El área deportiva de Canal 13 inició la transmisión del partido que marcó el debut de Chile en la Copa Confederaciones con más de una hora de adelanto. Como siempre, la previa conducida por Claudio Palma y Aldo Schiappacasse -la dupla que goza del favoritismo de la audiencia- abordó temas relativos a la formación del equipo y el estado físico de los jugadores de la Selección. Sin embargo, no todo fue fútbol.

Haciendo un gran paréntesis al comentario deportivo, Palma se dispuso a destacar la apariencia física de una reportera de Camerún, que hasta entonces las cámaras apenas habían identificado. La periodista se preparaba para cubrir el evento, pero desde el otro lado de la cancha, el relator no ponía atención a su trabajo: A ver si podemos mostrarla un poquito más“, decía en referencia a su figura. Hasta ahí, parecía otro desliz machista del estilo que acostumbran las transmisiones deportivas durante cada domingo.

Pero Palma insistiría: “Es muy guapa, me recuerda a Marlén Olivarí“. Desde entonces, e incluso durante el desarrollo del encuentro, el equipo deportivo de Canal 13 realizó diversos comentarios de la misma índole sobre la comunicadora camerunense, varios minutos después de su aparición en pantalla.

El relator incluso se dio el lujo de ironizar acerca de sus conocimientos: “Y hasta igual sabe de fútbol“, comentó, “imagínesela en un choripán“, dijo en otro momento. Ni siquiera las polémicas del VAR y el trabajado triunfo de Chile lograron que la periodista dejara de ser objeto de acoso por parte de los profesionales, lo que provocó una serie de críticas en redes sociales.

“¿Qué onda Palma? Lleva los 73 minutos de partido hablando de lo guapa de periodista de Camerún. No le he escuchado nada de su pega”, escribió Laura Quintana en Twitter. “Cambié por los comentarios sobre la periodista de Camerún. Hay que ubicarse. Cero aporte y se repite en Palma… más respeto“, señaló Patricio Rodríguez. Las quejas se reiteraron a lo largo de la transmisión.

La situación no es novedosa. En el escenario local, las mujeres siguen ausentes de la cobertura deportiva, pero son frecuentemente capturadas en el público para acercamientos de cámara e imágenes “de las asistentes más bellas” en el entretiempo en los estadios. El interés por el físico de las mujeres contrasta con la escasa atención que reciben a la hora de practicar deportes: datos de la Women’s Sports and Fitness Foundation hablan de apenas un 5% de cobertura.

La reproducción del discurso sexista en los medios

“La cobertura de la Copa Confederaciones sigue el orden tradicional que imponen los periodistas y comentaristas deportivos- mayoritariamente varones- cada vez que se desarrolla un evento de ese tipo: sexismo en el lenguaje y cosificación de las mujeres“, explica Fabiola Gutiérrez, presidenta de la Comisión de Género del Colegio de Periodistas.

El problema no es solo la transmisión oficial de los encuentros: “Los despachos en noticieros de televisión, por ejemplo, redundan en coberturas similares; donde casi siempre el notero de turno se acompaña de una mujer del país anfitrión como un agregado del plato fuerte. Por fortuna, las audiencias cada vez están más críticas, pero no lo suficiente como para hacer variar una práctica informativa”, sostiene.

En el nuevo escenario político que disputan las mujeres en Chile y otros países del mundo, bajo un gran impulso de las ideas y la organización feminista, el fútbol y el deporte -como espacios marcados por la hegemonía masculina- no han quedado ajenos a la discusión. Hinchas y jugadoras han comenzando a evidenciar su presencia, que durante años se apuntó como un mito o una caricatura, y a defender sus derechos dentro y fuera de la cancha.

Aunque es claro que el fútbol dejó de ser un asunto exclusivo de los varones, varios no lo notaron. Los medios se enfrentan al desafío de cambiar la perspectiva o seguir reproduciendo discursos machistas al aire, bajo una fórmula que no acoge la idea de una audiencia más diversa ni suma a las mujeres apasionadas por el fútbol. Peor aún: que afecta a las familias que siguen coberturas en donde la situación de acoso a mujeres es un acto normalizado.

“Las expresiones sexistas siempre son discriminatorias y en consecuencias, violentas y lamentablemente constituyen prácticas institucionalizadas en los medios de comunicación, donde destaca la sobrevaloración del aspecto físico de las mujeres por sobre sus capacidades, como fue el caso del acoso a la periodista de Camerún”, apunta Rocío Alorda, secretaria general del Colegio de Periodistas y coordinadora de la comisión de género.

