Javiera Parra ha vivido intensamente el año del centenario de su abuela, la multifacética Violeta Parra. Hace unos meses, su padre Ángel falleció a los 73 años de cáncer al pulmón, pero la agenda de la familia, que sostiene un abultado patrimonio artístico, no se ha detenido.

En entrevista con The Clinic, la compositora examinó la transversalidad de la música de Violeta, que también ha sido evocada por el mundo de derecha, pese a las diferencias con su legado ideológico.

“De eso ni hablar. Esa huevá para nosotros, cuando la cantó Piñera, fue un golpe bajísimo como familia. Porque tú no puedes impedir que la pongan en un acto público. Y, por otra parte, también hay una cosa que tiene que ver con que la Violeta igual le pertenece a cualquier persona. Y la gente se identifica con las canciones aunque sea Piñera”, sostuvo.

En los últimos años, afirma Javiera, se ha acercado a la imagen de su abuela y ha profundizado su admiración por la tarea que Violeta escogió hasta su muerte: “Tengo la sensación de que Violeta es como un poco Juana de Arco. Que el mandato que tenía de hacer música y de recopilar, era casi una cosa divina. Ella estaba cumpliendo su sino, por así decirlo”, recalca.

Además, la artista recordó los complejos momentos que debió enfrentar Violeta Parra, al estar inmersa en un orden machista que se hacía sentir aún más que hoy sobre los destinos y la vida de las mujeres.

“Si es que ahora consideramos adversas las condiciones para la mujer, ni siquiera podemos imaginarnos lo que fue para ella en un mundo machista, donde las mujeres si se casaban y tenían hijos tenían que dedicarse a eso. Ella rompió todos los paradigmas. Pero, al mismo tiempo, siguió siendo madre. Su urgencia por su trabajo era tan grande, que los obstáculos que le ponía la vida, daban para que tuviera un poco de rabia. Además, una persona con ese tipo de sensibilidad, está destinada a sufrir mucho”, argumentó.

Javiera celebró la vigencia de la obra artística de Violeta y recordó que “gente como Alex Andwanter, que su música no tiene nada que ver con Violeta, la escucha. Está claro que todos los músicos tenemos que pasar por una especie de magíster obligatorio en Violeta Parra. Y no lo digo solo por nosotros, sino que por Mike Patton, Raphael de España, Natalia Lafourcade, Los Cardigans, que la están estudiando”.

Al momento de analizar la postura de su abuela sobre le feminismo, Parra manifiesta que “su fuerza telúrica iba un paso más allá del feminismo y el machismo. Es complicado encasillarla, al igual que a Frida Kahlo, porque pa qué. Si de lo que estaban hablando ellas eran de cosas universales y, de hecho, con sus acciones fueron las feministas más feministas del mundo. Los estandartes de la Violeta son la libertad, la igualdad de género, el derecho de ser madre y poder trabajar al mismo tiempo. Violeta nos abrió el camino a todas”.

La cantante también tuvo tiempo para analizar la denuncia de violencia que pesa sobre Camilo Castaldi, más conocido como Tea Time, el ex vocalista de Los Tetas.

“No me he interiorizado mucho. Vi las fotos y uf…A la chica no la conozco, pero no puedo desestimar su versión. Con respecto a la chimuchina, que se ha instalado alrededor de Los Tetas, tengo que decir que los conozco hace 22 años, sobre todo a Moraga y al Rulo, y son personas a toda raja, músicos talentosísimos, de muy buen trato con las mujeres. Nunca sentí ni un ápice de machismo. Siempre fui tratada con cariño y respeto por mi trabajo”, sentenció.

Sin embargo, asegura que a Castaldi “no lo conozco nada” y que la última vez que lo vio “me pareció que estaba hablando puras hueás, pero no sabía por qué. A lo mejor podría haber estado curado. Me pareció que era una persona que no estaba muy bien. Lo vi en los premios Pulsar y encontré que estaba hablando leseras. Era súper inconexo, medio perdido”.

Por último, Parra agregó “la última vez que trabajé con él, hace quince años, cuando lancé el disco AM, tampoco tuve una buena experiencia, pues no llegó a la tocata. Entonces, no soy amiga de él”.