Las cifras que entregó el informe mundial de Onusida “Ending Aids 2017” son en general positivas: las muertes relacionadas con el virus VIH bajaron a la mitad desde el año 2005. Hoy son 36,7 millones de personas las contagiadas y, por primera vez en la historia, el 53% de ellos tienen acceso a tratamiento antirretroviral –que corresponde a 19,5 millones– y el número de nuevas infecciones está en caída.

En el caso de América Latina, el panorama va en la misma línea, ya que cuatro de cada cinco contagiados conocen su condición y el 72% de ellos recibe tratamiento, lo que corresponde al 58% del total mundial. En tanto, con respecto a los casos de nuevos contagiados, el informe afirma que la tendencia en la región se ha mantenido estable entre 2010 y 2016.

De los 13 países, cuatro redujeron la cantidad de nuevos contagiados en relación con 2010 (El Salvador, Colombia, Nicaragua y México) y los otros nueve los aumentaron. De ellos, Chile es el país que más aumentos registró con un crecimiento de un 34% de casos nuevos, seguido de Guatemala (23%), Costa Rica (16%), Hunduras (11%) y Panamá (9%).

De acuerdo al documento, en 2016 se registró un estimado de 5.000 nuevos contagiados, por sobre los 3.700 de 2010. Además, según las estimaciones, en el país habrían unas 61.000 personas viviendo con el virus hoy en día.

Edgardo Vera, jefe del Programa Nacional de Prevención y control del VIH/Sida e ITS del Ministerio de Salud (Minsal) señala que el alza tiene una explicación mixta: el aumento de las pesquisas –hoy se están realizando más pruebas de sangre en busca del virus– y por otro, un aumento efectivo de casos. “Entre 2011 y 2016 creció la toma de exámenes. Pasamos de 800.000 a 1.500.000 exámenes anuales, especialmente en el grupo de personas de 20 a 29 años, que es en el que más han crecido los casos”, consigna La Tercera.

Sin embargo, Carlos Beltrán, presidente de la Corporación Sida Chile, calificó la situación como “alarmante” y afirmó que efectivamente se hacen más pesquisas para detectar el virus pero sólo en el grupo de las embarazadas y no en el resto de la población contagiada, por lo que aquí se trataría de un aumento real de la enfermedad.

Además, agregó que el 40% de las personas que se diagnostican lo hace en etapa avanzada y eso dificulta el tratamiento, consigna el mismo medio.