Sebastián Sotomayor, más conocido como (Me llamo) Sebastián, acumula una larga historia de relación con la música. En entrevista con La Tercera, el compositor e intérprete cuenta que, luego de que su papá lo escuchó cantando en la ducha, intentó llevarlo a programas de televisión en donde nunca encajó por “poco-flaco y poco-hombre”.

Por estos días se prepara para presentar el disco más oscuro y melancólico de los cuatro que ya vieron la luz. Será lanzado antes de finalizar el año.

Una vez, el Pastor Soto le envió un tweet: “Esas cosas tan homofóbicas (y sobre todo desde esa parte de la sociedad) ya no me violentan”, asegura, reconociendo que sí se siente agredido cuando los mismos discriminados establecen diferencias.

“Hay otros gays que hablan de mi trabajo y dicen ‘tu banda le hace mal a la comunidad porque no todos somos colas, no todos somos afeminados’ y yo sólo me quedo con esta impotencia de pensar ‘amigo, has sido discriminado toda tu vida, desde chico, no puedes tener esa visión’. O sea, si tú quieres ser un gay Iguales (sin desmerecer) y casarte y tener un lugar en esta sociedad de mierda, bacán. Yo te voy a apañar y voy a firmar lo que tenga que firmar y si me pagai para tocar en tu matrimonio ahí voy a estar, pero no puedes pretender que todos queramos eso”, afirma.

El autor de “Hijos del peligro” se explaya y recalca que “Yo apaño a que cada quien haga lo que quiera mientras sea feliz. Si te hace feliz la figura religiosa del matrimonio, ok. A mí no me define. Yo tengo relaciones largas, con tres personas y dudo que pronto exista una figura legal que ampare mi decisión”.

Desde hace ocho años, dice, practica el amor libre: “Hay que entender que los celos son inseguridad tuya, que esa volá de la exclusividad sexual no tiene relación con amar. Yo te amo, te cuido, te visito cuando estás enfermo, nos miramos y nos reímos y salen chispas, eso es amor”.

“Siento que el arma más potente de este patriarcado es la violencia de la imposición. Siento que la única forma de combatirlo es brillar como quieras brillar. Debe ser porque vi mucho Buffy, la cazavampiros cuando chico”, afirma entre risas.

Al cierre, el músico manifiesta que el género no existe: “No hay nadie mejor que otro por el genital que tiene o por la cantidad de gente con la que se acuesta. Yo no ando imponiendo cosas a los demás en mi vida, espero que nadie lo haga conmigo”.