Desde chica siempre fui buena para hacer deporte. Deportes colectivos e individuales. Voleybolista de corazón, pero sensible a las gimnasias. Hoy me dedico al fútbol. Una casa mala para el fútbol y los roles de género creo que son factores para que llegara algo tarde a esta pasión, pero creo que fue en un momento clave, el 2010-2011. En pleno movimiento estudiantil, con la Roja que dejaba Bielsa.

El partido del miércoles me hizo recordar este camino al fútbol y revivir el porqué me (nos) gusta tanto. Creo que lo primero es su carácter colectivo. Los deportes colectivos me gustan más, porque se comparten los triunfos y las derrotas, se comparten los errores, se chocan esos cincos y se hacen abrazos masivos, hay un entramado que sostiene el devenir de un equipo.

Creo que eso es lo que me marcó también el 2011: fuimos construyendo un entramado nacional que nos requería a todos y todas para avanzar. Los líderes cumplían un rol más en ese tejido, no dependíamos solo de ellos. Como voceros eran una parte fundamental, pero también lo eran las asambleas de cada rincón del país, el diagramador de los afiches, las comisiones pintamicros. El 2011 en Chile aprendimos que cuando se trabaja en equipo, se llega más lejos, el cansancio se comparte, las ideas se potencian, nos volvemos más talentosos.

Creo que un equipo es bueno cuando se conoce, cuando se contiene, cuando se reparten roles en atención a lo que cada cual puede dar, cuando hay respeto, compañerismo, cuando se sabe que el gol de una es el gol de todas, cuando la delantera confía en la defensa y viceversa, cuando se puede llamar la atención #conrespeto y se recibe con humildad, cuando el trabajo personal tiene sentido porque si falla una, fallamos todas. Esto es lo que he aprendido también en tantos años de militancia, en este año largo y hermoso de construcción del Movimiento Autonomista y en estos meses acelerados e intensos de construcción de Frente Amplio.

El partido del miércoles me dejó una sensación de 2017. Peleado. Difícil. Piernas de lana. Con alargue. Con la pelota rebelde. Probar una y otra vez. Estar cerca, pero no. El contragolpe duro. Y medios enojados. Dificultades para desplegar el juego. Mucha amarilla. El árbitro malo. El penal no cobrado. De nuevo los penales. Peleando la copa.

La arenga del capitán, me revolvió el corazón: “Me saco el sombrero delante de todos. Peleamos, sufrimos, corrimos, dejamos todo adentro. Tenemos experiencia. ¡Nos sobran huevos! [sic] Apoyemos a los compañeros, pase lo que pase, nos vamos con la frente en alto”.

Y es que en esta pasada, en mi opinión, la capitana es la Bea.

Nos paramos frente al arco con la convicción de que ese partido es nuestro, de todas. Aprendimos que el adversario nunca es mejor que nosotros cuando somos un nosotros tan fuerte y unido. Pateamos fuerte y tapamos fuerte. No importa cuántas veces fallamos en el partido, no importa cuántas veces perdimos antes, no importa cuánto talento y premio mundial hubiese al otro lado, porque aquí había un nosotros, aquí somos un nosotres. Y nos fuimos a la final con un tres cero.

El miércoles pasado nos vi. Nos falta entrenamiento, un poco de estado físico, la ANFP es corrupta, el árbitro es malo, el adversario es difícil. Pero llevamos muchos años de luchas sociales y construcción colectiva, reivindicando la dignidad de nuestro pueblo, formándonos, trabajando. Aprendiendo de nuestros territorios y del cotidiano del Chile que vivimos. Tenemos buenos jugadores en todas las posiciones.

Esta semana vi el resultado de una nueva forma de hacer fútbol, de una nueva política. Vi la garra de un colectivo que se sabe y se respeta colectivo. Y eso es lo que estamos construyendo en nuestra organización, eso quiero para el Frente Amplio: capacidad colectiva, capacidad de transformar, capacidad de conquistar el futuro.

Que no nos confundan. Nuestro triunfo o derrota no pasará por Alexis, Vidal o Bravo, pasará por todos y todas nosotras. Por nuestra capacidad de pelear, sufrir, correr y dejarlo todo, de apoyarnos como compañeros/as. Por nuestra capacidad colectiva para construir unidad política y unidad en la acción. Para golpear como una sola fuerza. Vamos por ese tres cero: construcción de un sujeto de mayorías, construcción de fuerza transformadora, retroceso de las fuerzas de la continuidad.

Hoy termina el primer tiempo. Ya sea con alargue o con penales, para que gane Chile, necesitamos a Beatriz Presidenta. Pero sobre todo que lleguemos a la final, aquí nada termina.

¡Con la esperanza intacta!


Secretaria General del Movimiento Autonomista