Un incendio en una galería comercial de Lima dejó un saldo de cuatro muertos y 15 heridos. El siniestro reveló, además, las precarias condiciones laborales en las que se encontraban un grupo de trabajadores, quienes permanecían encerrados bajo llave y sin acceso a baño, al interior de construcciones ilegales.

Numerosos voluntarios de bomberos llegaron hasta la galería Nicolini para acabar con el fuego. El lugar es uno de los principales puntos de venta de productos de ferretería de la capital peruana, con cerca de 1.500 puestos, según informó El País.

El fuego comenzó el pasado jueves y se propagó a los pisos superiores del edificio, ayudado por la presencia de productos inflamables. Dada la toxicidad en el aire, el Ministerio de Salud de Perú pidió no acercarse a más de diez calles del incendio.

En medio del edificio se construyó una colmena de 20 contenedores metálico, que sobresalía de la azotea. Estos pertenecían a Inversiones JEPG SAC, una empresa propiedad de José López Ramírez y Juan Manuel Polar, quienes se encuentran desaparecidos. En ellas, se albergaban a una serie de jóvenes empleados que trabajaban en condiciones infrahumanas.

En los cubículos se desempeñaban Jorge Luis Huamán Villalobos, de 19 años, y Jovi Herrera Alania, de 21 años, quienes son parte de los cuatro trabajadores fallecidos. Se dedicaban a adulterar etiquetas de tubos fluorescentes de mala calidad. Ambos trabajaban de mañana a noche, todos los días de semana y permanecían encerrados bajo llave para impedir que robaran o fueran descubiertos por inspectores municipales.

En los contenedores, los jóvenes no contaban con baño y tenían apenas media hora para comer. Además, ganaban menos de un dólar por cada hora de trabajo, condiciones que los medios peruanos han apuntado como esclavitud. En medio del incendio, ambos llamaron a sus familias para pedir ayuda e incluso grabaron sus intentos infructuosos de escapar del lugar. Nadie logró llegar a tiempo a rescatarlos.