Por primera vez en España un jefe del Ejecutivo en ejercicio compareció ante un tribunal como testigo de un caso de corrupción. Mariano Rajoy testificó este miércoles durante casi dos horas ante la Audiencia Nacional por el caso Gürtel.

El tribunal se lo puso fácil: el mandatario español entró a la sede judicial por el garaje, evitando el paseo ante las cámaras, ni tampoco tuvo que declarar ante los principales acusados: el ex tesorero del Partido Popular (PP), Luis Bárcenas, y el jefe de la trama, Francisco Correa, quienes no asistieron a la vista. Además, el mismo presidente de la Audiencia Nacional salió a saludar al presidente cuando llegó al vestíbulo del edificio. Una suerte de “salutación institucional” que no se repitió con ningún otro testimonio de la cúpula del PP.

Otro gesto fue que Rajoy se sentó al mismo nivel que los abogados, el tribunal y la fiscalía, evitando la imagen de comparecer sentado delante de los principales acusados.

Rajoy fue director de las campañas electorales del PP entre 1994 y 2000, período en el que se cometieron los presuntos delitos. En su declaración, el jefe del Ejecutivo aseguró que su partido “jamás” recibió donativos en efectivo de empresarios y reiteró hasta en siete ocasiones que nunca se ocupó de cuestiones económicas de la formación conservadora, sino únicamente de las políticas.

El jefe del Ejecutivo se desvinculó totalmente de la contabilidad de su partido y negó también los sobresueldos de la supuesta caja B del partido y que el ex tesorero del PP Luis Bárcenas apuntó a su nombre. “Son absolutamente falsos: cobrábamos un sueldo de diputado y bastantes personas tenían un complemento que abonaba el partido y que se declaraba a Hacienda”, dijo.

El presidente español trasladó toda la responsabilidad sobre dos figuras concretas: el ex tesorero del PP Álvaro Lapuerta, que está exento de declarar por demencia después de un accidente sufrido en 2013, y la ex presidenta del PP de la región de Madrid y archienemiga de Rajoy: Esperanza Aguirre.

En la documentación bancaria sobre las cuentas de Luis Bárcenas en Suiza, figura el nombre de Mariano Rajoy como avalista de Bárcenas. Al ser preguntado por uno de los abogados de la acusación sobre si autorizó a dar su nombre, respondió rotundamente: “En absoluto”. “No sé nada de las cuentas, lo supe cuando se publicaron en los medios, y no puedo aportarle nada, no sé nada de ese asunto, francamente”, agregó.

Durante toda su declaración, el mandatario quiso evitar a toda costa transmitir la imagen de escudarse en la desmemoria: “Lo recuerdo perfectamente”, insistió en numerosas ocasiones ante el presidente del tribunal, quien en varias momentos anuló algunas de las preguntas de los abogados por “valorativas”.

Las vistas se retomarán a finales de septiembre, después del verano en España.