Durante el boom de las movilizaciones estudiantiles que comenzaron en el año 2011, el entonces presidente -y ahora candidato- Sebastián Piñera accedió a rebajar la tasa de interés del préstamo del Crédito con Aval del Estado (CAE), que entonces llegaba a un 6%.

La medida consistió la entrega de subsidios a deudores a través de una rebaja de la cuota y una rebaja del interés al 2%. En la práctica, significó que el Estado acordó pagarle a los bancos ese 4% restante para los créditos con el que miles de estudiantes llegan a la educación superior.

En total, desde el 2013, el Estado ha invertido $55.211 millones en subsidios, equivalente al 7% de lo que gastó este año el gobierno en la gratuidad, según informa La Tercera.

Significa pasarles plata a los bancos, porque el subsidio en que se han gastado los US$ 83 millones no es para la universidad o los estudiantes, no va a la educación sino que va directo al sistema bancario”, acusa la diputada Cristina Girardi (PPD).

La parlamentaria amenazó con no apoyar el proyecto que envíe el gobierno para reemplazar el CAE si se repite la participación de los bancos.

“El Estado necesariamente tiene que tener algún mecanismo para financiar a los alumnos. El crédito debe ser contingente y tiene que estar administrado por el Estado y con intereses razonables”, dijo por su parte el DC Mario Venegas.