Tel Aviv ha retirado este martes más de una decena de detectores de metales que había instalado en los accesos a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén.

La maquinaria, colocada tras el asesinato de dos agentes de policía de origen druso por parte de tres árabes israelíes, fue motivo de duras protestas entre árabes e israelíes que incluso llegaron a levantar la hipótesis de la posible llegada de una Tercera Intifada.

La ola de protestas llegó incluso hasta Jordania, donde se desató una crisis diplomática con Israel, a raíz de un tiroteo que se produjo en el complejo de la embajada israelí en Amán. Según informa El País, los diplomáticos israelíes quedaron encerrados en la embajada, acordonada por las fuerzas de seguridad jordanas, por lo que se inició una carrera diplomática por resolver la crisis en la que también intervino el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

Además, el pasado viernes, el presidente palestino Mahmud Abbas suspendió los contactos oficiales con Tel Aviv para forzar la desinstalación de los detectores de metal y miles de palestinos musulmanes se negaron a acceder a la Explanada sagrada para rezar, lo que terminaron haciendo en la calle.

Con el cambio de opinión del gobierno de Benjamin Netanyahu, los detectores que fueron colocados en el simbólico lugar de la Ciudad Vieja de Jerusalén serán retirados y sustituidos por medios de vigilancia inteligentes, menos molestos.

La nueva instalación costará unos casi 25 millones de dólares, tardarán unos seis meses en implementarla y no se ubicará directamente en los accesos a la Explanada de las Mezquitas, sino “en otros lugares del casco histórico de Jerusalén que conducen hacia ellas”.

De este modo, Israel trató de terminar con el enfrentamiento con las autoridades religiosas palestinas y el boicot a los arcos de seguridad, que en los últimos diez días llevó a miles de fieles a rezar en la calle y a protagonizar violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad israelíes.

Desde el inicio de las protestas, el pasado 14 de julio, ya han muerto cuatro palestinos en enfrentamientos en Jerusalén Este y tres israelíes de una misma familia que fueron apuñalados el por un joven palestino en su casa. Según la Media Luna Roja, los enfrentamientos han dejado también cerca de un millar de heridos.