Aquí no ha pasado nada. No se acaba el mundo si un amor se va, dice la canción, y tampoco si se pierde un partido preparatorio jugando con algunos suplentes y con un jugador menos.

Efectivamente, la expulsión de Gary Medel condicionó el desarrollo del encuentro ante los rumanos, pero es sabido -y como bien lo imita Stefan Kramer- que al defensor a veces se le suelta la cadena y le cuesta controlar sus impulsos.

Este último confronte no sirvió de mucho, porque en el once no hay grandes interrogantes, y ahora menos, con el tanto de Eduardo Vargas. ¿Qué importa que no haga goles en sus equipos, si con la “Roja” los hace todos? Que siga así “Turboman”, para que rinda tal como en las copas América 2015 y 2016. Juan Antonio Pizzi seguramente se inclinará, ante Camerún, por José Pedro Fuenzalida, Leonardo Valencia o Edson Puch como tercer delantero.

No hay relevo en la Selección, y los jugadores que entran demuestran estar muy por debajo del nivel de los estelares: Felipe Gutiérrez, Enzo Roco, Pedro Pablo Hernández y el “Gato” Silva son un ejemplo de ello. En el partido ante Rusia, Johnny Herrera ya se vio lento en algunas reacciones, y eso preocupa de cara al debut del domingo y frente a rivales de mayor exigencia. El retorno de Claudio Bravo se hace imperioso, porque aun jugando lesionado no tiene reemplazo, y no se avizora hasta por lo menos el Mundial de Qatar 2022.

Acuérdese de que el proceso de “Macanudo” arrancó en marzo de 2016 con una derrota ante Argentina por Clasificatorias en el Estadio Nacional. En la fecha siguiente corrigió y le ganó a Venezuela de visita. Luego, en la previa de la Copa América Centenario y en el torneo mismo, vinieron tres derrotas al hilo frente a Jamaica, México y Argentina. Los agoreros hablaban del peor arranque histórico con cuatro derrotas en cinco partidos, y nadie, pero nadie daba como campeón del torneo al equipo chileno. En enero de este año, alzó la China Cup con un equipo novel y así el rosarino sumó su segundo título al mando de la “Roja”. De esa nómina, el estratego ha considerado a César Pinares, Ángelo Sagal y Guillermo Maripán, entre otros.

A los zahoríes del fútbol, hay que decirles que la derrota de Camerún ante Colombia por 3 a 0 tampoco dice mucho, porque los partidos por los puntos son los que valen. A esta generación hace rato que la están jubilando, pero en la cancha se ven los gallos, y estos sí que son de pelea. La Copa Confederaciones es una nueva página abierta para que estos muchachos buenos para la pelota sigan escribiendo su historia grande y linda.

La fiesta ya comienza: vaya por la carne y la cerveza, porque en una de esas, volvemos a celebrar.


Cronista deportivo