Frente a frente, último penal, cuartos de final del mundial de Sudáfrica, Uruguay vs. Ghana. Washington Sebastián Abreu, con la 13 en la espalda, pica el balón y sorprende a todo el mundo. Los charrúas pasan a semis y la picardía del “Loco” se gana las portadas del mundo.

Hoy, a los 40 años, Abreu llegó al equipo número 25 de su carrera: Deportes Puerto Montt, actualmente en la segunda división chilena. En una extensa entrevista con Qué Pasa, el “Loco” repasa los conceptos futbolísticos que lo motivan, su futuro como entrenador y su admiración por el fútbol chileno y la democracia corinthiana.

Abreu es un “9”, de esos que ya no hay tantos. “A la selección chilena le faltó una referencia de área en la Confederaciones, por ejemplo. Y eso es porque las inferiores buscan otras características. Privilegian los punteros, los mediapuntas. Ya no salen jugadores de área. Pero el fútbol, increíblemente, está volviendo a necesitarlos. Debido a la dinámica, la presión excesiva y las líneas que juegan muy juntas, los equipos están ocupando un 4-3-3 que necesita a ese nueve goleador, que hoy escasea, pero que se hace necesario volver a formar”.

Histórico momento del “Loco” picando el penal contra Ghana

Sobre su constante paso por equipos del mundo -con Puerto Montt alcanzará el record de camisetas con el alemán Lutz Pfannenstiel-, afirmó que “lo hago porque me movilizan los desafíos. Me encanta cuando te llaman y te dicen ‘eres el 9 que necesitamos, el jugador que precisa el equipo’. Y eso me fascina, porque es lo que busco: competitividad, ser un jugador productivo”.

Sobre su llegada a Chile, afirmó que el país ha vivido una modificación táctica importante: “De una parte hasta acá, con la llegada de Bielsa, el aporte de Pellegrini, se empezó a hacer una posesión de balón productiva, más vertical. Sampaoli la continuó, Pizzi lo mismo. Quería tener esta experiencia de vivir una posesión más direccionada hacia el arco rival. Y acá la estamos experimentando y creo que encontré el lugar correcto en lo que tiene que ver con una metodología de entrenamiento como la de Óscar Correa, entrenador de Puerto Montt”.

Abreu es una excepción en el mundo del fútbol, pues llegar a un equipo con 40 años se aleja de la realidad. “Como vivís, jugás, y como entrenás, jugás. Eso difícilmente se modifique, salvo los monstruos, los cracks, pero los terrenales debemos mantener una línea”, dice. Además, mantiene un personal trainer desde hace años, con quien va al gimnasio después de los entrenamientos.

Pero lo más importante es otra cosa. “Sumado todo eso, hay uno que es el más importante: la pasión. La pasión no la podés perder. Ese cosquilleo, esa ilusión necesaria para disfrutar el entrenamiento, llegar el fin de semana y vivir el partido con ese nerviosismo de que fuera una final de Copa América, aunque sea un partido normal de campeonato. El hambre de querer ganar, de dejar un sello en el lugar donde estás, no pasar por pasar. Bueno, eso lo mantengo intacto”.

Washington Sebastian Abreu, nuevo refuerzo de Puerto Montt

Abreu se define como un tipo “muy pasivo y amigable”, bueno para los chistes y que disfruta jugar al fútbol. “No me va eso de tener tres huevos y aquí vengo yo que soy guapo y me las voy a llevar. No, fútbol. Quiero jugar, quiero disfrutar. Y voy a entender si un defensa viene y me marca fuerte, no me voy a molestar. Me ha pasado, por ejemplo, que un defensa contrario erra un penal y le digo dale, levantá, esto pasa en el fútbol, sobre todo cuando uno es joven. Trato de romper con el saquito de rebelde y de acá mando yo. No es mi filosofía de vida. El fútbol es para disfrutarlo. Con responsabilidad, con compromiso, pero disfrutar, porque es un juego. Siempre lo digo: de chico nos íbamos al campito y decíamos vamos a la guerra, a jugar a la lucha. No, vamos a jugar al fútbol. Esa esencia no se puede perder”.

En la larga trayectoria de Washington Sebastián Abreu, le tocó compartir con Alexis Sánchez en River Plate, ese equipo dirigido por el ‘Cholo’ Simeone y que también tenía figuras como Radamel Falcao y Ariel Ortega. Para el “Loco”, el tocopillano ha crecido mucho en su juego, “porque las condiciones naturales las tenía, lo que pasa es que estaba en esa disyuntiva de entender cuándo era la gambeta en velocidad y cuándo tenía que tocar. Porque muchas veces agarraba la pelota de mitad de cancha y quería gambetearse a todos”.

Entonces, dice Abreu, Alexis “empezó a entender dónde era productivo en lo táctico, dónde podía ser productivo su juego individual y terminó siendo un jugador fantástico, con esa madurez que tiene y que, sobre todas las cosas, mantiene ese niño que lleva dentro, pero con la responsabilidad de un líder”.

La de Puerto Montt será la camiseta N° 25 en la carrera del ‘Loco’

El “Loco” acaba de terminar su curso de entrenador, cuestión que no había querido divulgar porque dice que en el fútbol puede ser mal visto, se cree que el jugador veterano le quiere “aserruchar el piso” al entrenador.

Tal como en su juego, el uruguayo le quiere imprimir pasión a sus jugadores. “Siempre transmitiendo la pasión. Buscaré un equipo competitivo, dinámico, dentro de las características de los jugadores que tenga, tratar de adaptar la idea a lo que tengo. Tiene que haber una identidad, que no quiere decir un mismo sistema. Sistemas puede haber dos, tres. La identidad tiene que ser la misma. La mentalidad, la convicción. Pero lo del sistema va a ir siempre de la mano de las características de los jugadores. Es un desafío hermoso, debe ser fantástico pensar que el fin de semana verás a tu equipo reflejando en el partido lo que trataste de transmitirles”.

Un ejemplo a seguir es el recordado ejemplo de Sócrates y el Corinthians, cuando la figura brasileña, en plena dictadura, lideró la democracia corinthiana, un equipo-movimiento que establecía un modelo de decisiones horizontal, democrático, donde un dirigente valía lo mismo que un jugador. “Es algo que quiero incorporar”, dice el ‘Loco’.

“Por qué no poderlo incorporar el día de mañana como entrenador, dándole la responsabilidad al futbolista, creyendo en él. Y el día previo a la concentración pasar con un listado y decir quién concentra, quién no. Generás un compromiso para que él mismo se valore y vaya decidiendo. No es inventar nada, lo hizo Sócrates y generó el vínculo de responsabilidad más grande entre entrenador y jugador”, agrega.