A dos cuadras de La Bombonera, en el barrio porteño de La Boca, Diana Aravena y Paula Lanza trabajan en la sede de la agrupación política los Putos Peronistas, que tiene filiales ya en varias ciudades de Argentina. Cualquiera que no pusiera atención, a primera vista, pensaría que se trata de un taller, lleno de máquinas de coser y telas. Pero basta mirar las paredes para darse cuenta que es un lugar militante: se superponen las banderas de siete colores con afiches de Cristina Fernández, Dilma Rousseff y, por supuesto, Eva Perón.

Es un viernes de noche y ambas preparan la actividad de su cooperativa, “La Paquito”, encargada de crear puestos de trabajo para personas trans que normalmente no encuentran vacantes en un mercado laboral cada vez más discriminatorio con ellos/as. “La cooperativa fue creada hace cinco años y bautizada así en honor a Paco Jamendrau, homosexual, amigo y modisto personal de Evita”, explica Diana.

¿Por qué putos y peronistas?

DA: Porque militamos por la diversidad sexual entendida como una demanda más dentro del conjunto de las demandas del pueblo argentino. Si bien tenemos especificidades, tenemos en común las necesidades de los derechos del trabajo, la vivienda, la salud y la educación. Lo que nos iguala con el resto de nuestro pueblo es nuestra condición de pobres. Por eso para nosotros el término “puto” indica un carácter de clase porque es de la forma con la que se hace referencia en las zonas populares a las y los homosexuales. No nos consideramos parte de una minoría, porque la única minoría en este país es la puta oligarquía.

¿Y el peronismo es un espacio adecuado para esas luchas?

DA: Nosotros no somos discriminados dentro del peronismo, somos discriminados por ser peronistas. Generalmente no se entiende el fenómeno del peronismo desde el exterior. Se le homologa con las dictaduras y se le acusa de ser homofóbico o “mataputos”, pero la verdad es que eso es bastante injusto. Primero, porque se le pide a Perón que tuviera hace 70 años la cabeza de hoy, lo que es medio insólito, y se hace de cuenta que su oposición, los otros partidos, eran progresistas. Y nada que ver: la derecha en Argentina siempre ha cobijado a las posiciones más cavernarias. La sociedad en su conjunto era muy distinta en esos años. Así y todo, hay montón de historias de la militancia peronista que incluyen a la diversidad. Dentro de los 30 mil, se estima que hay 400 desaparecidos que son parte de la diversidad de género. Es una confluencia histórica, pero también una realidad política del presente. Los doce años de Néstor y Cristina fueron los de mayores avances en términos de igualdad. El peronismo ha hecho posible las transformaciones sociales y políticas en los hechos, más allá de los discursos. El matrimonio igualitario lo promulgó Cristina con los votos del peronismo.

Y hoy, ¿en qué pie se encuentran los derechos de la diversidad sexual?

DA: En un momento horrible, de retroceso absoluto. La reacción conservadora está introduciendo catequismo en la educación pública y se está naturalizando la discriminación hacia los y las transexuales. Se creó un protocolo de detención para evitar malos tratos de la policía a los transexuales y nos lo presentan como si ese fuese nuestro norte, pero nosotros queremos que no nos detengan.

PL: Las mujeres trans tienen un promedio de vida de 35 años, el resto de las mujeres tienen un promedio de vida de 80 años, o sea es menos de la mitad, y tiene que ver con la violencia institucional de la policía, de los hospitales, donde no se puede acceder ni siquiera a la salud primaria. El 95% tiene que dedicarse al trabajo sexual porque no hay acceso al trabajo. Esto lo entendemos como una forma de discriminación, pero también como un problema de desempleo general en la sociedad argentina. Es un momento de reacción, pero no sólo contra los homosexuales, sino contra todos los sectores populares.

El actor chileno Benjamín Vicuña interpretando a Eva Perón

¿Y qué significa para ustedes, en este momento, la obra en la que actúa Benjamín Vicuña?

PL: La obra es un embole hecho por un tipo que no podía ser más gorila. Con gorila, los argentinos llamamos a los antiperonistas: aquellos que quisieran regalar el país al capital extranjero y que caminan por Buenos Aires creyéndose que están en Nueva York o París. Lamentablemente, lo puto no quita lo fascista. Y bueno, en este contexto la obra es una provocación más. No es una idea muy feliz, ni por el lado artístico ni por el lado político. Borges, por ejemplo, era re contra gorila pero es el mejor escritor argentino. En este caso, ni siquiera la obra es buena. Además de mediocre en cuanto a valor artístico, es aburridísima. No pasa nada más que Eva puteando a Perón, a su madre y a los trabajadores.

¿Tan ofensiva la consideran?

PL: Es que se meten con la figura de Eva, que para nosotros es una madre espiritual. Y lo hacen parodiando su enfermedad, su agonía y su dolor, que es el dolor de un pueblo. La hacen ver como una maltratadora, como una ambiciosa, a la que sólo le interesan las cuentas de plata en Suiza, es… bah, lo de siempre. Lo mismo que dicen de Cristina. Después las únicas cuentas que se encuentran son las de Panamá de Macri. Este es el discurso de la aristocracia y la oligarquía que proyecta sobre los demás todo lo chorros y corruptos que son ellos. No se puede esperar mucho de gente que pintó “Viva el cáncer”, que secuestró el cuerpo de Evita y que violó su cadáver. El cuerpo de Evita estuvo desaparecido por 30 años. Se meten con lo simbólico, no sólo con la comida y el trabajo. Pero bueno, que la sigan insultando, de todas formas el pueblo la seguirá amando y siempre va a tener su estampita en la casa.

Según su director, Marcial Di Fonzo Bo, el estreno de esta obra es un acto militante a favor de las diversidades sexuales.

PL: ¿De qué manera podría pensarse eso? Al contrario, hacer que el rol de una mujer lo interprete un hombre para exacerbar su poder me parece que es un acto profundamente misógino. Lamentablemente hay bastantes gays a los que se les da muy naturalmente la misoginia. Esto no tiene que ver con una resistencia del peronismo a la homosexualidad, porque mira tú, el caso de Néstor Perlongher, un escritor y poeta fantástico que también escribió sobre Evita con una mirada súper gay y sexual, pero que es muy respetuosa. No así esta versión de Eva Perón, que es una falta de respeto desde lo político y simbólico. ¡Se ríen de su cáncer! y utilizan el discurso de la diversidad sólo para defenderse, para acusar de troglodita al que no se trague sus ofensas.

¿Se equivoca Benjamín Vicuña al interpretar este papel?

DA: No sé. Vicuña puede hacer lo que quiera. El problema no es con él, que tiene el derecho a laburar donde quiera. El problema es con el gobierno, ya que no se está haciendo esto en un teatro privado, sino en el teatro nacional. Hay una intencionalidad política, por más que digan que no, porque más encima son tan cínicos que niegan todo lo que hacen.