La sentencia Nabila es una sentencia de hombres interpretando un derecho de hombres en contra de una mujer“. Así de clara y directa es la abogada Alejandra Zúñiga, acádemica de la Universidad de Valparaíso, en una columna publicada en el diario La Región.

La Corte Suprema determinó que Mauricio Ortega no tuvo la intención de asesinar a Nábila Rifo, por lo que no vale juzgarlo por femicidio frustrado. Esto, pese a que el agresor persiguió a Nábila, la golpeó en la cabeza con un pedazo de concreto y le quitó los ojos con un objeto punzante. Después la dejó ahí, tirada.

Nábila dijo en el juicio que se “hizo la muerta” para evitar que Ortega la asesinara.

Aún así, según leyó el juez Lamberto Cisternas hoy, “no quedó demostrado cabalmente la intención de matar”. 

Para Zúñiga, el análisis del fallo tiene que poner énfasis en que la segunda Sala de la Corte está compuesta por cinco hombres que decidieron que no habían pruebas suficientes para el femicidio frustrado. Según la abogada, “el derecho penal, como todo el resto del derecho, es interpretable. Y como todo el resto del derecho, puede interpretarse a favor o en contra de los objetivos morales que sean importantes para el intérprete. Eso que la teoría llama realismo jurídico”.

“Si quiero luego, como juez, defender a mujeres como Nabila, brutalmente violentadas, lo hago y punto. Porque el derecho no es, no ha sido, ni será nunca obstáculo para proteger los valores sociales que el intérprete considere valiosos”, agrega.

“Lo contraintutivo y vil del caso”, dice la abogada, es que la agresión a Nábila “no haya sido interpretada persiguiendo el objetivo moral de defender y amparar a las mujeres”.

Entonces, la académica pasa a recordar que “el derecho tiene sexo, fue creado sólo por hombres, es aplicado por hombres y es interpretado casi siempre –en los tribunales supremos de todo el mundo- solo por hombres”.

Para ellos, combatir contra la violencia de género no es tan importante como “la defensa del derecho de propiedad, de la vida del no nacido o de la honra de Jesucristo”, dice Zúñiga.

La sentencia Nabila es una sentencia de hombres interpretando un derecho de hombres en contra de una mujer. No hay ciencia exacta aquí. Sólo decisiones morales conscientes que, finalmente, las que guían las decisiones humanas”, prosigue.

Según la abogada, un tribunal compuesto por 5 mujeres no hubiese fallado de esa manero. No porque sean peores penalistas, sino “porque habrían interpretado el derecho defendiendo valores que a los hombres –a los 5 de la suprema- no les han parecido importantes”.

La moraleja, según la académica, es simple: “Más mujeres en los tribunales supremos, más hombres en casa”.