Las comunicadoras recuerdan que el sexismo de la cobertura deportiva no violenta sólo a la audiencia, sino al propio gremio. Hay casos de profesionales despedidas de medios de comunicación por no cumplir cánones “de belleza” y aspecto físico de la jefatura, “lo que reviste a todas luces situaciones de acoso y hostigamiento entendida como una práctica que guía los espacios de trabajo”, agrega Alorda.

Grace Lazcano, periodista de Radio La Clave, con larga experiencia en cobertura deportiva, sostiene que la realidad está dando cuenta de ciertos cambios: “Se ha dado un cambio de mentalidad paulatino y que ya no es extraño ver mujeres en el periodismo deportivo, aunque aún están las que son relegadas solo a leer redes sociales”, consigna.

La comunicadora reconoce que “tenemos que cuidar más del vestuario, a veces te piden mostrar más piel, acentuar tu cuerpo y hasta no utilizar cierto tipo de lenguaje porque suena feo en una mujer y podría darte cien ejemplos más. Pero el contexto está dado por nuestra sociedad”.

“A las mujeres rusas no les molestan los piropos”

Los relatos de Palma y compañía no han sido la única manifestación de machismo en la cobertura deportiva de la Copa Confederaciones, un evento deportivo que se extenderá hasta el próximo 2 de julio. Previo al viaje de los seleccionados a Rusia, la prensa deportiva realizó abundantes notas y publicaciones sobre los consejos del Ministerio del Exterior para el “buen comportamiento” del hincha chileno en el país anfitrión del torneo.

Una de las recomendaciones fue explícita respecto al acoso callejero: “No piropees a las mujeres en la calle”, recalcaron desde la Cancillería, asegurando que la acción está penada en Rusia y puede causar más de un conflicto. Según el ministerio, en dicho paísestas actitudes se consideran impropias“, especialmente en ciudades como Kazán, donde la mayoría de la población es musulmana.

Para los medios y equipos deportivos, el mal llamado piropo -que en la práctica es acoso sexual callejero- sigue siendo un tema digno de caricatura, ignorando la discusión que la opinión pública ha sostenido al respecto en los últimos años y que incluso impulsó la tramitación de una iniciativa en el Parlamento, que sigue a la espera.

Como en la Copa Confederaciones no podrán lindorfear, varios quemaron sus últimos cartuchos“, rezaba la bajada de una nota titulada “Chilenos agotaron sus últimos piropos antes de irse a Rusia“, publicada recientemente en Las Últimas Noticias. Por su parte, en Deportes 13 se dedicaron a indagar sobre el tema, entrevistando mujeres en el país anfitrión y concluyendo que a las mujeres rusas “no les molestan los piropos”.

María Francisca Valenzuela, presidenta del Observatorio Contra el Acoso Callejero (OCAC), asegura que “no podemos pensar que solo porque es en Rusia debemos tener cuidado. El acoso es un fenómeno de violencia global, debe ser tratado de igual forma en todos los países del mundo”.

Valenzuela recuerda que el error de caricaturizar el acoso no es exclusivo del periodismo deportivo, sino un problema mucho más amplio: “Hay que entender que a nivel cultural vivimos una normalización y caricaturización del acoso. Pero tiene que existir un nivel de responsabilidad periodística, que involucre al deporte y los sexismos que pueden existir”.

El Código de Ética del Colegio de Periodistas es claro acerca del rol de los comunicadores en este y otros escenarios discursivos: “Quienes ejercen el periodismo son importantes agentes socializadores que tienen influencia en la formación de valores, creencias, hábitos, opinión y conductas de los distintos estamentos de la sociedad”, consigna.

Lo mismo han reforzado diversos tratados internacionales, como la Convención de CEDAW (1979) y los numerosos manuales de erradicación de sexismo en los medios. En ellos, se especifica que la invisibilización, la promoción de estereotipos y la cosificación de las mujeres constituyen formas de discriminación y violencia que deben ser combatidas por los periodistas.

“En el ejercicio periodístico es nuestro deber apoyar a impulsar cambios que benefician a la sociedad, como el derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia”, apunta Fabiola Gutiérrez.

Como en otros espacios del quehacer informativo, el debate acerca del sexismo en la cobertura deportiva ya fue abierto y la sociedad civil comienza a exigir un piso ético.

Aunque aún son casos aislados, algunos ya dan cuenta de haber recibido el mensaje: Minutos antes del encuentro entre México y Portugal, el también comentarista de Canal 13, Juan Cristóbal Guarello, reaccionaba con molestia ante los hinchas chilenos que confesaban no piropear a las mujeres en Rusia por temor a la policía.

“Uno no dice piropos porque respeta, ¿cuándo aprenderemos a respetar?”, preguntó.