Los conservadores británicos y los unionistas norirlandeses pospusieron el anuncio del acuerdo de estabilidad, previsto para este miércoles, luego del grave incendio ocurrido en Londres que ha dejado al menos doce víctimas mortales.

El pacto entrega a la primera ministra británica, Theresa May, una mayoría muy ajustada de tres escaños parlamentarios, luego de perderla en las elecciones parlamentarias del 8 de junio que ella misma convocó anticipadamente.

La premier necesita el apoyo del Partido Unionista Democrático (DUP), afiliado al protestantismo y socialmente más conservador que los “tories” ingleses, para poder sostenerse durante esta legislatura. Este martes se reunieron en Downing Street las líderes de los dos partidos: Theresa May, por un lado, y Arlene Foster, del otro.

Según los medios británicos, las dos partes ya han consensuado la mayor parte de un programa legislativo. A pesar de que hace falta conocer los detalles, en líneas generales el acuerdo garantizará el apoyo al gobierno en las votaciones en que estén en juego su supervivencia y los presupuestos. Sin embargo, hasta que no se cuente con el acuerdo definitivo, no puede inaugurarse el nuevo curso parlamentario.

Sobre el nuevo escenario que se abre en Reino Unido tras las elecciones, cómo éste afectará a las negociaciones del Brexit con la Unión Europea (UE), El Desconcierto conversó con el filósofo político de la Universidad de York (Reino Unido), Martin O’Neill. El académico, que visitó Chile para ofrecer una serie de conferencias en la Universidad de Chile y la Universidad de Valparaíso, celebró los resultados obtenidos por el Partido Laborista y reconoció que vive el momento político más importante de su vida porque “un verdadero programa de izquierdas encabezado por Jeremy Corbyn puede ser real en el corto plazo”.

martin o'neill

¿Cómo podrá sostenerse el acuerdo entre conservadores y el DUP considerando que los unionistas norirlandeses se oponen a cuestiones como el aborto o el matrimonio igualitario y que ha sido duramente criticado por sectores relevantes del Partido Conservador?

Una de las cosas que sorprenden del acuerdo es que el norte de Irlanda tiene unas políticas muy distintas del resto de Reino Unido, es una zona muy diferente. Pero a pesar de ser muy conservadores en los aspectos sociales, en los temas económicos no lo son. El DUP representa a distintas comunidades, en parte, porque las políticas de los norirlandeses tienen mucha base en la religión, no en la clase social.

El DUP buscará la manera de sacar provecho de esta situación, pero esto no significará implementar avances sociales como los que hoy en día existen en Reino Unido. Le interesará jugar un rol para conseguir, por ejemplo, más inversión en infraestructura.

En estas condiciones, ¿cree que el acuerdo será suficientemente fuerte como para enfrentar un Brexit?

Creo que es absolutamente inestable. Theresa May podría no durar más de una semana o dos, en estas condiciones. Es difícil de saber. Todo dependerá de la constitución de fuerzas dentro del Partido Conservador y de lo que quieran hacer.

Hay un gran debate dentro de los tories también sobre el tipo de Brexit, más duro o más blando. Pero lo que es claro es que muchos de los votos que castigaron a los conservadores procedieron de gente que estaba en desacuerdo con el Brexit más duro que May quería impulsar. Creo el DUP tendrá un rol importante en esta historia. Mucha gente en Irlanda del Norte está preocupada por la estabilidad política, tienen dudas y están nerviosos por los efectos de la salida de la UE.

La solución política del conflicto con el norte de Irlanda tuvo mucho que ver con restarle importancia al tema fronterizo, por ejemplo, hoy una persona puede trabajar en una parte y vivir en la otra, por ejemplo. En los ’80 la frontera estaba totalmente militarizada, pero ahora puedes manejar por una carretera y de repente estás en Irlanda del Norte y de repente en la República de Irlanda.

Creo que es muy confuso lo que traerá el Brexit y eso tiene mucho que ver con la falta de políticas y liderazgos dentro de los conservadores.

¿Cómo será para Theresa May poder gestionar lo que se le viene con esta división en su propio partido?

Será tremendamente difícil. May no tiene mucho carisma ni liderazgo dentro del Partido Conservador, sólo tiene la confianza de un núcleo muy pequeño del partido y muchas de sus iniciativas son influencia de este grupo.

