Complicado desde el inicio se paró Chile en el engramado del Otkrytie Arena de Moscú. El técnico australiano, Ange Postecoglou, había advertido un “bombardeo” contra la Roja, pero nadie se esperó la intensidad atlética, física y agresiva contra los principales gestores de fútbol en el equipo nacional: Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Charles Aránguiz.

Massimo Luongo y Tim Cahill prácticamente jugaron gratis tras sus duras infracciones y el equipo de Juan Antonio Pizzi, que había realizado cinco cambios para este cotejo, comenzó a zozobrar ante la presión oceánica y perdió el balón, principalmente en el mediocampo.

James Troisi bate a Bravo.

El dominio océanico fue elocuente cuando Eduardo Vargas pierde la posesión en la mitad de la cancha ante el asedio de Robbie Kruse, quien habilita al líbero del equipo, Trent Sainsbury -desplegado sorpresivamente en ataque- y que con visión perimetral encuentra una ruta despejada para James Troisi, quien se luce picando el balón sobre Claudio Bravo.

En el segundo tiempo, la historia cambió. Martín Rodríguez entró inspirado y refrescó el ataque de la Roja. Lejos de la obediencia táctica que caracteriza a Fuenzalida, el delantero del Cruz Azul comenzó a aparecer en lugares insospechados de la cancha, lo que liberó de marcas a Eduardo Vargas, que comenzó a ser factor.

Martín Rodríguez marca el empate.

El empate llegó tras una formidable recuperación desde el suelo de Arturo Vidal que encontró a Rodríguez habilitado en el centro del área y decretando la igualdad definitiva.

De este modo, Chile se queda con el segundo lugar del Grupo B y enfrentará a la poderosa selección de Portugal de Cristiano Ronaldo. Alemania, que derrotó 3-1 a Camerún, se queda con la primera posición y jugará ante México.