En medio de su tercer trámite legislativo, el proyecto de despenalización del aborto en tres causales sufrió un importante traspié durante el mediodía de este jueves. La Cámara de Diputados debía ratificar los cambios que introdujo el Senado al proyecto, y dado que no se consiguió una mayoría que los aprobara, la iniciativa será revisada por una Comisión Mixta, lo que retrasará –e incluso podría poner en riesgo– su promulgación.

Una comisión mixta es una instancia integrada por 5 diputados y 5 senadores encargada de discutir los articulados que no encontraron acuerdo en los diputados. Y como desde el lunes 24 los parlamentarios estarán en su “semana distrital” –período destinado al trabajo en terreno en sus respectivos distritos o circunscripciones–, el desarrollo de dicha comisión podría atrasarse por varias semanas.

El problema es que los parlamentarios de Chile Vamos anunciaron que recurrirán al Tribunal Constitucional (TC) con el objetivo de que la iniciativa sea declarada “inconstitucional”, y el apuro del Gobierno por que el proyecto sea revisado lo antes posible por el organismo radica en que durante los próximos días el TC cambiará de presidente y el sucesor jugará un rol fundamental en el proceso.

De este modo, el futuro de la iniciativa podría quedar en su manos y terminar desmoronándose. En El Desconcierto te explicamos las claves que llevaron a que este proyecto –que lleva dos años y medio en tramitación en el Congreso, y congelado varias veces en instancias como la comisión de Salud y Derechos Humanos del Senado– haya llegado a este punto crítico.

Pareos de diputados de la Nueva Mayoría

La discusión de hoy constaba de dos votaciones. La primera requería de una mayoría simple –es decir la mitad más uno de los votos de los presentes– y decidía si se ratificaban o no los cambios introducidos en el Congreso al proyecto y el resultado fue una aprobación con 65 votos a favor y 42 en contra.

El problema apareció en la segunda votación, donde los parlamentarios debían decidir si aprobar o no la normativa que permite que las menores de 14 años, cuando su representante legal (padre o madre) no las autorice a interrumpir el embarazo –porque puede ser abusador o encubridor–, puedan pedir un pronunciamiento de un tribunal de familia que tome la decisión final.

La aprobación de este artículo requería de quórum calificado, que corresponde a 4/7 de los presentes en la sala (67 votos)–, sin embargo, el resultado arrojó 66 votos a favor y 40 en contra. Es decir, sólo faltó un voto para lograr que el proyecto fuera despachado.

De este modo, una de las críticas que surgió hacia la Nueva Mayoría fue que cinco de sus parlamentarios se “parearon” y, por lo tanto, “se perdieron votos”. La práctica del “pareo” es un “acuerdo entre dos parlamentarios, de distintas bancadas o comités, a través del cual durante un plazo determinado, se comprometen a no participar en ninguna votación si uno de ellos está ausente”, define la Biblioteca del Congreso Nacional.

En la práctica, los dos parlamentarios de bandos contrarios se abstienen de votar cuando el otro no se encuentra presente como una especie de “fair play”, para no alterar la proporción de las fuerzas presentes en el Congreso.

Sin embargo, el diputado Giorgio Jackson (RD) explicó que “los pareos tienen sentido en una votación con quórum simple porque la mayoría de los presentes ganan. Si dos faltan (uno de cada lado) no influye en el resultado. En cambio las normas de quórum no se busca la mayoría de la sala, sino alcanzar una cantidad de votos favorables (en este caso 67). Por lo tanto un pareo sí afecta al resultado porque no disminuye esa cifra a alcanzar pero sí resta un voto favorable”, consigna El Dínamo.

En la misma línea, el diputado Gabriel Boric (MA) criticó a través de su cuenta de Twitter la práctica adoptada por los parlamentarios.

En este caso fueron diez los diputados que se parearon y que se detallan a continuación:

  • Cristián Campos Jara (PPD) con Issa Kort Garriga (UDI)
  • Marcela Sabat Fernández (RN) con Pedro Browne Urrejola (independiente)
  • Fernando Meza Moncada (PR) con René Manuel García García (RN)
  • Patricio Vallespín López (DC) con Alejandro Santana Tirachini (RN)
  • José Pérez Arriagada (PR) con Gustavo Hasbún Selume (UDI)

Frente a esto, el presidente del Partido Radical (PR) Ernesto Velasco declaró que rechaza categóricamente que “dos diputados del PR bajo la figura del pareo no hayan votado y no hayan estado comprometidos con un proyecto de esta naturaleza que nos representa fielmente como partido laico”.

