En general  mis columnas hablan de medios y de la televisión en particular, pero mi interés real reside en cómo hay ciertas instancias creativas del mundo de las industrias culturales donde desarrollan discursos y conformando ideología.

Es por eso que esta vez me permito escribir sobre una película perteneciente al universo Marvel que se estrena el jueves 6 de julio y que pone nuevamente en el imaginario mundial y nacional al arácnido súper héroe adolescente Spiderman. Esta vez -y como ya es costumbre- se establece un relato continuo que parte en la ya estrenada “Capitán América Civil War”, donde se muestra la dinámica emocional entre Iron Man y Spiderman que se asemeja a la de un mentor/figura paterna con su discípulo/hijo.

El guión muestra al clásico adolescente con conflictos propios de los quince años y que además se ve enfrentado a lo que implica tener un poder con el que no siempre se sabe lidiar. Idea que estaba presente en la ya clásica máxima de la primera entrega de “Spiderman” protagonizada por Tobey Maguire, donde su tío Benjamin “Ben” Parker le dice que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Una frase que deja entrever qué es lo que pasa con la juventud al lidiar con las particularidades de esa etapa de la vida, más aún si éstas son establecidas a partir de una fuerza, una energía y una potencia sobrenaturales, sobrellevadas por un espíritu y una personalidad en construcción propios de la pubertad y la adolescencia.

Esta situación, que está muy bien mostrada y que permite ver la película como un entretenimiento ideal para jóvenes, no es lo que más llamó mi atención. Lo que sí lo hizo fue el hecho de que el Universo de Marvel tiene una característica muy notable, propia del mundo del comic: presentar la sociedad a partir de un imaginario que permite observar y tener una mirada crítica del devenir da la ciudadanía y de las personas que la conforman.

En este caso en particular se nos presenta la problemática propia del monopolio versus el pequeño emprendedor y cómo las injusticias propiciadas por el poder económico derivan en una rabia que puede potencialmente gestar a un villano. Esta premisa que da origen a la narración cinematográfica y que incluso establece una explicación completa en la última parte de la película donde se plantea la idea de que las injusticias desarrolladas en una sociedad altamente competitiva pueden derivar en un nivel de rabia tal que facilitan actitudes delictuales provocada por las diferencias socioeconómicas. Ese es el elemento crítico expuesto.

Esto finalmente establece la premisa del villano justificado o justificándose ante nosotros, pero también establece algo que cuesta mucho observar y que de alguna manera es políticamente incorrecto en las sociedades de consumo, donde la idea de perder esta remarcada por el éxito económico y poco importa cómo se consiga éste.

Podemos ver cómo la moral establecida en el filme se debate en dos fuentes narrativas, una más evidente que la otra pero no por eso más importante: Por un lado está todo el desarrollo del personaje de Spiderman y cómo éste descubre su importancia como héroe de suburbios, dejando entrever también que las sociedades se conforman desde los clanes más pequeños. No son menos importantes aquellos héroes que desarrollan un alto interés mediático o cuentan con una popularidad masiva. Ahora bien, en el caso del villano, el anonimato en muchos aspectos juega a su favor.

La otra fuente narrativa está dada por la idea de que la injusticia social puede conformar un villano que en pos de creer que beneficia a los suyos tiene carta blanca a la hora de dañar a otros. Esta segunda premisa si bien es menos evidente, no deja de establecer una fuerte crítica a las sociedades occidentales que se solazan en el muchas veces cuestionado modelo neoliberal a la hora de desarrollarse, donde el individualismo es parte fundamental de la filosofía propuesta ahí y lo que le pase al de al lado poco importa.

Como se puede ver las industrias culturales, sean del ámbito que sean desarrollan discursos y muestran y establecen relatos que conforman la identidad de una sociedad. Lo mostrado en “Spiderman, homecoming” permite profundizar en muchos aspectos la visión que se tiene del sistema imperante o simplemente ver una película que entretiene y permite pasar el rato con harta aventura y un guión gracioso. Cómo la vea de usted depende.   

Ficha técnica

Producción ejecutiva: Marvel Studios y Columbia Pictures
Distribución: Sony Pictures Entertainment
Dirección: Jon Watts
Guión: John Francis Daley, Jonathan M. Goldstein y Christopher Ford & Jon Watts

Elenco:

Tom Holland (Peter Parker / Spider-Man)
Michael Keaton (Adrian Toomes / Vulture)
Robert Downey Jr. (Tony Stark / Iron Man)
Zendaya (Michelle)
Marisa Tomei (Aunt May / May Parker)
Martin Starr (Mr. Harrington)
Laura Harrier (Liz Allan)
Jon Favreau (Happy Hogan)