2018.

Linda Kavanagh, portavoz de la Campaña por el Derecho del Aborto, señaló que es “difícil no pensar que el psiquiatra utiliza esencialmente la Ley de Salud mental como herramienta para forzar a una niña a continuar con un embarazo no deseado debido a sus propias creencias personales”.