7.186.170. Es el resultado oficial, con el 95 por ciento escrutado, del referéndum realizado este domingo en Venezuela, convocado por la opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) y amparado por la Asamblea Nacional, también de mayoría opositora.

“La clave de hoy (domingo) es la participación. Mientras más participación haya, mejor para todo lo que queremos los venezolanos”, dijo el líder opositor Henrique Capriles después de depositar su voto.

En la consulta, que se replicó en 559 ciudades de 101 países, los venezolanos y venezolanas fueron preguntados sobre si rechazan el cambio de Constitución que promueve el Ejecutivo; si demandan que las Fuerzas Armadas obedezcan la Constitución y respalden al Parlamento, de mayoría opositora, y si aprueban que se renueven los poderes públicos, se llame a elecciones y se instaure un gobierno de transición. Un 98 por ciento de los participantes respondieron sí en las tres cuestiones, según se difundió a través de los principales medios de comunicación.

Sin embargo, para poder dar legitimidad a estos resultados y calificar de triunfo la consulta, los números que se dieron a conocer deben analizarse desde todas las aristas.

Siguiendo las predicciones de varias encuestadoras, la oposición esperaba cifras de participación que oscilaban entre los 8 y los 11 millones de votantes. 7 millones de personas quedan muy cortos al lado de las expectativas anunciadas por la MUD, ya que equivalen a sólo a un 37 por ciento del total de potenciales votantes. Obtener cifras incuestionablemente masivas, considerando que el padrón electoral del país centroamericano es de 19 millones, habría tensionado más la confrontación con el presidente Nicolás Maduro para desconvocar la elección de miembros de la Asamblea Constituyente, prevista para fin de mes.

Por otra parte, en términos comparativos, los número conocidos tras el referéndum revelan que la MUD ha ido perdiendo apoyos por el camino. En 2013, cuando Henrique Capriles se enfrentó a Nicolás Maduro, obtuvieron 7.363.980 votos. De ahí pasaron a obtener, en las elecciones parlamentarias de 2015, un total de 7.707.422 y ahora, decayeron a poco más de 7 millones, perdiendo más de 500.000 votos. Eso, teniendo en cuenta, además, que el recuento se consideraría inflado, al menos, en lo que al voto exterior se refiere.

De acuerdo al informe de la comisión garante del proceso, son 693.000 los votantes del exterior contabilizados, una cantidad que supera por mucho a los 102.000 registrados por el Consejo Nacional Electora (CNE) en el extranjero.

Una vez conocidos los resultados, el oficialismo aseguró que la cifra real de personas que votaron fue de 2.395.390 personas porque afirman que la oposición multiplicó por tres los votos de las personas, de acuerdo al trío de preguntas formuladas, y que luego le sumaron los 930.000 nulos.

Un proceso sin garantías

Más allá de los resultados, la consulta que la MUD impulsó nunca tuvo ni el aval ni el apoyo del Poder Electoral, lo que provocó varias inconsistencias en el proceso que ponen en jaque su legitimidad.

El ex presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) y dirigente del PSUV, Jorge Rodríguez, explicó que el primer paso de todo evento comicial es el registro electoral. “No hay forma de hacer una elección sin registro electoral, eso es imposible. Ellos no sabían ni siquiera quiénes tenían derecho a votar”, señaló. Y agregó: “Votaron niños de 10 años, miles de menores de edad, votaron australianos, austríacos, brasileños, norteamericanos”.

Rodríguez apuntó que esa actividad es sólo “una consulta interna que está haciendo el partido MUD” y que el resultado “no se va a poder saber nunca realmente cuál fue”. Sin padrón electoral, la validación de la identidad del votante queda totalmente puesta en entredicho, con lo que pueden haber miles de votos fraudulentos.

Según informó El País, “fueron los mismos ciudadanos organizados quienes contaron los votos, de acuerdo con una metodología concebida por los estrategas electorales de la MUD, y los enviaron a un centro de cómputo localizado en el sótano del Teatro Chacao, en el Este de Caracas”.

La única medida que fue tomada por los convocantes para dar entidad al referéndum fueron los observadores invitados: cinco garantes -rectores de universidades del país- y cinco ex presidentes, entre los que están el mexicano Vicente Fox y el colombiano Andrés Pastrana, el boliviano Jorge Quiroga y los costarricenses Miguel Rodríguez y Laura Chinchilla.

Otro dato que dibuja la complejidad de la iniciativa antichavista es que los comicios organizados por el Consejo Nacional Electoral suelen tener unos 14.000 centros de votación. En esta ocasión, según Infobae, la maquinaria electoral de la MUD estableció unos 2.030 “puntos soberanos”, con un total de 14.304 mesas. El único requisito para depositar la papeleta era tener más de 18 años, ya que no era necesario estar empadronado.

Simulacro oficialista y escenario de alta tensión

El oficialismo quiso hacer sombra a la consulta ciudadana desplegando en la misma jornada el simulacro para la votación de la Asamblea Nacional Constituyente. Pese a que la fecha para elegir a los miembros que reformarán la Constitución de 1999 es el próximo 30 de julio, el mecanismo de ejecución requiere hacer una prueba 15 días antes.

En algunos sectores de la ciudad, como en el distrito de Antímano, el ensayo gubernamental -que se llevó a cabo en 551 centros electorales- compartió escenario con las mesas para el referéndum opositor, situadas a pocos metros de distancia. De hecho, el ejecutivo no ayudó, pero tampoco impidió la elección opositora. A parte de que no hubieron declaraciones del gobierno sobre el referéndum, el día anterior a su celebración, Maduro había hecho un llamamiento a respetar “la consulta interna” que estaba organizando la oposición.

El oficialismo teme que la oposición, apoyada en unos datos de participación “manipulados”, pretenda establecer sus propios órganos de gobierno. Precisamente, desde la MUD advirtieron que lo que se viene a partir de este lunes es la “hora cero”. En su cuenta de Twitter este lunes matizaron las acciones alrededor de esta idea. Entre ellas destacan la convocatoria de un paro cívico nacional para este miércoles 19, y el anuncio de una sesión de la AN para designar unos supuestos nuevos miembros del Tribunal Supremo de Justicia, que hasta hoy mantiene al órgano legislativo en desacato.

Según señaló el diario venezolano El Universal, este domingo, Nicolás Maduro hizo un llamado a la oposición para iniciar un nuevo diálogo por la paz. “Yo le hago un llamado a la derecha para lograr la convivencia la armonía, que dejen de amenazar con la violencia y le hago un llamado a que pronto nos sentemos a conversar en un nuevo ciclo de diálogo por la paz y la independencia de nuestra patria que con la Constituyente si se puede”, expresó.

A quince días para la elección de los delegados de la Asamblea Nacional Constituyente, la presión sobre el chavismo para que suspenda las votaciones irá in crescendo, tanto desde dentro como desde fuera de Venezuela. Los apoyos internacionales, de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón se sentirán en los próximos días en forma de advertencia al mandatario venezolano.

De partida, el diario británico Financial Times reveló este domingo que el viaje del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, a Cuba, donde oficialmente estrechará lazos comerciales con el país, busca en realidad mover a las autoridades de La Habana —aliadas del chavismo— a que se sumen al intento de convencer a Maduro para que desconvoque la Constituyente.