Pero, salió elegida e hizo bandera de su eslogan de campaña, que no paró de repetir, “fuertes y estables” que, para ella, son los ingredientes mágicos para la legislatura. Al principio de su elección la gente pensó que May podía hacernos así, “fuertes y estables”, a pesar de no tener mucho apoyo dentro de su propio partido. Creían que podría lidiar con los distintos sectores tories y hacer a pedazos a los laboristas. Por ejemplo, no hubo casi contestación dentro del Partido Conservador sobre la postura del Brexit que tenía Theresa May. Pero eso ya fue.

Ahora llega un periodo de tremenda inestabilidad e incertidumbre y no podemos predecir mucho qué es lo que va a pasar.

Es un momento muy interesante este…

Tremendamente interesante, es sorprendente. Hace unas semanas, toda la gente de izquierda en Gran Bretaña esperaba ver un gran desastre. La pregunta era: ¿cuánto tiempo más sobrevivirá el Partido Laborista?, ¿qué dirección va a tomar?, ¿podremos ir todos juntos como una sola izquierda del Partido Laborista? Pero, en pocos días, el escenario ha cambiado totalmente. Es como un puzzle lo que tenemos ahora.

Pero la sociedad británica no está muy acostumbrada a los escenarios políticos tan inciertos.

Es que normalmente, en la política británica, hay mayorías claras. Pero es cierto que el sistema electoral que tenemos hace que un pequeño margen o cambio dé la vuelta completamente a los resultados.

Lo que mucha gente fuera de Reino Unido no entiende es por qué los laboristas están tan contentos si quien ganó es Theresa May.

¿Y por qué están tan contentos?

Hay dos razones, una más específica y otra que más estratégica. La primera tiene que ver con el gran salto en número de escaños. En 2015 sacaron un 30% de los votos y ahora sacaron un 40%, que representan un total de 29 escaños más.

La batalla electoral en estas elecciones se dio en muchas zonas donde los laboristas no habían llegado antes y ahora lograron sumar muchos más votos. Tal y como opera el sistema electoral británico, si el Partido Laborista saca un 1% más en las próximas elecciones, que podrían ser en un año o quizás se dan a fin de este mismo año, y los conservadores pierden este mismo porcentaje, los laboristas sumarían de golpe 40 diputados más. Un pequeño cambio puede tener un efecto muy grande en el cambio de mayorías.

La otra razón, más táctica, es que es muy probable que los próximos años sean muy duros para Reino Unido: nuestra moneda perderá valor, la inflación va a crecer mucho e incluso puede que lleguemos al quiebre financiero. Seguramente, entraremos en una nueva recesión, será un momento económico difícil, pero extrañamente muchos británicos lo ignoran porque los medios se han limitado a repetir que la situación económica estará bien, pero la economía quedará muy golpeada. En este contexto, el gobierno británico tendrá un trabajo difícil, porque tendrá que manejar un proceso que es muy probable que tenga malos resultados, con un déficit de crecimiento e inflación creciente. Si los laboristas saben hacer una buena estrategia con los medios en este momento y son capaces de hacer responsables a los conservadores de todo este problema económico, sería muy probable que llegara el cambio.

¿Es una oportunidad, entonces?

Es una gran oportunidad para que la opinión pública gire la espalda a los conservadores y los laboristas puedan reforzar su posición y obtener una gran victoria. Hay un extraordinario ambiente de esperanza dentro de la izquierda británica porque se ve claramente que hay una opción real de cambio.

Si Corbyn hubiera ganado, ahora estaría en una situación terrible, intentando implementar un programa radical de izquierda al mismo tiempo que tendría que superar todas las dificultades económicas que empezarán a llegar y, en su caso, con los mercados financieros en contra.

¿Cómo se dio el cambio interno dentro del Partido Laborista para pasar de las políticas mucho más centristas de la llamada “tercera vía” de Tony Blair al programa más radical de Jeremy Corbyn, que contiene propuestas como la renacionalización del sector energético o de los ferrocarriles? 