La decisión de José Pérez (PR), uno de los parlamentarios pareados, tomó por sorpresa al Ejecutivo ya que este había asegurado que apoyaría los intereses del Gobierno. Sin embargo, el actuar del diputado tenía una explicación. Cuando se conoció que este año no habría elección de Gobernadores Regionales –pese a los compromisos suscritos por el Ejecutivo–, Pérez notificó en un almuerzo su postura a partir de este entonces: “Nada más con este gobierno”, consigna Radio Biobío.

Abstención y votos en contra de parlamentarios DC

Otro aspecto que afectó el resultado fueron los votos emitidos por los parlamentarios DC Jorge Sabag, Iván Flores y Marcelo Chávez. El primero es representante del distrito 42 de la región del BioBío, mientras que Flores representa al distrito 53 de la región de Los Ríos, y ambos votaron en contra de la iniciativa.

Por otra parte, el actuar del diputado Marcelo Chávez generó críticas y comentarios en redes sociales ,ya que el representante del distrito 45 de la región del Biobío se abstuvo de la votación y luego se marchó de la Sala de la Cámara de Diputados antes de que finalizara la sesión. El diputado ya había dado indicios en su cuenta de Twitter de su votación.

Descuido del gobierno sobre los integrantes del Tribunal Constitucional

Finalmente, la instancia que ha generado mayor temor sobre el futuro del proyecto de despenalización del aborto es el Tribunal Constitucional. Este organismo –encargado de revisar y asegurar que las normativas emitidas por el poder legislativo se enmarquen dentro de los límites que establece la Constitución– está compuesto por diez integrantes denominados “ministros” que duran nueve años en sus funciones y se renuevan parcialmente cada tres años. Tres de ellos son designados por el Presidente de la República, cuatro son elegidos por el Congreso Nacional y tres son elegidos por la Corte Suprema.

El último ajuste se realizó a fines de agosto de 2015, cuando finalizó el período de Francisco Fernández Fredes (2006–2015) y la Corte Suprema eligió al abogado José Ignacio Vásquez como su sucesor. Su llegada “rompió este equilibro binominal entre la Nueva Mayoría y la Alianza en el Tribunal y la balanza se inclinó, por 6 integrantes a 4, a favor de la Alianza. La ‘tercera cámara’ que es hoy en día el TC será favorable a ponerle freno a cualquier reforma”, aseguró un académico investigador del rol del TC a The Clinic.

De este modo, una posibilidad es que no se cuente con los votos que apoyen la aprobación del proyecto. Y en el caso de que exista empate, la decisión quedará en manos del presidente del Tribunal, cargo que actualmente ocupa Carlos Carmona, abogado cercano al gobierno. Sin embargo, durante los próximos días la presidencia será traspasada a Iván Aróstica, abogado cercano a Sebastián Piñera y al bloque opositor.

Este escenario desfavorable no es casual. Según The Clinic, el cupo de Fernández Fredes fue disputado en 2015 por seis candidatos y al menos tres de ellos recibieron señales desde el Gobierno de que contaban con su visto bueno. “Nadie se expone a postularse sin un respaldo atrás”, aseguró otra fuente.

El proceso de votación en la Corte sufrió de un “desorden inédito” y los votos de centro izquierda se diluyeron: muchos de ellos debieron inhabilitarse o fueron impedidos por sus compañeros y, finalmente, la votación terminó favoreciendo a la derecha.

“Hay dos lecturas: o efectivamente no hubo conducción en el Gobierno o hubo orden de generar estas candidaturas múltiples por parte del ala DC del Gobierno porque el efecto político inmediato es que cualquier cambio ahora va a tener que ser aprobado por la Alianza o va a correr el riesgo de llegar al TC donde hoy la Alianza tiene mayoría”, destaca otra fuente al mismo medio.