La mañana del 17 de junio de 2013, Jorge Mateluna Rojas, ex miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) se dirigía a la Municipalidad de Pudahuel para ofrecer un proyecto cultural. Entonces es interceptado por dos oficiales de carabineros. Antes de la detención, se desarrollaba en el lugar un amplio operativo policial para dar con los asaltantes de la sucursal del Banco Santander en el Parque Industrial ENEA.

Mateluna dice que él no tiene nada que ver. Las pruebas parecen respaldarlo, pues no hay exámenes de ADN ni registros que lo ubiquen en el lugar del robo. Ni siquiera los otros asaltantes dicen que participó. Aún así, Mateluna fue condenado a 19 años de cárcel por robo con intimidación, receptación, tenencia y porte de armas.

Su caso motivó al director Guillermo Calderón a montar la obra Mateluna, que muestra en detalle las irregularidades en la investigación que tiene al ex frentista pronto a cumplir cuatro años en prisión. Desde la Cárcel de Alta Seguridad, Jorge Mateluna dio una extensa entrevista a The Clinic donde repasa su caso y la obra que motivó. “Me considero un preso político y así me reivindica gente que está trabajando por mi libertad”, afirma con seguridad.

“Yo no tuve ninguna participación en ese asalto. Por lo tanto, aquello que propicia mi encarcelamiento tiene que ver con una consideración política: mi historia como exfrentista es la que a fin de cuentas pesa y establece un prejuicio antes del propio juicio oral, donde a través de distintos medios de comunicación masivos, lo que se instala y construye en el inconsciente colectivo es que hay un frentista y no puede sino ser culpable, aún antes de que se muestren pruebas”, agrega.

Mateluna enfatiza en que, por ejemplo, la connotación del robo al Santander cambió al momento en que lo detuvieron. “A partir de ese momento la noticia no es un asalto, es un frentista asaltando un banco, según ellos. Y no solo un frentista, es un frentista indultado por la Concertación“, dice, quien pasara 12 años en la cárcel en los 90 y fuera indultado el año 2004 tras 70 días en una huelga de hambre.

A Mateluna le hicieron un control de identidad en la calle, a cuadras de que los asaltantes del banco dejaran el vehículo donde escaparon abandonado. Al darse cuenta que era es frentista, cuenta que lo pasaron a ver como un enemigo. “Después de nueve meses de investigación, si uno observa la carpeta con cierto grado de objetividad, no existía ninguna prueba contra mí. No había un testigo que me sindicara, no había una prueba de ADN, no había nada“, afirma.

Uno de las partes más polémicas de la investigación -y clímax de la obra de Calderón- es cuando se hace una rueda de reconocimiento. Pese a no ser nombrado por los testigos, el informe dice que sí. Es la irregularidad más grave, que incluso fue mostrada en el juicio oral. “Cuando llega este capitán a declarar en el juicio, nosotros sabiendo que el sujeto había mentido, se le preguntó claramente, previo a la exhibición del video, si él sabía distinguir perfectamente quiénes eran los tres imputados y él dice que sí, que los distingue con claridad. Luego de eso nosotros exhibimos este video y se comprueba que el carabinero miente. Por lo tanto, eso de ‘me equivoqué, fue un error, me confundí’ no es cierto”, cuenta el ex FPMR.

Los otros dos condenados por el robo aseguraron que Mateluna no fue parte de la operación. En el fallo, el juez los acusó de querer encubrirlo. “El juez tiene un discurso bien ambiguo. Él señala en una frase textual y medular del fallo que de acuerdo a la luz de las evidencias fotográficas, videográficas, científica, testigos, etcétera, Mateluna siempre estuvo en el lugar de los hechos. Esa es una frase rimbombante que a primera vista suena muy potente, pero yo lo señalé y lo señalo de nuevo mediante este medio: de lo 37 exámenes de ADN que se hicieron, ningún ADN es mío. De los 34 testigos civiles, que estaban dentro del banco, clientes o cajeros, ninguno señala que me pueda reconocer. Ninguno siquiera se fija en mí. No hay huellas mías. De los peritajes de ADN tampoco, incluidos elementos que carabineros intentó achacarme, como por ejemplo un gorro pasamontañas, un chaleco antibalas. No hay ninguna fotografía mía de las 124 fotografías que se utilizaron en el juicio y que fueron analizadas por el OS9. Todos los elementos que jugaban a mi favor fueron descartados, no fueron considerados y fueron omitidos por el tribunal. En particular por este juez, Cristián Alfaro, que redactó mal, se equivocó, tergiversó, manipuló o lo que sea, pero se equivocaron”, afirma.

La obra Mateluna ha sido un éxito. Al finalizar, cuando los espectadores salen de la sala, familiares y amigos sostienen un lienzo que dice “Libertad para Jorge Mateluna”. Pronto a cumplir 4 años en prisión, el ex frentista ha leído el guión y escuchado reseñas de la presentación de Calderón. “Me quedo con un titular de un diario portugués que decía algo como ‘cuando la policía miente, el teatro tiene el deber de decir la verdad’. Y creo que esa es la particularidad de la obra Mateluna“.