“Después de consultar con mis generales y expertos militares, el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá individuos transgénero en el Ejército. Nuestros militares deben estar centrados en la victoria y no pueden cargar con los tremendos costes médicos y la alteración que los transgéneros supondrán en el Ejército”.

Así es como comunicó el presidente estadounidense, Donald Trump, su decisión de prohibir a las personas transexuales el ingreso al Ejército. Lo hizo a través de Twitter y evidenciando un discurso profundamente discriminatorio en el que sostiene que, para él, las personas trans son una carga y un coste, además de no estar centrados en la victoria.

La medida convierte en papel mojado la orden aprobada por su antecesor Barack Obama, quien pretendió abrir las fuerzas armadas a la diversidad, aunque el Pentágono bloqueó su propuesta a principios de julio, justo antes de que entrase en vigor. Antes de la presidencia de Obama, los transexuales eran clasificados como “desviados sexuales” y debían ser expulsados. Con su llegada, no sólo se les aceptó plenamente sino que se facilitaba su tratamiento completo.

Según El País, la decisión del mandatario también instala la incertidumbre sobre los miles de transexuales que, según los estudios, ya están prestando servicio. Un estudio de la Asociación de Médicos de Estados Unidos (JAMA, en sus siglas en inglés) estableció que cerca de 13.000 transexuales ya pertenecen al ejército, que equivaldría al 1 por ciento, y que los médicos militares no están preparados para atenderlos y mucho menos para asegurar su correcta transición.

Estados Unidos se aleja así de países como Israel, Reino Unido, Canadá, Suecia u Holanda, cuyos ejércitos ya han abierto sus puertas a los transexuales.

“Mentirán en su intento de ingresar”

Ante la decisión de Donald Trump, el centro de estudios sexuales Palm Center emitió un comunicado asegurando que “la prohibición de reclutar personas transgénero tendrá el efecto de que mientan en su intento de ingresar en las fuerzas armadas. Lo mismo ocurría antes con los homosexuales y la política del ‘no preguntes, no cuentes’. Todo esto carece de sentido porque, como predijeron todos los estudios, los transexuales han demostrado con creces su capacidad de servicio”.