Uno de los mejores técnicos del mundo. Da lo mismo si no es el más ganador o con más títulos en su vitrina, lo suyo es una filosofía de vida que traspasa incluso los límites del fútbol.

Marcelo Alberto Bielsa, el DT que le cambió la cara al fútbol chileno, está de cumpleaños. Este viernes 21 de julio el oriundo de Rosario cumple 62 años de intensa vida, gran parte de ella dedicada a su gran pasión: el fútbol.

Su trayectoria está marcada por su carrera como entrenador. A los 25 años, tras jugar en el primer equipo de Newell’s Old Boys (el club de sus amores), en Instituto Córdoba y Argentino de Rosario, decide retirarse joven para poner todos sus esfuerzos en la tarea de dirigir.

Su carrera como director técnico comienza en 1990, en Newell’s Old Boys. Bajo su dirección, el rosarino ganó los títulos del torneo 1990-1991 y el Clausura 1992, recordado por la vuelta olímpica donde Marcelo gritaba enfervorizado “Ñuls, carajo” y la hinchada coreaba “vení, vení, cantá conmigo / que un amigo vas a encontrar / que de la mano del Loco Bielsa / todos la vuelta vamos a dar”.

En 1992 Bielsa llegó al fútbol mexicano, donde dirigió a los clubes Atlas de Guadalajara (1992-1994) y América (1995-1996). En 1997 se hizo cargo de Vélez Sarsfield, donde se consagró campeón del Torneo de Apertura 1998, pero sus diferencias con el paraguayo José Luis Chilavert, referente del plantel, lo hicieron dar un paso al costado. Luego de un brevísimo paso por el Real Club Deportivo Español (estuvo sólo durante 6 partidos), le ofrecieron el cargo de entrenador de la selección Argentina.

Marcelo asumió la albiceleste en reemplazo de Daniel Pasarella, justo después del Mundial de Francia 1998. Su primer gran desafío fue la Copa América Paraguay 1999, donde sólo alcanzó los cuartos de final (fue eliminado por Brasil) y sufrió el papelón del recordado día en que Martín Palermo erró tres penales en el mismo partido contra Colombia.

En el camino rumbo a Corea-Japón 2002, Bielsa conformó un equipo avasallador que salió primero en las eliminatorias habiendo perdido sólo un partido y con 12 puntos de diferencia sobre el segundo lugar. Pero en el Mundial vivió uno de los momentos más duros de su carrera: Argentina, uno de los principales candidatos a ganar la copa, fue eliminado en primera ronda tras empatar 1-1 con Suecia en la ciudad japonesa de Miyagi.

La prensa argentina estaba indignada con el “Loco” y exigían su salida, pero se mantuvo estoico. En 2004 vivió otro revés: perdió la final de la Copa América Perú 2004 en un duelo de infarto contra Brasil, donde el Scratch empató en la última jugada del partido, obligando los penales y derrotando al elenco trasandino. Finalmente, en agosto desde ese mismo año, logró el oro olímpico en fútbol en los Juegos Olímpicos Atenas 2004, uno de sus últimos desafíos antes de renunciar y tomarse un receso de tres años.

Don Marcelo Bielsa, Chile le agradece

A mediados del 2007, y antes de comenzar el proceso eliminatorio rumbo a Sudáfrica 2010, Marcelo Bielsa asume al mando de la selección chilena, que venía alicaída tras una desastroza Copa América Venezuela 2007 donde contó con actos de indisciplina de varias de sus figuras. Bielsa limpió la casa, impuso su estilo de trabajo y en el plazo de un año comenzó a forjar a una generación joven de futbolistas: Gary Medel, Carlos Carmona, Matías Fernández, Fabián Orellana y Alexis Sánchez, entre otros.

De la mano de su vertiginoso 3-3-1-3, Chile alcanzó el segundo lugar en las eliminatorias y volvió a un Mundial tras 12 años. En Sudáfrica, Chile alcanzó los octavos de final tras ganar dos partidos en la fase de grupo (algo que la Roja no lograba desde el Mundial de Chile 1962). Luego de eso, en 2011, y tras profundas diferencias ideológicas con la dirigencia de la ANFP (en ese entonces comandada por Sergio Jadue) y los presidentes de las sociedades anónimas de los clubes chilenos, Bielsa renuncia, no sin antes dar uno de los discursos más inspiradores de su carrera. Años después, cuando se destaparon los escándalos de platas en la ANFP y Sergio Jadue corrió a refugiarse a Miami, no pocos fueron los que recordaron este momento. El tiempo le daría la razón al trasandino.

En julio de 2011, asume la dirección del Athletic de Bilbao, un club con ideas cercanas a las del rosarino. Bielsa causó una revolución en España, convirtiendo al pequeño equipo en un cuadro que se paraba de igual a igual con los grandes de Europa. En dos años, y con un fútbol vistoso y ofensivo, alcanzó las finales de la Copa del Rey y de la UEFA Europe League, las cuales perdió por el desgaste y lo corto del plantel ante los presupuestos millonarios de sus adversarios.

