El pasado viernes 23 de junio, la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet Jeria, realizó una intervención en el Palacio de la Moneda. Por primera vez en 136 años de ocupación del territorio de la Nación Mapuche, un presidente -en este caso, una presidenta- pedía perdón por los “horrores y errores” cometidos por el Estado de Chile contra el pueblo mapuche.

Dado este importante gesto histórico, entonces debemos preguntarnos: ¿En qué se traduce esta solicitud de perdón?.

Si recordamos, iniciado este periodo democrático, posterior a la dictadura cívico-militar, la primera vez que escuchamos a un presidente disculparse fue a don Patricio Aylwin, quien pidió perdón por los abusos cometidos por los militares y fuerzas de orden durante el régimen militar. Eso se tradujo en reconocer a las víctimas, a las que se les entregó una reparación económica, se les garantizo salud y educación, tanto para ellos como para uno de sus hijos. Posterior a esto, unos años más tarde, la Comisión Valech permitió reconocer a las víctimas de prisión política, las que también tuvieron una reparación. Podrá criticarse los montos de la reparación, pero existió.

Entonces, hoy con legítimo derecho nos preguntamos: ¿En qué se traduce esta solicitud de perdón?

Si todo sigue igual, este es un pedido de perdón falso.

Si no se termina con la militarización del Wallmapu, este pedido de perdón no cambia nada.

Si se seguirá aplicando al pueblo mapuche una Ley Antiterrorista creada en dictadura, pero que ha sido más aplicada en los gobiernos “democráticos”, esta solicitud de perdón no cambia nada.

Si a los presos políticos mapuches se le seguirán aplicando largos periodos de detención preventiva, este pedido de perdón resulta una burla.

Si todos los territorios usurpados a sangre y fuego no son devueltos, este perdón carece de contenido y seriedad.

Si con este pedido de perdón no se investigan y sancionan todos los atropellos a los niños del Wallmapu, entonces este es un pedido de perdón que solo obedece a los tiempos electorales en los que está sumido el país, pero carece de intención real de cambiar los lamentables atropellos que han terminado con la vida de muchos hermanos y hermanas en el territorio mapuche.

Si este pedido de perdón no pone fin a todos los atropellos que han realizado las empresas forestales, hidroeléctricas y otras instaladas en el territorio mapuche, es falso, mentiroso y se entenderá como una maniobra más de soslayar los reales temas de fondo, con los que el Estado chileno ha creado los conflictos en el territorio mapuche.

Si a este pedido de perdón, le sumamos los ejercicios militares que está desarrollando el Ejército de Chile en las comunas de Lonquimay y Victoria, entonces no entendemos nada. Ya que esto es una nueva amenaza para el pueblo mapuche, un nuevo atropello, teniendo presente que fue este Ejército el que desarrolló la invasión al territorio mapuche, con consecuencias que se mantienen hasta estos días.

Entonces, Sra Presidenta, para no caer en interpretaciones equivocadas, sería muy bueno que ud. aclare: ¿En qué se traduce su pedido de perdón?


Ingeniero Ambiental, Dirigente político Mapuche