El candidato presidencial de Chile Vamos, Sebastián Piñera, incluyó entre sus propuestas para un eventual gobierno la creación de un Museo de la Democracia, que tiene como propósito entregar una visión “amplia y transversal” sobre la transición a la democracia luego del plebiscito de 1988.

“Chile es un país reconocido mundialmente por la transición que se realizó desde fines de los 80 hasta principios de los 90”, justificó Cristián Larroulet, ex ministro de la Presidencia de Piñera y encargado de la propuesta –junto con el jefe programático de la campaña, Gonzalo Blumel–, quien además agregó que “tenemos que estar orgullosos de este proceso”.

Entre los críticos de la iniciativa se encuentra el abogado y columnista de La Tercera, Axel Buchheister, quien en su habitual columna de los domingos sentenció que “el museo no contendrá ni un símbolo, sílaba escrita o exhibida, u objeto que huela a derecha; o para ser más exactos, del modelo que le cambió la cara a este país, generando un nivel de bienestar y oportunidades sin precedentes en nuestra historia. No, se trata una vez más de cortejar y tratar de agradar a la izquierda“.

Esto demuestra que Sebastián Piñera y su círculo no han cambiado: se niegan a ver cómo (la Nueva Mayoría) les “negaron la sal y el agua” durante la pasada administración, a pesar que (el gobierno de Piñera) dieron cabida a quienes no votaron por él en diferentes cargos y marginaron a los propios partidarios, sin que obtuvieren nada de ello”, agregó el abogado.

Estas afirmaciones disgustaron a Magdalena Piñera, hija del actual candidato presidencial, quien respondió al abogado que “Chile recuperó su democracia y creció política, económica y socialmente, gracias al poder del diálogo, los acuerdos y la amistad cívica, para construir, entre todos, un país mejor”, en una carta en el mismo medio.

Piñera, quien es profesora de Historia, destacó a “grandes figuras de la centro derecha” que participaron en dicho proceso, como “Ricardo Rivadeneira, Francisco Bulnes, Sergio Onofre Jarpa, Andrés Allamand, Alberto Espina, Fernando Léniz, y tantos otros, como el propio Sebastián Piñera, quien, como senador y presidente de RN, fue un actor relevante para lograr importantes y trascendentes acuerdos, para consolidar la democracia y la economía social de mercado, con la entonces Concertación”.

Finalmente, la hija del ex presidente terminó la carta afirmando que “el Museo Histórico Nacional termina su recorrido con los anteojos del ex presidente Allende. ¿Acaso ahí termina nuestra historia? El Museo de la Democracia justamente busca decir que en Chile la historia no termina en 1973. Si así fuera, seríamos un país fracasado y sin memoria. Hoy los chilenos, más que nunca, queremos mirar el futuro y retomar la senda del diálogo, los acuerdos y la fraternidad”.