El vicepresidente del Partido Humanista, Tomás Hirsch, destacó que el año nuevo mapuche, el We Tripantu, debería ser una fecha muy significativa en nuestro país ya que “es la fecha más importante para este pueblo originario”, esto en relación a la celebración del año nuevo mapuche y aymara que comienza hoy.

En relación a lo anterior, Hirsch aseguró que esta fecha debería significar un momento de reflexión frente al inicio de una nueva etapa en nuestras vidas. “El pueblo mapuche tenía una gran sabiduría. El año nuevo comenzaba en invierno, era el momento que comienza el renacimiento de la vida, de la luz, del sol. Esta sabiduría debería ser rescatada”, sostuvo.

El ex embajador de Chile en Nueva Zelandia propuso además que el año nuevo mapuche debería ser un día nacional en Chile, por lo tanto, un feriado nacional. “Tal como tenemos feriados católicos y evangélicos. Este es el día que debiera ser unos de los mas relevantes a nivel nacional”, exigió.

“Aspiramos que en algún minuto podamos promover un proyecto de ley para que el We Tripantu y el Inti Raymi sea un feriado nacional”, enfatizó.

En relación a la situación que se está viviendo en La Araucanía, Hirsch sostuvo que “este año nuevo mapuche debería servirnos para reflexionar sobre la importancia de dar una solución definitiva al llamado conflicto. Necesitamos que el pueblo mapuche tenga los derechos que le corresponden como pueblo, cultura y nación. Necesitamos que Chile sea considerado un país plurinacional y avanzar profundamente en autonomías para nuestros pueblos originarios”.

Lo anterior se puede desarrollar manteniendo la unidad del Estado, pero en el que conviven distintas etnias y culturas. Solo de este modo, valorando la diversidad de nuestros pueblos, podremos avanzar hacia el futuro”, enfatizó.

A juicio del líder humanista, “el pueblo mapuche es un pueblo que ha sufrido enormemente, al que se le han quitado sus derechos, al que se ha degradado, al que se le ha impedido poder potenciar su cultura” y agregó que “necesitamos que su idioma, sea uno de los idiomas nacionales, que se le restituyan sus territorios, se le respeten sus espacios sagrados, que las grandes forestales y pesqueras devuelvan los territorios que les correspondan a los pueblos originarios”.

Los elementos anteriores se han hecho en otros países, como Nueva Zelandia y han permitido avanzar hacia un futuro de integración.

El ejemplo de Nueva Zelandia

Hirsch fue embajador en Nueva Zelandia, y por lo mismo plantea que este país también vivió un conflicto muy serio con el conflicto maorí, sin embargo, se tomó la decisión política de resolver el conflicto que se arrastraba por siglos y eso significó escuchar a este pueblo.

Las demandas eran de tipo territorial, se le restituyeron sus espacios que les pertenecían ancestralmente. Se le restituyeron los derechos de pesca, que para el pueblo maorí eran fundamentales.

También se consideró el idioma maorí como el oficial de Nueva Zelandia, por lo tanto, en todos los documentos oficiales, en el himno nacional, en las escuelas y en todas partes están considerados uno de los idiomas oficiales junto con el inglés.

Se les garantizaron sus derechos históricos, derechos y religiosos, lo que significó darles la dignidad que les corresponde. Sin duda, todos esos elementos contribuyeron a que hoy día sea un orgullo para cualquier neozelandés.