En 2014 llega al Olympique de Marsella hasta mediados de 2015, donde no obtiene grandes resultados, sin embargo, dejó el club marsellés siendo uno de los técnicos con mayor porcentaje de triunfos en relación a los partidos disputados en la historia del equipo. Tras casi llegar a Lazio en junio de 2016, finalmente llega en febrero de 2017 a Lille, su actual club, donde firma un contrato por dos años.

Para celebrar sus 62 años, en El Desconcierto reunimos algunas de sus frases más representativas y que han calado hondo en el corazón del mundo del fútbol (e incluso más allá).

Un hermoso Marcelo Bielsa cuando joven

1. “Soy un especialista en fracasos y sé perfectamente que las adhesiones se pierden cuando se acaba el éxito. Hay gente exitosa que no es feliz, y gente feliz que no necesita del éxito. El éxito es una excepción y no un continuo”.

2. “Prefiero que nadie me conozca a que me conozcan equivocadamente”.

3. “Para mí, la confianza es un sinónimo de relajación. Yo prefiero el miedo, porque te obliga a estar atento”

4. “La relación éxito y fracaso ha sido fundamental en mi vida, pero el éxito y la felicidad no funcionan como sinónimos”.

5. “El arma suya como periodistas es la palabra escrita. Mi arma es la palabra hablada. Yo uso cincuenta frases para redondear una idea y después ustedes tienen que ponerla en una línea”.

6. “Acá usted está jugando en Bayer Leverkusen. Y todo lo que usted hace es un desorden. De nada sirven las piernas a la altura de la cabeza… si quiere jugar conmigo, debe hacer el trabajo que se le pide, no el que usted cree que hace falta. No hacen falta los héroes en el fútbol”. -Marcelo Bielsa a Arturo Vidal, antes de marginarlo del Torneo Esperanzas de Toulon 2008 por indisciplina.

7. “Ninguna identificación con usted me hace bien. Entonces, cada vez que algo nos encuentra yo me distancio. Usted es mi enemigo, que me enaltece. ¿Me entiende? Cuanto más lejos estoy de lo que usted representa, mejor soy“. -Marcelo Bielsa a Eduardo Castiglione, periodista de Olé (diario del Grupo Clarín opositor a la gestión de Bielsa en Argentina). Conferencia de prensa, 19 de mayo del 2003, Buenos Aires.

Marcelo Bielsa negándole el saludo al empresario Sebastián Piñera

8. “No permitan que el fracaso les deteriore la autoestima. Cuando ganás, el mensaje de admiración es tan confuso, te estimula tanto el amor hacia uno mismo y eso deforma tanto. Y cuando perdés sucede todo lo contrario, hay una tendencia morbosa a desprestigiarte, a ofenderte, sólo porque perdiste. En cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados, eso sí es lo importante; lo importante es el tránsito, la dignidad con que recorrí el camino en la búsqueda del objetivo. Lo otro es cuento para vendernos una realidad que no es tal”.

9. “Nunca me dejé tentar por los elogios. Los elogios en el fútbol son de una hipocresía absoluta. El fútbol está concebido así, tiene que haber o una gran alegría o una gran tristeza. Derrota o victoria, sangre o aplauso son valores muy caros al ser humano. Entonces, en el fracaso sufro mucho la injusticia del trato, no logré nunca dominar eso. Siempre sufro mucho cuando perdemos y cuando soy maltratado, pero sí logré no creerme la duración del éxito. Como no se revisa por qué ganaste, da lo mismo, te adulan por haber ganado no porque mereciste ganar, por el recurso por el que ganaste, entonces tuve claro siempre que esa franela, porque ése es el término, es impostora“.

10. “Estoy absolutamente convencido de que la fama y el dinero son valores intrascendentes. Pasa que claro, nos los describen con un peso tan significativo que parecería imposible resistirse a valorarlos. Creo que el espíritu amateur, el amor hacia la tarea, es lo único que vuelve satisfactorio el tránsito por el trabajo; cuando observo de qué manera son descritos hacia el público las celebridades, los ídolos, lamento muchísimo que se jerarquicen ese tipos de cosas, que se los describan millonarios, que se los describan famosos, que se los describan extraídos de la realidad social, fuera del contacto con la gente común. Sí estoy convencido de una cosa: fui feliz cuando disfruté del amateurismo, fui feliz cuando crecí enamorado de mi trabajo. Yo tengo un profundo amor por el fútbol, por el juego, por la esquina, por el baldío, por el picado, por la pelota. Y desprecio todo lo añadido, todo lo que le fueron agregando para convertirlo extrañamente en deseado. Para explicar un poquito mejor esto, sé que la alegría de un triunfo en un partido dura cinco minutos, termina el partido y hay una sensación de efervescencia, una sensación de la adrenalina al tope que genera excitación y felicidad. Pero son apenas cinco minutos y después hay un vacío enorme y grandísimo. Y una soledad indescriptible“.