La compañía que lideraba el proyecto hidroeléctrico Agua Zarca en Honduras anunció que se suspenderá oficialmente su construcción en el río Gualcarque. La iniciativa formaba parte de la propuesta contra la que lucharon numerosos colectivos indígenas y la dirigenta ecologista y feminista Berta Cáceres, quien fue asesinada el 3 de marzo de 2016.

La empresa afirmó que que “jamás impondrá un proyecto ante ninguna comunidad” e informó su medida el pasado jueves 6 de julio. Sin embargo, la cancelación total de las obras comenzó a regir desde el lunes pasado.

Según informa InfoLibre, Agua Zarca señaló que preguntarán a las comunidades antes de iniciar una nueva propuesta a futuro: “Agua Zarca se compromete a aceptar la decisión de las comunidades, esperando que el diálogo sea voluntario, transparente y libre de influencias externas, así como convocado y guiado por un organismo internacional respetable, con la capacidad, mandato y experiencia necesaria para este trabajo”.

La compañía ve el fin de la iniciativa como “un gesto de buena voluntad que contribuirá a reducir la tensión”, que causó numerosas protestas antes y después del asesinato de Berta Cáceres.

La dirigenta fue asesinada a tiros mientras ingresaba a su hogar, pese a la protección brindada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, quienes habían dictado medidas cautelares a su favor. En 2015, Cáceres había recibido el Premio Goldman tras lograr que la mayor constructora de represas del mundo, Sinohydro, retirara su participación de la construcción liderada por Agua Zarca, que obligaba a desplazarse a cientos de indígenas de la etnia lenca.

La hija de Berta Cáceres fue atacada hace unos días

El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh) destacó que esto se logra tras la lucha incansable de sus miembros y el retiro de apoyo de dos bancos a la iniciativa: el holandés FMO y el finés Finnfund.

“Esta salida ha sido un proceso lento y difícil, donde el Copinh ha sido constantemente ignorado e invisibilizado“, indicaron. Sin embargo, el temor a las represalias contra los líderes ecologistas se mantiene, especialmente después del ataque sufrido por la hija de Berta Cáceres, Bertita Zúñiga, el pasado 30 de junio.

Zúñiga se dirigía de vuelta de la comunidad de Cancire, junto a miembros del Copinh, cuando fueron atacados por 4 hombres en dos ocasiones.

“Tres hombres armados con machetes, apostados al lado de un carro atravesados en el camino de la comunidad de Cancire a San Antonio, amenazaron a las personas que estaban dentro del carro del COPINH ondeando los machetes en posición de ataque. Gracias a la habilidad del conductor no pudieron detener ni machetear el carro, sin embargo, el cuarto hombre, conductor del carro Tacoma arrojó una piedra que golpeó la parte de arriba de la ventana del conductor de COPINH.”, sentencia la denuncia.

Los activistas ambientales se mantienen en riesgo en Honduras, donde han sido asesinado cerca de 80 dirigentes durante los últimos cuatro años.