“Juan Barros es el punto que genera el conflicto, lo ideal sería que renuncie ahora, por amor a la iglesia y a su misma vocación. No se empequeñecerá si renuncia, al contrario, seguirá siendo obispo hasta su muerte, pero que renuncie a su ejercicio le hará un bien a todos”.

Esas fueron las palabras del sacerdote jesuita Felipe Barríos cuando el diario Austral de Osorno le consultó por su opinión por el polémico obispo de dicha ciudad, Juan Barros. “Hay que ser bastante ciego para decir que no hay un quiebre (en la comunidad de Osorno) producido por Barros (…) En el fondo no hay pastor en la diócesis de Osorno, es muy malo no tener directrices pastorales. Existe una ausencia, porque el pastor tiene miedo de encontrarse con la gente y dialogar, lo cual provoca un daño tremendo“, agregó.

Para Berríos, el tema de Barros en Osorno “no es solo un problema para la comunidad, para toda la iglesia es una espina, una piedra en el zapato”.

Juan Barros ya lleva dos años al mando de la diócesis de Osorno, pese a la fuerte oposición a su nombramiento por su cercanía con Fernando Karadima: Durante 4 décadas, el condenado ex párroco de El Bosque fue guía espiritual del Barros. Además, víctimas de los abusos de Karadima sindican a Barros como uno de los encubridores del sacerdote.

Con la venida del papa Francisco en enero de 2018, el tema Barros no podrá ser esquivado, según Berríos. “Él trató injustamente a una comunidad calificándola de tonta y de zurdos, lo que tiene una carga política muy fuerte. Es un tema que continúa y creo el Papa tendrá que referirse a lo que ocurre en Osorno. Pero se debe tener claro que el mayor responsable del nombramiento de Barros es el nuncio apostólico Ivo Scapolo, quien debe dar las explicaciones a la sociedad chilena e incluso puso en una situación incómoda al Papa, porque la Conferencia Episcopal no quería que Juan Barros fuera nombrado”, dijo.

Los únicos dichos de Jorge Bergoglio sobre el tema Barros se lo dijo a un grupo de feligreses chilenos que llegaron hasta Roma. Acusó de que se le acusa “sin ninguna prueba” y llamó a que “piensen con la cabeza y no se dejen llevar con las narices por todos los zurdos que son los que armaron la cosa (…) Osorno sufre sí… pero por tonta. Porque no abre su corazón a lo que Dios dice y se deja llevar por las macanas que dice toda esa gente”.