Hay dos momentos relevantes. Después de que Gordon Brown fuera derrotado en los comicios de 2010, hubo una elección para el liderazgo del partido laborista a la que se presentaron cinco candidatos. Una fue Diane Abbott, que ahora es muy cercana a Corbyn, y que fue la primera mujer negra miembro de la Cámara de los Comunes como diputada por Hackney North and Stoke Newington. Ella fue la candidata que lideró la izquierda más radical del partido.

Luego estaban los dos hermanos Miliband. David Miliband era el candidato idóneo del establishment, y cuenta con el apoyo de figuras importantes dentro del partido, así como de varios medios de comunicación. Fue uno de los arquitectos intelectuales del gobierno de Tony Blair. Por otra parte, su hermano Ed Miliband tenía una postura más a la izquierda. Fue crítico con el gobierno laborista y lo acusó de fomentar lógicas de mercado.

De nuevo, el sentido común y los líderes de opinión, decían que ganaría David Miliband, pero contra todo pronóstico, Ed venció a su hermano y lo hizo con un posicionamiento político muy sincero, hablando claramente de desigualdad, por ejemplo. Lo puso en el centro de debate, junto con el cambio climático.

¿Este momento marca un punto de inflexión?

Esto empezó a cambiar el partido y las políticas de Ed Miliband tuvieron también un efecto en las elecciones para elegir el liderazgo de 2015. El electorado de entonces era muy nuevo y estaba mucho más a la izquierda, comparado con los antiguos votantes del Partido Laborista.

Había cuatro candidatos en 2015. Corbyn era como Diane Abbott, quien estaba más a la izquierda, y tres candidatos más, una de ellas Liz Kendall, cercana a los postulados de Tony Blair. La gente creía que Kendall y Corbyn nunca ganarían y que la pelea sería entre los candidatos centristas. Esto fue lo más chocante. Nadie tuvo la habilidad política de darse cuenta que había otra mirada de la izquierda británica.

El escenario tan optimista para el Partido Laborista británico que usted describe choca con la crisis de la socialdemocracia europea. Lo hemos visto en países como Francia, Alemania, Grecia o España, donde los socialdemócratas pasan por uno de sus peores momentos. A pesar de que hasta hace poco parecía que el Partido Laborista también estaba en la lista, según los resultados y lo que explica, Reino Unido no sería parte de estos países. ¿Cómo lograron salir tan inmunes los socialdemócratas británicos?

El Partido Laborista británico es el mayor partido político de Europa, creo que ya tiene entre 700 mil u 800 mil miembros afiliados, y se habla de que esa cifra crezca dentro de poco hasta llegar a millones. ¿Cómo lo hicieron? Todo el movimiento generacional que en otros países se fue hacia Podemos [en España] o Syriza [en Grecia], en Reino Unido se lo llevó el Partido Laborista. Los jóvenes que realmente se sintieron traicionados por el modelo neoliberal se acogieron a las propuestas de Corbyn.

Pese a que el sistema electoral británico favorece a los partidos grandes, hay gente de izquierda que cree que si hubiésemos tenido un Podemos a la inglesa se hubiera quebrado el Partido Laborista y los conservadores habrían salido beneficiados. Pero las propuestas de Corbyn ya eran muy parecidas a las de Podemos, son más radicales que las de los partidos socialdemocráticos europeos.

Además, la campaña de los conservadores fue pésima. Tenían tanta confianza en que conseguirían los apoyos necesarios para la mayoría que se atrevieron a lanzar propuestas como la “tasa a la demencia” para cobrar a las familias la atención sociosanitaria de las personas mayores, hasta que tuvieron que dar marcha atrás.

¿Cómo ve la izquierda europea, en este caso la británica, a la izquierda latinoamericana?

Hubo un tiempo en la izquierda británica pensó que ya no había más tiempo para la ambición, ni para nuevos proyectos. Había una total falta de confianza. Pero creo que esto se superó. La izquierda europea tiene que mirar más hacia América Latina. Jeremy Corbyn, por ejemplo, dijo que uno de sus referentes políticos es Salvador Allende, y además su ex mujer es chilena. Hubo mucho interés desde la izquierda británica por determinados procesos de la izquierda latinoamericana, como Cuba, como lo fue en su momento Lula en Brasil o Evo Morales en Bolivia. Es importante que las izquierdas aprendan unas de otras.