Hay de todo en la viña del señor y en Carabineros de Chile también. Tenemos buenos policías y también malos policías -como los involucrados en el fraude conocido como “Pacogate”-.

Por si lo anterior no fuera suficiente, además existen al interior de las filas de Carabineros de Chile otra clase de uniformados, una que es más extraña, potencialmente más peligrosa y muy escasa. Ha sido definida por algunos como la de los pacos escritores.

Un fiel ejemplo de esto último son los casos del cabo Armando Méndez Carrasco y el conocido ex librero de calle San Diego, Luis Rivano, quien en el mundo de las letras figura con el mote de “Paco Rivano”. Ambos con diez o más años de servicio en la institución de las carabinas cruzadas.

Parafraseando el poema La Ciudad de Pablo de Rokha, el paco simbolizaría algo así como la imbecilidad macabra de las cosas establecidas. Sin embargo, en el caso del “Paco Rivano” y el Cabo Armando Méndez Carrasco la visión rokhiana parece, por lo menos, injusta y equivocada, sobre todo considerando el gran aporte que han hecho a las letras criollas estos dos pacos escritores. Fieles representantes de lo que se conoce como literatura marginal o de los bajos fondos.

Actualmente nadie podría discutir el valor literario de textos como Chicago Chico y Esto no es el Paraíso. Aunque, claro está, en su momento ambas obras fueron menospreciadas y censuradas por la crítica. Sin ir más lejos, tras la publicación de Esto no es el Paraíso el “Paco Rivano” terminó siendo expulsado de Carabineros de Chile, por el solo hecho de ejercer el despreciable y sedicioso oficio de escritor.

No obstante lo anterior, lo cierto es que hoy la narrativa directa y sin rodeos, de lenguaje rústico, coprolálico y crudo, llena de putas, ladrones, alcohol, asesinatos, droga, pillos, cuchillos y pistolas, entre otras características y elementos propias de los bajos fondos, goza de muy buena salud.

En estos días la literatura marginal de Rivano y Méndez Carrasco es reconocida y leída sin complejos como antecedente inmediato y fuente de inspiración para otras obras literarias, mayormente exitosas y reconocidas, vinculadas principalmente al género policial o de novela negra.

Sin ir más lejos, escritores como Alberto Fuguet, Ramón Díaz Eterovic, y Manuel Vicuña -entre otros- han rendido justo homenaje en sus obras, a las novelas y cuentos de ambos carabineros.

En tal sentido, Alberto Fuguet ha sido enfático en sentenciar: “Fueron héroes de la ficción en papel roneo nacional, escribidores y autores proletas que autoeditaban sus propias obras, que luego vendían, como literatura barata, de consumo, a los trabajadores de la época. No creían mucho en la imaginación, pero sí en la autobiografía. Tenían agallas, olfato y cojones”.


Periodista y Magister en Literatura