El nivel 55 de la mina Delia II se encontraba inundado, con agua y barro. Esta fue la peor noticia que les dieron a los familiares de los dos mineros atrapados en el lugar desde hace una semana. El hecho disminuye considerablemente las posibilidades de encontrarlos con vida, según han asegurado desde la empresa y el gobierno.

La búsqueda por Jorge Sánchez y Enrique Ojeda continúa activamente durante este lunes, pese a todo. En conversación con LUN, Andrés Sanchéz, hermano de Jorge, reconoció que la noticia de agua en el nivel 55 “es un shock importante, pero tratamos de resistirlo”.

“La esperanza está puesta en el refugio. Si bien no es apto para el agua, hay que pensar que hayan tapado por dentro con algunas frazadas o ropa. Además, ese tipo de container que hace de refugio tiene dos puertas que se sellan. Esa es la idea que tengo. Lo otro es que se haya taponeado el barro y que ambos estén por ahí paseando”, agregó Andrés, quien también trabajó en la mina por lo que la conoce por dentro.

Otra posibilidad, dice, es que se hayan refugiado adentro de las máquinas que son selladas. “Aunque ahí no tendrían ni agua ni comida. Ahí es más difícil”, reconoce.

Sobre la posibilidad de que ya no estén vivo, Andrés afirmó que dicha situación “se maneja buscando a los culpables, porque así tiene que ser“. Además, reconoció que la empresa “nos pidió perdón y le echan la culpa a la naturaleza”.

Hoy se espera que llegue hasta el lugar una máquina perforadora proveniente desde Argentina, la que ayudará en las labores de búsqueda. También llegarán bombas de extracción y camiones con insumos de sondajes y bombas sumergibles. Desde el Sernageomin han asegurado que continúan las labores de inspección y fiscalización de la minera.