En medio de los disturbios y las protestas provocadas por el inicio del recorrido del denominado “Bus de la Libertad”, durante el pasado lunes, se viralizó un relato a través de redes sociales, que da cuenta de la violencia desatada en medio de la polémica por la campaña de Citizen Go en Chile.

Rodrigo Honores Cisternas compartió su testimonio en Facebook, aclarando que todos los días a la hora de almuerzo, camina hacia el sector de Bellas Artes para almorzar, donde está su hogar.

“Afuera del MAC estaba la escoba, el guanaco tirando agua, gente peleando y todo el contexto del bus transfóbico que anda recorriendo Santiago”, describió, asegurando que trató de apurarse para evitar un piedrazo.

Sin embargo, al llegar a la calle Ismael Valdés con Mosqueto, “me percaté que un grupo de hombres (aparentemente evangélicos) tenía rodeados a dos jóvenes (veinteañeros) que portaban la bandera de la diversidad. Era obvio que les iban a pegar. Yo, generalmente, no me meto en peleas, pero si no hacía algo me iba a cargar en la consciencia”, contó.

Al momento de acercarse al grupo a preguntar qué estaba pasando, uno de ellos gritó: “¡Acá hay uno que tiene pinta de fleto!”, relató Rodrigo Honores, asegurando que vestía ropa del trabajo formal, nada fuera de la común.

“Luego, empiezan a rodearme (momento en el cual los otros niños aprovechan de ir a buscar ayuda) y me arrinconaron en una pared, apretándome de los brazos y amenazándome con golpearme. Yo no podía zafar, era imposible”, detalló.

Entonces, cuando estaban a punto de golpearlo, vio venir a un grupo de carabineros de Fuerzas Especiales, quienes observaban la situación. “Pensé que estaba salvado”, aseguró. “Sin embargo, uno de los hombres (quien parecía ser el pastor y portaba una biblia en la mano) gritó: ”ESTE FLETO ME TIRÓ UNA PIEDRA!”, contó el aludido.

Entonces, dos miembros de Fuerzas Especiales lo agarraron del brazo para llevarlo detenido. “Todo porque un par de imbéciles les dijeron que yo estaba agrediéndolos con piedras (los que me conocen saben que eso es imposible)”, manifestó.

Aunque intentó explicarle la situación a uno de los carabineros del lugar, este parecía no escucharlo: “De repente, me quedó mirando (mi ropa sobre todo) y me preguntó: ”¿En qué trabajai?”. Fue el segundo más eterno de la vida, porque si le respondía yo sabía que todo cambiaría”, detalló Honores.

Al confirmarle que era abogado, el uniformado tuvo una insólita respuesta: ”Corre rápido antes de que me arrepienta. Corre maricón”.

Visiblemente afectado, el aludido sentenció que en menos de 15 minutos advirtió una serie de señales que “dan cuenta de lo mal que estamos como país. A mí no me vengan con eso de que el bus transfóbico es parte de la libertad de expresión y que son padres buscando proteger a sus hijos de las políticas del gobierno”, argumentó.

“Tengo pena, tengo miedo. Jamás, pero jamás me había sentido tan vulnerado y poco protegido. Si no es por como andaba vestido quizás ahora estaría golpeado, detenido o quien sabe cómo. País maldito”, cerró.

Lee a continuación su testimonio completo: