Durante el próximo sábado 1 de julio, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual liderará la tradicional marcha por el Orgullo Gay, desde las 14 horas en Plaza Italia.

En paralelo, la disidencia sexual que no se identifica con la conducción del movimiento, realizará una convocatoria llamada “La Otra Marcha”, que busca posicionar el largo camino que aún deben enfrentar las comunidades de gays, lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales en la defensa de sus derechos básicos.

Stefano Buscaglia, vocal de género y sexualidades Usach, explica que “nos presentamos como una alternativa a las movilizaciones LGTBQI+ de organizaciones hegemónicas y que busca cambiarle el enfoque que le hemos dado a la marcha del orgullo, desde una perspectiva de clase, raza y género que busque cuestionar completamente nuestra estructura social que asesina a toda identidad no heterosexual”.

A juicio de los disidentes de la diversidad sexual, el sistema neoliberal ha capitalizado las demandas de las comunidades y ha intentando “higenizar” el movimiento. De hecho, sentencian que las voces lésbicas, trans e identidades no binarias han quedado continuamente en silencio, en comparación a la atención otorgada a los hombres homosexuales.

“Dentro del debate presidencial solo se esta enfocando en el matrimonio igualitario, siendo que deberíamos estar contemplando una amplitud de demandas que con urgencia necesitamos”, agrega Buscaglia, recordando consignas como “ser fletx y pobre es peor” o “antes del matrimonio, no queremos que nos maten“.

La misma mirada complementa Cristóbal Espinoza, militante de Pan y Rosas, quien señaló que la coordinadora partió hace un año, pero que la organización de esta convocatoria se realiza desde antes. El motivo: la amplia disconformidad que existe desde la comunidad LGBTI hacia las organizaciones hegemónicas como Movilh e Iguales.

“Ellos confían en los parlamentarios y gobiernos de turno, tanto de la Nueva Mayoría como de Chile Vamos, en vez de confiar en las fuerzas que convocan para conseguir nuestras demandas”, cuestiona. Además, agrega que no se puede reprimir el tono festivo de la convocatoria, “porque las comunidades hemos sido reprimidas siempre, pero la verdad es que no hay mucho que celebrar”. 

La Otra Marcha nace de la organización feminista y crítica de las vocerías hípermasculinizadas y patriarcales: “Se genera continuamente un ataque a personas gays “locas” o “afeminadas” y se les acusa de hacer un chiste el movimiento por no “comportarse”, omitiendo que ante todo, somos diferentes y no somos una identidad al mundo. Esto es una autocrítica que debemos hacer urgente en el movimiento LGTBQ en torno al machismo y que no nos permite avanzar”.

Además de las exigencias en torno a la Ley de Identidad de Género, piden un mejoramiento de la ley antidiscriminación y garantías en políticas de prevención del VIH/SIDA en Chile. También exigen una educación no sexista en todos los espacios.

Camila Meléndez, parte de la coordinadora de La Otra Marcha, sentencia que no están interesados en trabajar directamente con la institucionalidad, sino de fortalecer el trabajo territorial.

“No nos sentimos representadas por el Movilh. Son fundaciones elitistas. Si no eres lesbiana o gay homonormado, se invisibiliza. No hablamos desde una disidencia ABC1, trabajamos con gente de población. Nos preocupan los asesinatos de las lesbianas”, recuerda.

La movilización se realizará el próximo 1 de julio, desde el frontis del Teatro Universidad de Chile, a las 14 horas. Más información en Facebook.