Lust es una productora y directora de cine porno sueca, y además, una de las pioneras en el movimiento de la pornografía feminista. En el año 2012 su película “Cabaret Desire” le ganó su primer Feminist Porn Award en la categoría Película del Año, y también fue premiada con el Premio del Público del Cinekink como Mejor Película Narrativa.

En una entrevista con El País Semanal, la directora presume de su cameo con la actriz Amarna Miller, la misma que el año pasado se hizo conocida por protagonizar un video viral que critica el conservadurismo de los españoles quiene a la vez la critican pero ven sus películas porno. “Es un cameo muy casto. Yo estoy en una sala de espera leyendo un libro y Amarna llega con su bici y una barra de pan, se sienta a mi lado, echa un discreto ojo a mi lectura y ahí se revela que yo soy la pringada que está leyendo el último de Cincuenta sombras de Grey en 2017. La experimentada Amarna deja escapar una sonrisilla burlona. Mientras tanto, según el guion, esperamos a ser atendidas en esta especie de consultorio del placer, un lugar ficticio al que las mujeres modernas, liberales (y un poco adineradas, la verdad), vienen para experimentar con el sadomasoquismo junto a un bellísimo master dominante, como quien va a la peluquería, solas, alegres y pagando, a plena luz del día. Y ahí acaba mi escena, sin pena ni gloria. Y empieza el gran momento en que Amarna entra resuelta a recibir su dosis de sano dolor.

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Otro porno es posible

Erika Lust está convencida de que el porno puede cambiar. La idea ya es vieja, pero sigue dividiendo al feminismo. En su charla TED aborda precisamente ese tema: It’s Time for Porn to Change. En ella se pregunta: “¿Se pueden hacer películas para excitar, que nos exciten, en las que no se explote el cuerpo de la mujer de acuerdo al gusto heteropatriarcal, con la participación de cuerpos diversos, con un erotismo diverso, soft, hard o lo que sea, sin trata, sin niñas pobres, que de verdad nos represente?” Para ella, si hay un par de ojos con perspectiva femenina y feminista detrás de la cámara —en lugar de los del típico californiano podrido en dinero—, ya se tiene mucho ganado: cambia el porno, cambian las mujeres y cambia el mundo. Los ojos de Lust ven de una manera, pero se necesitan más visiones y dinero para producirlas.

En una entrevista previa con El País, Lust ha señalado que lamenta que “hay pocas voces femeninas” en el mundo del porno. Incluso tiene escrito un manifiesto en el que afirma que no quiere que su hija cuando, en su adolescencia, esté expuesta a este cine sean los Rocco, Nacho, Private o Penthouse quienes le expliquen cómo es el mundo del sexo.

Por eso ha iniciado una campaña internacional para promover un nuevo cine adulto, destinando 250.000 euros de presupuesto de Lust Films –su productora de cine– para transformar la industria y promover a la naciente generación de creadoras XXX. Por el momento llueven propuestas de filmes. Ya hay tres directoras seleccionadas que en breve empezarán a rodar. Avalan a Lust cientos de escenas de porno antimainstream como ésta, en las que las mujeres son por fin sujetos deseantes, y se espera que las debutantes de su escuela traigan más aire fresco, más Anastasias emancipadas y menos tipos como el magnate Christian Grey.